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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O TRIGÉSIMO. 10 CENTS. NUMERO- DIARIO ILUSTRAND O A Ñ O TRIGÉSIMO. 10 C E N T S NUMERO F U N D A D O E L i D E J U N I O D E 1905 P O R D. T O R C U A T O L U C A D E T E N A EL PARO OBRERO Y LA R E P O B L A C I Ó N FORESTAL U n acierto que merece el aplauso, sin regateo, de toda conciencia honrada es, sin duda, la proposición de ley presentada a las Cortes por la minoría popular agraria, sobre remedio del paro obrero, del que es una parte, quizá la más interesante, aunque el proyecto lo recoja al final de su articulado, la repoblación forestal. Quien sepa que en mi modestísima esfera de acción lie proclamado la urgente necesidad dé contener y reparar el paro obrero, como el problema más importante que agobia al mundo entero y es trascendental para la vida de España, no caerá en la puerilidad de suponer que. estas líneas sean una adulación para el autor o autores de esa proposición de ley, a ninguno de los cuales conozco ni de vista. L a opinión del que no lo sepa, porque no me haya leído, no me interesa. L a s columnas de la Prensa de todos matices, como Ja Época, La Libertad, Id, Revista de Crédito, y ahora el A B C, han tenido la bondad de recoger mis trabajos periodísticos encaminados a llamar, la atención del Poder público acerca de la solución que para el paro obrero existe en la repoblación forestal, no ya como medio anormal ni extraordinario, sino dentro de la normalidad que exige una acertada dirección de la vida española y de la pública actividad nacional. S i la constante labor de consejo y de clamor de los ingenieros de Montes se hubiera atendido con el merecido cuidado que su i n terés demanda por los hombres públicos que han llevado el Gobierno de España, es muy probable que a estas horas no tuviera la magnitud que tiené el paro obrero, con la ventaja de que hubiera impedido el avance y las consecuencias de la ola revolucionaria, que favorecen el hambre y la aglomeración de obreros parados en las grandes poblaciones, en huida de la miseria que rema en el campo y en la aldea. Los hombres que han gobernado en E s paña no han visto o no han querido ver el problema y la solución. L a retórica de Tos preámbulos y el articulado de disposiciones que, encaminadas a ese fin, dictaron algunos, desde luego se comprendía que para nada iban a servir, porque no cristalizaron inmediatamente en ló único que podía ser práctico, que era llevar a la ley presupuestaria los créditos suficientes y bien estudiados para el desarrollo de un plan, que fuera, como podía ser, reproductivo y compensador con creces, porque es la repoblación forestal riqueza, pero que para serlo necesita ser obra de muchos ejercicios económicos, porque requiere una actividad permanente. De quienes se pasan la vida predicando la rebelión y la lucha de clases, crimen social, cuya sola invitación debiera tener el m á s tajante y enérgico castigo, porque no es con la guerra, sino con la paz, el orden y la virtud de todos como se llega al amor humano, enseñado por E l que lo divinizó, y que es eje de ia vida, a qué hablar? Basta con ver que en su mano tuvieron la apetecida solución de la repoblación forestal, quepudieron acometer antes que otras improvisadas y quiméricas empresas, puestas en nunca van mejor que cuando eñ, su gestióff práctica atropelladamente y sin organizar, no intervienen... Sería comprensible si las porque las pusieron en marcha acuciados cosa humanas no exigiesen ni previsión n i por el reproche de apremiantes acreedores, ciencia. Pero hasta el presente no se ha ena quienes exhiben el paro obrero en el escacontrado el medio de hacer navegar un buparate del mitin, para mantener el fuego que a velas desplegadas por los mares m á s permanente del alboroto y la revuelta, que peligrosos sin piloto ni capitán... U n a nación es el efecto que produce la causa de su enno puede durar si no extrae de su sena cumbramiento. la cantidad de razón suficiente para preveLa predicación de la lucha entre el pobre nir las causas de la ruina exterior y del hambriento, cuya situación no repara l a elorelajamiento interior que la amenazan. L o s cuenca del que le fascina, y el que goza en antiguos organismos proveían a ello de un el triunfo de la vida, bien vestido, bien alimodo que no siempre era suficiente para evimentado, disfrutando la placidez de sus sue. tar grandes faltas, pero que era bastante ños en un espléndido lecho, que en definitipara asegurar l a continuidad de su existenva es la situación de ese predicador, ha de cia. La. cuestión es saber si las formas nuetener su agonía en la realidad de la ley provas en que se ha plasmado la vida nacional puesta a las Cortes. no t r a