Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. M A R T E S 6 DE FEBRERO D E 1934. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 21. electoral el 19 de noviembre? Y o digo que no. E x a m i n a d s i no cuál va a ser la obra que se realice en frente de cada uno de los tres separatismos de que antes os hablaba. ¡Cómo nos satisfacemos de- que se vayan a reanudar las relaciones con Roma, y allá v a ya a comparecer el Sr. P i t a Romero en su triple carácter de ministro de Estado, embajador y agente de preces! P e r o- -y a lo dije en el Parlamento y aquí tengo que repetirlo- -una negociación con el Vaticano que no lleve como respuesta ineludible la derogación del artículo 26 de la Constitución, que expulsa a las Ordenes religiosas y las prohibe enseñar; del artículo 44 que impone c p m obligatorio el laicismo será una befa y un escarnio para los católicos españoles. (Gran ovación) Roma pactará- -y nosotros ante su actitud no podemos tener más que respeto y reverencia- -como pactó concordatos con países protestantes. ¿Pero ¡va a ser el concordato con España lo misino que el concordato con Rumania o el anterior icón Prusia? N o (Grandes aplausos) Examinad la solución que se nos ofrece para los problemas en el terreno social. S i no la indicaran ya los proyectos de ley presentados por el Gobierno a l a deliberación de las Cortes, de sobra la denotaría la actitud que los Gobiernos guardaron ante los conflictos que frecuentemente le plantea l a indisciplina socialista. L o s proyectos, ¿qué son? Pues mantener lo amargo, lo venenoso del licor para mezclarlo con un poco de espuma dorada, unas gotas de autoridad inyectadas sobre un fondo de anarquía. Se van a corregir los modos; la esencia no v a a ser corregida. (M u y bien. Y s i miráis al separatismo nacionalista, l a obra continuará y ya no será Cataluña la única fortaleza que sirva para la defensa inexpugnable de la República; ahora habrá otra fortaleza en Euzkadi, y más tarde en Galicia. (Gran ovación. 0 L a gallardía y la eficacia Advertir qué extraño fenómeno es el que se va operando en l a vida contemporánea. Nunca ha resultado más evidente el fracaso de la democracia, y sin embargo nunca ha sido mayor la presencia de las masas en la vida pública, y la evidente necesidad de que los directores se identifiquen con sus sentimientos y marchen a compás de ellas. E l régimen fascista de Italia o el nacionalsocialista, o el de Dollfuss en Austria, es un régimen antidemocrático y antiparlamentario; enemigo de la democracia, como forma de Gobierno, y sin embargo, ¿concebís ninguno de esos movimientos sin que grandes masas obedientes, disciplinadas, sigan a un hombre de una manera incondicional? P o r eso cuando, desdeñosamente, para justificar una conducta y una táctica política se contrapone la eficacia a la gallardía, es decir, l a gallardía, que es lo claro, lo masculino y lo fecundo a la eficacia; que es lo felino, lo ambiguo y lo epiceno, yo me decía a mí mismo: ya la política no se puede hacer en conversaciones más o menos íntimas de media docena de hombres públicos; l a política hay que hacerla en la plaza pública, consultando la opinión de todos. Así es como yo entiendo la política y así como la practicaré, y si a eso se llama gallardía, bendita sea la gallardía, porque ella me parece cien veces más fecunda que esa eficacia que consiste en cosechar sólo males menores y bienes posibles. (Grandes aplausos. ¿Que hay masas, no sé si masas, por lo menos directores, que han creído- -yo me apresuro a reconocerlo- obrando con desinterés, con intención tan recta como la que a nosotros nos anima, que debían reconocer al Gobierno de la República? Y o tengo l a esperanza de que su separación será sólo momentánea. Son como propietarios agrícolas que han sometido con desgana sus fincas al laboreo forzoso de la adhesión, con la esperanza de recoger la renta del Poder. Pero no van a recoger la renta. Son tan sospechosos como nosotros para los incondicionales del régimen; transigirán con ellos tan difícilmente como transigirían con nosotros, porque hay entre ellos y nosotros el abismo, imposible de salvar, de nuestras convicciones, que ellos, seguramente, comparten en lo intimo de su alma. (Ovación. España necesita un Gobierno que tenga como nnalidad única salvar a fispaña Necesito antes de terminar dirigiros dos palabras acerca de la agobiadora preocupación que para todos los españoles representa el problema de la conservación del orden público. ¿E s que concedemos a los hechos una importancia agigantada por nuestra preocupación o por nuestro miedo? N o Y a dije hace poco en el Parlamento que no conocía el ejemplo de ningún socialismo europeo que hubiera hecho ninguna revolución; pero que tampoco conocía el ejemplo de socialismo eurqpeo que no estuviera constantemente amenazado con ella. Porque con la amenaza de la revolución se propone la consecución de una doble finalidad: primera, mantener a la burguesía, acobardada y presta a todas las claudicaciones, para comprar con ellas, de una manera efímera, la paz social, y segunda, perdurar los representantes de las clases obreras en su papel eterno de contratistas de la seguridad pública, que les permite hacer siempre el doble juego: ante los Gobiernos decir que representan a las masas, ante las masas, presentarse a menudo investidos del favor de los Gobiernos. (Ovación. S i no fuera más que ese el problema, sería fácil de resolver: sería, como tantas otras veces, anuncio pomposo, que se fija en las esquinas y que se limita a decir: C i r c o del frente