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tm personaje muy grato para don Manuel, recibió tierra con la decencia que a la familia correspondía. N o hay que decir que el servicio funerario corrió a cargo de Animitas y que éste, c ntrariando algo a don Manuel, cobró a cuenta de los recibos de alquiler que tenía pendientes Medio año después pasó a mejor vida la esposa, fiel compañera de don Manuel, quien le hizo un entierro suntuoso, donde no faltó detalle, para rendirle a la finada un último homenaje de cariño. A los nueve días ya estaba Animitas ante íl atribulado esposo, quién entre lágrimas y suspiros le tendió la mano amablemente, al propio tiempo nue le preguntaba: ¿Q u é le trae por aquí, mi buen amigo? -i Q u é me ha de traer! Acompañarle a usted en su justo dolor haciéndole compañía un rato y... -Presentarme la cuenta del entierro. ¿N o es eso? Don Dimas, algo turbado y como disculpándose -S í Aquí la traigo... -Vaya, hombre; vaya. Y a me lo esperaba yo. S i fuese usted tan exacto para pagar como lo es para cobrar... ¿A cuánto asciende la factura? -A cuatro mil- pesetas. ¡Hiichó más merecía mi pobre mujer, que tan solo me há dejado en este mundo! Venga la factura y le extenderé un cisque. ¡Q u é disparate! ¿Cómo voy a tomarle a usted dinero si yo le debo mucho más por alquileres de casa? Don Manuel, muy resuelto y contrariado: -Bien. Tome recibos de alquiler por valor de cuatro mil pesetas que importa la factura, y estos otros que le quedan pendientes de pago, que, por cierto, suman una cantidad respetable, se los regalo (Levantando la vos. porque lo que es con mi entierro no se desquita usted. ¡N o faltaba otra cosa! E s más, aparte de los recibos; le regalo la casa, para que no tenga usted que volver a entrar por esa puerta. V a y a con Dios y diga al notario que prepare la escritura m a ñ a n a mismo, por si acaso. ¡Tendría gracia la cosa N o obstante el sofión recibido, Animitas salió de la casa de don Manuel ebrio de alegría, pues el regalo era para él una solución. A los pocos momentos se presentó Dolorcitas ante su amo con unas tenazas en la mano derecha, diciéndole: ¿S ha dio ya Animitas? -Y a se ha ido. ¡A y don Manué de mi arma, qué escansá me queao- Por qué? -Porque esc mal ange tie la tisná doble y le echa mar de ojo ar más pintao. ¿P e r o tú crees en eso? ¡P a r e c e mentira que una mujer de tu edad... ¿Q u e si creo en el mar de ojo? ¡V a y a que s í! M i r e osté que en los tres duros y dos reales que tengo sobre mi arma he visto de eso muchas cosas. Y sepa osté, mi amo, que el marío de Pepiya, la lavandera, que estuvo acá el otro día, dijo que Animitas está señalao como g á r a f e o j i r a f e u no sé qué. -Gafe, querrás decir. -Eso mesmo. Y nos alvirtió que al verlo tocáramos j i e r r o por eso tengo en las manos las tenasas desde que lo vi allegar, y ahora mesmo voy a echar por toa la casa sajumerio y sal, no vaya er tío ese. ¡mal fin tenga! a buscarnos otra esaborición. ¡N o creas en esas cosas, mujer! ¿P e r o osté no cree en las b r u j a s -No. -Eso lo ise osté por quear como un señor mu sabio y mu leío, pero por dentro anda la prosesión. Y si no. por qué l lia regalao los recibos y la casa? -Por si las moscas, Dolores, que el diablo las carga. ¡A h vamos! Y coste c ¡ue ha jecho osté mu bien, porque ese tisnao, ca ves que venía con la cuenta de un entierro, se llevaba otro en er pico. ¡Menúas púnalas tira con esos ojos atravesaos que tiene! MEN 1 PO La explosión de una bomba en Madrid. El hotel de la. calle de ¡bisa donde se Italia establecida la Casa He editorial- de la revista El Financiero -y. el semanario F. E. aquí precisamente el lugar donde hizo explosión la bomba. Arrojada una bomba a través de la verja, estalla en el- htteco metralla dejó en las paredes las huellas de muchos impactos. T de la escalera. Algunos elementos socialistas anunciaron, hace ios cristales de la casa se rompieron, y algunos empleados resul tiempo letmnente heridos. (Fotos Días Casarkgo. su propósito de asaltar el edificio.