e r á n aparejadas para el cerebro de Preciso es, pues, que esa ley, con todos Francia funestos embotamientos y pasajelos mejoramientos que su discusión aporte, ras anemias. sea rápidamente aprobada y que en los nueL a transcripción del texto en l a hora prevos presupuestos pueda tener una eficacia sente vale por sí sola copia de comentarios. real el desenvolvimiento de ese anhelado reH a llegado para la política francesa aquel medio social contra el paro obrero, que bien instante dolorosamente anunciado por R e pensado y organizado, lejos de ser una carga nán en que la nación no extrae de su seno para el contribuyente, será fuente de riquela cantidad de razón capaz de prevenir las za que redundará en beneficio de todos los causas de la ruina exterior y del relaja españoles. miento interior, y en que las formas nuevas de l a vida nacional embotaron y debiXAVIER C A B E L L O L A P I E D R A litaron el cerebro de Francia. Notorio el estado vidrioso de las relaciones internacionales, los innumerables focos de supuración, cuya existencia ha revelado el asunto Stavisky, han producido en la vida interna de la República vecina un divorcio hosco y pleno de rencores entre el elemento gobernado y el gobernante, cuyas causas el último es incapaz de anular o destruir. S e ñ a l e s en e! c i e l o Y es lo m á s desconcertante que en este preciso momento la voz de Coriolano, reD i j o Cristo a los j u d í o s E n viendo una divivo por Shakespeare, uniéndose a la de nube que se levanta del ocaso al instante Renán, alecciona a los franceses desde la p e n s á i s tempestad tenemos, y así sucede. escena del teatro de la Comedia, grabando Y cuando veis que sopla el aire del Medioa fuego en los espíritus que dondequiera día decís: h a r á calor, y le hace. H i p ó c r i que el saber, la j e r a r q u í a y l a nobleza (en tas si sabéis pronosticar por los varios asel amplio sentido de esta palabra) son sopectos del cielo y de la tierra, ¿cómo no cometidos en sus decisiones a un s í o un nocéis este tiempo? no de la multitud imbécil, reinan la deLas palabras de Cristo pueden ser aplicabilidad y el desorden das a las sociedades políticas de la última L a triste experiencia confirma hoy al muncenturia y media. U n a y otra vez se han do en lo que siempre ha sido de sentido copresentado en el cielo y en la tierra signos mún. L a razón es l a directora del hombre de sucesos que han de acaecer y que establey ha de serlo de los pueblos. Cabe que por cen una relación lógica y aun faíal con la su falibilidad incida en equivocaciones en causa de los mismos; y todavía no conomás de una ocasión, pero es seguro que la cemos nuestro tiempo. N o lo conocemos o, multitud ignorante los ha de conducir de hipócritamente como los judíos, nos obstinatravés siempre, acertando por casualidad. mos en no conocerlo. N o lo conocemos o L a gran traición de los intelectuales de l a aparentamos ignorarlo. pasada y de l a presente centuria radicó- -al Y no han faltado en el transcurso de los renegar de su apelativo- -en proclamar l a días quienes hayan hecho observar o la superioridad. de la cantidad sobre la calidad, nube que se levanta del ocaso o el aire que de la masa sobré la razón cultivada. Como sopla del Mediodía, nuncios de las tempesun buque- -según la imagen de R e n á n- -n e tades sociales o de la asfixia enervante. C o l cesita para navegar de piloto y capitán, así rat, ex ministro francés, inquieto con anun pueblo, cuya dirección es bastante más gustia infinita por la situación febril de su complicada, necesita de gobernantes que no patria, exhuma en Le Temps un texto carsean fruto del número, sino del espíritu. Y gado de siniestros augurios, que hoy tiene el espíritu no tiene por norína la mitad m á s la doble autoridad del acierto, y de haber uno, sino la verdad, que no pocas veces es salido de la pluma de uno de los hombres patrimonio de uno contra todos. Y porque que concibieron el siniestro designio de la mitad m á s uno es el actual criterio. de mancillar la adorable figura del Redentor. gobierno, la nación no extrae de sí la canQueda dicho que el autor del texto exhutidad de razón suficiente para ser bien manmado es Renán. dada. F u é en el acto de la recepción de Cher ¿Q u e eso constituye una dictadura de la buüez como académico, cuando el autor de razón? ¡Fuera siempre mejor que la de l a la Vida de Jesús dijo lo siguiente: E l munalpargata... Pero no es así. E l papel ¡de do, en ocasiones, deja oír a los hombres de la razón es meramente director, y no subsespíritu cultivado que no tiene necesidad tituye ni suplanta lo que es característico alguna de ellos; m á s aún, que sus negocios de los dirigidos. Sólo éstos sienten en toda MEDITACIONES POLÍTICAS
 // Cambio Nodo4-Sevilla