único. Representación de gala. Conquista del Poder, el 9 de abril o él 9 de julio. -Y pocos días más tarde, merced a L a unión de las derechas subsistirá porque lo, impone la masa L a crisis de las derechas. -continúa el orador- -nace, a mi entender, de la coincidencia de tres fenómenos dolorosos; pero ante los cuales es necesario que mostremos fortaleza y optimismo. Primero, l a ruptura de l a unión; segundo, el criterio blando gubernamental, claudicante, con que muchos se apresuran a separarse, siquiera sea momentáneamente, de nosotros, y tercero, el desvío que en determinada y acaso numerosa masa de la derecha se v a operando por virtud de la depilación creada por el transcurso de estos dos meses. Y o respecto del primero, o sea de la desunión, tengo sólo que deciros dos cosas: primera, que si la desunión se ha operado ha sido contra mi opinión, sin m i asenso, y, por consiguiente, sin mi responsabilidad. (M u y bien. Reciente el triunfo electoral de 19 de noviembre, me apresuré a hacer un viaje a A r a n d a del Duero y a mantener conversaciones en Madrid, con la proposición simple. escueta, de que el Comité de Enlace debía mantenerse y actuar ¡todavía más i n tensamente que antes de la fecha electoral. Llegué al extremo de manifestar que si era necesario que todas las derechas tomaran el Poder, yo no sería obstáculo, a pesar de m i convicción monárquica, con la única condicional de que la única lealtad que podíamos prometer al régimen era la manifestación clara de que tenía nuestra hostilidad irreductible. (Grandes aplausos. L a desunión se ha operado; pero hay. en ella más de apariencia y de estrépito que dé realidad. Contra la voluntad de los directores, contra su interés, contra la dirección que impriman a sus respectivas políticas, la unión subsistirá, porque las masas la quieren. (Gran ovación. negociaciones, aparecía un cartel complementario: P o r causas de fuerza mayor, se suspende la representación de gala (Risas y grandes aplausos. Pensadlo bien; no es ese el problema. Nd, está el problema en la fortaleza, en la energía de la acometida, sino en l a debilidad, en las deslealtades de la resistencia, Y o me acordaba de un episodio histórico que frecuentemente estos días ha acudido a m i imaginación. E r a el. 25 de agosto de 3917 y eni el Gran Teatro de Moscú se belebraba, bajo la presidencia de Kerensky, y con asistenciai del generalísimo Kornilof, una asamblea magna de todos los partidos políticos de Rusia. Y ¡ante esa asamblea se levantaba Kerensky y pronunciaba su discurso, maravilloso de; elocuencia, y de espíritu democrático de equidistancia entre las más opuestas opiniones: i A y de los que desde la izquierda pretendan combatir al Poder público! Serán ahogados en sangre y hierro. ¡A y de los qud; desde la derecha pretendan también, comprometer! a representación del Poder! Para! castigarlos tendremos la misma energía. U n día más tarde después de ese discurso, se levantaba Kornilof y con la autoridad que le daban sus sacrificios de héroe mostraba a ¡los ojos de los delegados la realidad en estas? palabras: E l antiguo régimen nos había le- gado un Ejército que, a pesar de todos sus defectos, está animado de la voluntad de combatir y preparado al sacrificio. Toda una serie de medidas tomadas por hombres, anima- dos de un espíritu sectario y completamente ignorantes del espíritu militar le han transformado en una turba de grupos individuales que ha J perdido todo sentimiento del deber! militar y tiemblan por su seguridad: personal o por 3 a pérdida de sus destinos y sueldos. Yj esa es la salud del país y ese el porvenir glorioso de la patria, que debe declarar que no hay un minuto que perder. A mí- -sigue el Sr. Goicoechea- -este discurso me impresiona, sobre todo porque fué pronunciado el 25 de agosto y el 9. de noviembre triunfaba la revolución comunista. A q u e l Kerensky que no quería gobernar al dictado de las derechas, no encontró, derechas que le sirviesen; aquel régimen que había acabado con el Ejército no encontró tampoco Ejército que le apoyase. Eñ España no diré ya que sea tan lamentable el cuadro, porque yo sé que hay en ef Ejército una oficialidad que todavía vivé alentada por el recuerdo de los pasados ideales de nuestra H i s t o r i a pero la verdad es? que aquel Ejército, presto al cumplimiento del deber militar y a todos los sacrificios, está hoy en una de estas tres situaciones: oí en el retiro, o en el extranjero, o en las cárceles. (Enorme ovación que dura largo rato. Se anuncia la revolución con una tranquil lidad como la del que sabe que los acontecimientos se han de realizar a fecha fija, y nuestro Gobierno no lo impide. N o íóío no la evita, sino que hasta presencia regocijado el espectáculo que se produce, que le sirve de contrapeso para proclamar que no gobierna al dictado de las derechas. L a equidistancia entre las opuestas opiniones la advertiréis, como en el discurso de Kerenski, no en ningún discurso que haya pronunciado el jefe del Gobierno, porque el jefe del Gobierno, de quien ya antes de las elecciones dije que era un insigne obrero parado de la República (risas) realiza el milagro de seguir parado después de colocado (más r i sas) pero el puesto que él abandona, no sé s i como reemplazante o como esquirol, o ocupa el Sr. Martínez Barrios, y es el señor Martínez Barrios quien se apresura a colocarse en esa actitud neutral democrática en que se colocaba en 1917 Kerensky. (Gran ovación. Pues el resultado pudiera ser el. mismo, si el mal no se corrige, porque cuando, triun;
 // Cambio Nodo4-Sevilla