Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Un aspecto del hermoso parque de Vista- Alegre. (Fotos Duque. poco divertidos, donde los niños paralíticos je han de animar a dar sus primeros pasos o han de hacer sus primeros movimientos con los miembros rehabilitados por la c i rugía. Las secciones de jóvenes y de adultos están también en el mismo edificio, pero enteramente aisladas de la de niños. E n el centro de estas secciones están los servicios quirúrgicos, y muy cerca de ellas, los de administración, cocina y roperos. D e este modo, puede realizarse fácilmente con las muchachas, una de las directrices de la casa, y es que todo en ella sea pedagogía, es decir, que todo sirva para aprender, además de para curarse, a los enfermos. Se piensa, en efecto, que las niñas y muchachas inválidas tornen parte en todas las faenas de ama de casa q u en aquel hogar han de realizarse, y asi, ni la cocina, ni la administración, ni la despensa, ni los roperos, les est a r á n vedados para instruirse en su futuro papel de madres, enfermeras o celadoras. Igualmente, para los muchachos estarán abiertos todos Ios- talleres anexos al Instituto, el más importante el de ortopedia, y los de sastrería, zapatería, encuademación, cestería y trabajos en cuero. E n breve ha de levantarse, al lado mismo de las clínicas, un pabellón escuela, donde se ha deshacer Ja enseñanza primaria de los niños, dividiéndoles en numerosos grupos, según el modo de trabajo de la pedagogía activa. Junto a esto, habrá una pequeña acá- demia de iniciación técnica para los muchachos que hayan de empezar su aprendizaje de oficio. Por último, en el. magnífico parque íiue rodea al Instituto se harán por los acogidos prácticas de jardinería y horticultura, no sólo en su aspecto práctico, sino en el educativo. Se quiere, efectivamente, fomentar entre los pequeños pacientes el amor a l a tierra, incluso a través de su sentimiento de la propiedad tan hondamente arraigada en l a mente infantil. Todo ha de contribuir, pues, a crear el ambiente de optimismo y confianza en él propio esfuerzo que es necesario para la rehabilitación de los. inválidos. L a cirugía, que tantos prodigios es capaz de hacer en este terreno, lo mismo que la fisioterapia y demás medios de curación, no son nada sin esta cooperación del enfermo, que a su vez es un reflejo del ambiente en que se mueve. E n el Instituto se ha de vivir tal ambiente y se ha de v i v i r una vida confortable y plena. Pero, eso sí, los que disfruten de sus beneficios no han de aficionarse a ellos como meta suprema de sus deseos. Por muy bien que allí se esté nadie debe pensar en que mejor sería seguir en aquella Casa toda la vida. Será muy triste recuperar inválidos para hacer asilados. P o r eso, entre las normas reglamentarias del Instituto está la de que no sirva para nadie ni en ningún caso como residencia definitiva. Y todos los esfuerzos de su personal han de concentrarse en hacer que el alta de los enfermos no aparezca a éstos como una inhumanidad, sino como una vuelta confiada a la vida de l a calle, después del paso por aquel taller de reparaciones Y mucho m á s nos hubiese contado si el apremio del tiempo no le requiriera para ése su continuo trabajo... ¿podríamos decir de lañador de organismos humanos? E n lo que, valga la frase, ¡es un hacha! J R U B R Y K El doctor D. Manuel Bastos Ansart, director del Instituto Nacional de Reeducación. (Foto Amer.
 // Cambio Nodo4-Sevilla