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P A G I N A S DE MI A R C H I V O I L A r REINA M E R C E D E S de un ambiente de simpatías irresistible, mereció ser llamada la perla de los Orkáns. Las ilusiones, en la edad venturosa que la mujer sueña, sintiendo vagos e indeterminados deseos; ansias indefinidas y presentimientos de felicidades que el candor vela pudorosamente, pero que el instinto, con su poder avasallador, adivina y vislumbra, tuvo ella la dicha de que no las desvaneciera y marchitara el desencanto. Los anhelos puros y virginales, que su fantasía de doñeóla guardaba en el más preciado rincón de su pecho, con el cuidadoso esmero que se reserva lo más estimado, tomaron forma positiva en el hombre que su corazón ambicionaba. E l Rey Alfonso XIT, rendido ante los encantos de la gentil princesa- -dejando a un lado consideraciones protocolarias que a otro menos enamorado habrían detenido- resolvió compartir con ella el Trono, y así lo comunicó seguidamente. al Gobierno. Cánovas, que presidía el Ministerio, obedeciendo a ineludibles obligaciones, meditó cuál debía ser su consejo en asuntos que tanto iatañía al interés del país. Deliberó con sus compañeros y acordó refrendar con su autoridad la elección del Monarca. L a Reina madre, que no veía con gusto el regio enlace, influyó con su hijo cuanto le fué posible para disuadirlo, pero no- logró convencerle. Era explicable, aunque no justificada, la oposición. Ella no podía olvidar que en s ¿destronamiento tomaron parte éficaü, y acá- so decisiva, los padres de la, futura Soberana. E l Ministerio anunció a las Cortes en un mensaje que el Rey, con la anuencia de sus ministros responsables, había decidido contraer matrimonio con su prima, la infanta Mercedes de Orleáns, hija de los duques de Montpensier. E n medió de una gran curiosidad, se discutió en el Congreso de los Diputados la respuesta que se había- de dar a la comunicación del Gobierno, cuya ponencia era, como hemos dicho antes, conforme con la voluntad del Rey. Las dos intervenciones más salientes en tan interesante controversia parlamentaria estuvieron a cargo del general D. Manuel ¿Pavía, autor del golpe de Estado del 3 de enero de 1874, y del honorable D. Claudio Moyano, que, fiel y consecuente con la M o narquía derribadapor la revolución de septiembre, de i858, conservaba íntegras sus t convicciones. Las vicisitudes de la revolución no habían alterado en nada su ideario. Pavía pronunció un discurso, en que las razones estuvieron ausentes. No dio ninguna, y afirmó que obedecía su actitud al cumplimiento de un deber de conciencia, porque estimaba que la boda real acarrearía dañosas consecuencias al fusionarse con motivo de ella las familias, de Borbón y de Orleáns. Sus palabras fueron respetuosas en la forma, pero firmes y duras en el fondo. A pesar de su soledad, porque no estaba afiliado a ningún partido, su actuación fué muy comentada. Estaba muy reciente el trascendental acontecimiento político que había encauzado la vida de España y del cual fué el único y definitivo protagonista. Entrañó mucho que al final de su breve discurso evocara la figura del general Prim, cuyo recuerdo, por extemporáneo, resultaba mucho L índice de los infortunios humanos, tan interminable como doloroso, está sembrado de amargas efemérides, cuyo recuerdo apesadumbra y desconsuela, E l destino, en sus evoluciones, cuyo origen es cada vez más ignorado y recóndito, congrega en algunos casos y dentro de una misma personalidad las más grandes desventuras y las más sorprendentes alegrías. La suerte, en sus giros, siempre volubles y tornadizos, juega con las tristezas y los regocijos de manera tan arbitraria e inconcebible, que si no estuviéramos convencidos de que hvmueveel azar, habría que creer en la intervención siniestra de un genio maléfico, que, poseído de refinada crueldad, elige caprichosamente las víctimas de sus pérfidos antojos. La realidad nos presenta sucesos cuya génesis escapa a los entendimientos más sagaces. Se comprende que lo que llamamos buena o mala estrella se repita en la vida de una persona. Contemplamos a diario seres que parece que han nacido predestinados a que la adversidad cierre el paso a todos sus deseos, y otros que vienen al mundo para encontrar llanos y desembarazados todos los caminos. Pero lo que no acontece con frecuencia es que en una misma persona actúen con alternativa irritante los mayores deleites y los más acerbos sufrimientos. Uno de los ejemplos más señalados de tan inescrutables y singulares cambios fué el de nuestra desgraciada Reina Mercedes. Comenzó su vida consciente bajo los auspicios más halagüeños. Plena de salud, hermosa, buena, rica, de alto linaje y rodeada E i es donde se originan la mayor parte de ¡as enfermedades que padece ¡a Humanidad. Es es la causa de que los médicos concedamos al estómago la máxima Importancia y recomendemos a las personas enfermas de esta viscera medicamentos de absoluta confíanza. Entre todos ellos, el Elíxir Estomacal Saiz de Carlos es uno de los preferidos por la clase médica, que ha podido comprobar durante cerca de medio siglo lo acertado de su composición al obtener muy buenos resultados en ta mayor parte de las enfermedades del estómago intestinos, muy principalmente en los casos de gastralgia o dolor de estómago, dispepsia, hiperclorhidria, dilatación y úlcera de estómago, siendo además nofensivo aun usado en niños de corta edad para corregir las diarreas. Ubntactw MIZ CM 108. Unan, 84. -MADRID ELÍXIR Envíen uri folleto de su Elixir Estomacal a la siguiente dirección: Nombre Calle nútn. Población Provincia AGENCIA PRADO SAIZ DI CAR LOS ESTOMACAL VENTA E N FARMACIAS m -i i í i i i r n r f i jiwitnrann 1 1