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C A N C H A L E S D E PALACIOS Y D E T E M P L O S H U N D I D O S OSARIOS D E GRANDEZAS, MORTAJAS D E GLORIAS ce suavemente como difuminado en la llanura, y el automóvil ha de concluir su jornada saltando sobre la o r o g r a f í a de los baches o hundido hasta los cubos en las estrías longitudinales de un áspero camino carretero. Así se: llega a a. los Huertos de Moya, aldea del señorío, elevada hoy, sin haber crecido ni progresado, a un mayor rango que el de su demolida capital. E n los Huertos es forzoso dejar el coche y continuar la expedición a pie o a caballo; pero, a medida que se avanza, se acentúan también las notas d r a m á t i c a s de aquel cuadro desolados A la salida de los Huertos, el puente del camino que conduce a Moya aparece hundido, y se hace necesario vadear el río para alcanzar la otra orilla. No sé qué extraña emoción vibró en mi alma al contemplar aquel puente rojo; hubiera asegurado que hablaba en un lenguaje mímico ele angustiosa expresión: No. KO; SE Q U E E X T R A Ñ A EMOCIÓN VIBRO E N MI ALMA. A, L CONTEMPLAR. A Q U E L F U E N T E ROTO pases adelante- -entendí que decía desde el suelo donde yace desplomado- todo ha concluido ya aquí; respeta estas ruinas venerables; no las profanes con tu curiosidad irreverente; yo di ayer paso a la vida y soy ahora la avanzada de la devastación; vo fui brazo que el poderío de Moya tendió al mundo y he venido a convertirme en losa sepulcral que separa del mundo sus restos Pasamos. Enfrente, en medio de la llanura esteparia, se yergue, con pujos de grandeza y gallardía de dominio, una montaña patriarcal; rodean su cabezota calva sobre la anchurosa frente que mira á la planicie unos riscos pardos que parecen una diadema de hierro oxidada, y, rematándolos, recortan sus siluetas, pardas también, delante del cielo gris, con líneas caprichosas desdibujadas e imprecisas, las casas del poblado, la torre de una iglesia, la del homenaje y los arrumbados muros
 // Cambio Nodo4-Sevilla