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Una bandera fascista, en la Casa del Pueblo. í En la fachada d 0 la Casa del Pueblo que da a la calle de Góngora apareció ayer mañana esa bandera. Indudablemente algún elemento fascista de buen humor ha querido dar la sorpresa a, los socialistas. A título de información recogemos la presente foto su fuerza la necesidad. S i una nación debe extraer de su seno- -según la gráfica frase de Renán- -cantidad de razón suficiente, también ha de dar cauce a la expresión de ia necesidad que cebe satisfacer. Y la cooperación entre directores y dirigidos (clases y cuerpos sociales) surge espontáneamente. Señales en el cielo de Francia hoy, son generalmente señales en el cielo cíe España mañana. Aunque esta vez ya se observan simultáneamente en el nuestro. Que los que- -como los fariseos- -no quieran oír a Cristo, oigan por esta vez a Renán. motivos de asombro para el extranjero no se han desvanecido con el glorioso bienio socialazañista. Ahora el mundo entero se quería atónito al saber que en E s p a ñ a se anuncia otra revolución para febrero, como pudiera anunciarse el Carnaval de N i z a o la feria de Sevilla. ¿Cabe mayor originalidad? E n Francia, por ejemplo, basta que los comunistas intenten manifestaciones agitadoras el d í a i de mayo para que antes de esa fecha centenares de ellos sean encarcelados a fin de que no se perturbe la vida ciudadana. Aquí, no; el Estado se cruz- a de brazos ante los organizadores de la revolución sangrienta, porque el anticiparse a tomar VÍCTOR P R A D E R A medidas preventivas contra las izquierdas diríase un crimen antidemocrático. Aquí, si las amenazas de exterminio provienen de estos sectores, un- Gobierno auténticamente republicano tiene el deber de no permitirse el menor alarde de autoridad. ¡N o vayan a tacharle de reaccionario Poco importa, pues, que los jacobinos rojos vociferen pregonanCuando los panegiristas de las inolvidatío el inmediato derrumbamiento de l a R e bles Cortes Constituyentes afirmaban que pública burguesa y de la sociedad capi E s p a ñ a estaba asombrando al mundo no talista. Ante la inminente formación del hacían sino confirmar una verdad irrefutafrente único revolucionario, el Gobierno, ble. Porque, en efecto, los extranjeros se benévolo y cortés, parece decirles a sus adasombraban de esa velocidad con que la verversarios Ustedes empiecen Y a fin de borrea parlamentaria y la demagogia sin fredemostrarles su ilimitada generosidad, el no iban votando leyes sectarias, demoledoras propio Gobierno se preocupa de que los cay desatinadas. Mas no era la frenética l a becillas de la próxima revolución salgan a bor constituyente lo nue más les admiraba, la calle bien custodiados por la Policía. de sino el que un socialista ayuno de conociese mismo Estado que se proponen aniquimientos; financieros se encargara de la H a lar. Mientras tanto, las juventudes revolucienda pública; el que un boticario pasara a cionarias pueden adiestrarse impunemente la cartera (Je M a r i n a en vez de pasar a la para el ensayo general. Asesinatos en las enfermería, y que un director de Seguridad vías céntricas, bombas, atracos, huelgas, coacciones y otros amenos pasatiempos, predicara entonces, en los mítines, la revo ¡Ventajas, de vivir en pleno régimen de l i lución social para mayor tranquilidad de los ciudadanos connados a su protección. ¡Co- bertad! sas de España! ALVARO A L C A L Á G A L I A N O Sin embargo, justo es reconocer que los CATOLICISMO E HITLERISMO ¿Se avecina en Alemania un nuevo K u l tur- Kampf, otra persecución religiosa tan despiadada como aquella promovida en tiempos de Bismarck, que anubló la gloria política del fundador del Imperio germánico? ¿Se da por perdida hasta la posibilidad de conciliación y avenencia entre las ideas que son esenciales a la doctrina y al hecho racista y los principios cristianos? El Osservatore Romano, parsimonioso siempre y moderado en emitir juicios y pareceres cuando se trata de cuestiones políticorreligiosas que afectan a una determinada nación, viene subrayando desde hace días los atropellos de que es frecuentemente víctima la Prensa confesional, los encarcelamientos que sufren en la actualidad prestigiosos y calificados sacerdotes, las restricciones que de tal suerte limitan los movimientos de Asociaciones y Cofradías católicas, legalmente establecidas, que en la práctica resultan anulados. N i una sola sesión han podido celebrar las Congregaciones mañ a n a s de Baviera en los dos meses últimos. L a situación de tirantez no puede ser, por lo violenta, duradera, sobre que la gravedad se acentúa con sólo añadir la absoluta incompatibilidad entre los puntos de vista, que unos y otros, católicos y nacional- socialistas, mantienen en problemas fundamentales. A s i mientras que por la ley civil se declara obligatoria la esterilización y se fiian plazos para obtenerla, por l a ley eclesiástica se niega autoridad moral al Estado para la imposición de tal medida. L a destrucción de la capacidad de engendrar- -ha dicho el Sínodo diocesano de Friburgo- -supone una intervención en la integridad del cuerpo. REVOLUCIÓN A PLAZO F I1 O miramiIIi; innrmiii l u a i ü n m i n n i i i a O i i i n rT- i l nin Tiinmin ¡iir irneri; mF: imniTMrF: fF! rr