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MADRID- SEVILLA 1 FEBRERO D E 1934. N U M E R O EXTRIO. 20 C E N T S 1 D DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O TRIG E S I M O. N U MERO 9.594 SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS, MUÑOZ O L I V E C E R C A N A A T E T U A N S E V I L L A KEDAOOION: PRADO D É SAN SEBASTIAN. A N T E LOS A N U N C I O S DE U N MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO Consejo de ministros extraordinario en la Presidencia El orden público. Manifestaciones del ministro de la Gobernación M a d r i d i o 3 tarde. A las dos y media de l a tarde ha recibido el ministro de l a G o bernación a los periodistas, diciéndoles que de tres y media a cuatro se reunirán los m i nistros en l a Presidencia en Consejo extraordinario. Nada dijo respecto a las causas de esta reunión. Acerca de l a combinación de gobernadores, que prometió anoche facilitar, dijo el Sr. Martínez Barrios que aunque tenía un voto de confianza para los nombramientos, quería dar cuenta de ellos a los ministros, y después del Consejo daría l a lista a l a Prensa. U n informador le dijo que había causado alguna alarma el hecho de que los guardias de Seguridad salieran anoche a prestar servicio con tercerolas. -Sí- -contestó el ministro- L a s precauciones tienen siempre un fundamento. Cuando l a Dirección de Seguridad adopta precauciones es porqué tiene motivos. Otro periodista le preguntó acerca de los conflictos sociales, y el ministro contestó que se había resuelto l a huelga de camareros, y se realizan gestiones para resolver l a de construcción. -H a y motivos de preocupación. P o r eso celebramos este Consejo, pues preferimos t i rarnos una plancha a que digan que nos ha cogido lo que pudiera ocurrir desprevenidos. Continuaron llegando los demás ministros, a excepción del S r Guerra del Río, que se encuentra enfermo. Ninguno de los consejeros hizo manifestaciones de interés, salvo el S r Estadella- j quien dijo que quizá se trataría en él Consejo de la huelga de la construcción. L o s demás ministros dieron muestras de desconocer el motivo de l a reunión ministerial, excepto el de la Gobernación, que, a pesar de ello, no quiso decir una sola palabra, remitiéndose a lo que hubiese d i cho el presidente. no ha da darse, gracias a las previsiones adoptadas por el Gobierno, abriendo nuevas obras, en las cuales serán inmediatamente aceptados los mencionados obreros. Manifestaciones del señor Lerroux E l presidente del Consejo, a las siete de la. tarde, abandonó su despacho oficial para dirigirse al domicilio del presidente de l a República y poner a su firma algunos de- cretdte, sin relación con los acuerdos del Consejo, sino de mero trámite. Conversó con los periodistas, a quienes suponía ya enterados por l a referencia oS- ciosa de las determinaciones adoptadas pos el Gobierno. -Claro es- -añadió- -que ya sé que se han hecho algunos comentarios acerca del poco volumen de l a referencia, si se relaciona coa lo que se esperaba; pero a eso he de decir; que cuando se reúne un Consejo extraordinario y delibera un Gobierno acerca de cuestiones como las que tenemos planteadas, es por algún motivo serio. L o que sucede es que los Gobiernos adoptan medidas cuando lo creen preciso y no están obligados a ponerlas en conocimiento de l a opinión pública. Creo que con esto- -añadió- -he rebasado la órbita de l a discreción; pero lo hago en gracia a ustedes, que son mis compañeros. U n informador le preguntó si en l a cartera llevaba alguna disposición relacionada con el orden público. -N o- -c o n t e s t ó- podrían traducirse a l gunos acuerdos en proyectos de ley, pero las Cortes están cerradas. N i siquiera hemos querido pedir l a autorización para el proyecto de ley de aumento de haberes a los cara- bineros. N o queremos que se crea que nosotros, en estos momentos, procuramos la ad hesión de determinados organismos, que desde luego tenemos. Con los elementos de que d i s p o n e m o s término el S r Lerroux- -hay de sobra para hacer frente a las fieras revolucionarias. Termina el Consejo. Medidas de prevención. No se ha tomado ninguna medida excepcional. La huelga de la Construcción Después de las seis de l a tarde terminó la reunión ministerial. E l S r P i t a Romero, que salió antes que sus compañeros de Gobierno, dijo a los i n formadores que facilitaría desde el ministerio de Estado la lista de los señores condecorados con motivo de la fiesta del 11 de febrero. E l ministro de Hacienda dijo que se habían adoptado determinadas medidas de prevención, pero ninguna de ellas excepcional. Desde luego no se había acordado el estado de alarma como se suponía. También habló con los informadores el ministro de l a Gobernación para decir que la médula del Consejo consistió en e! examen de ciertas medidas preventivas ante posibles alteraciones del orden público. L a nota oficiosa facilitada por el ministro de Trabajo dice a s í E l Consejo ha invertido toda su duración en el examen de los problemas de orden público, tomándose diferentes acjerdos. Teniendo en cuenta que para l a explosión de determinados disturbios que se anuncian pudieran aprovecharse las próximas fiestas de Carnaval se ha acordado hacer públicas las siguientes determinaciones: Las fiestas Je Carnaval en la vía pública sólo podrán celebrarse en el área de la ciudad ya determinada por el Ayuntamiento. A las siete de la tarde quedarán inaplazablemente suspendidas. Fuera del á r e a señalada quedará terminantemente prohibido arrojar- confettis, serpentinas, etc. Queda prohibido transitar con disfraces desde las ocho de la noche a. las diez de l a mañana. Se cacheará a cuantos padezcan sospechosos por los agentes del Gobierno. N o podrán celebrarse bailes n i fiesta a l guna en locales cerrados sin permiso previo de la Dirección de Seguridad. E l ministro de Trabajo dió- c üénta del estado en que se encuentra el conflicto de la Construcción, afirmando que no hay n i n g ú n motivo de reivindicación social qué lo justifique, n i siquiera lo explique. -L o único que sucede es que por el hecho de tocar a su término algunas obras de cierto volumen, se creía que un n ú m e r o determinado de trabajadores iba a quedar en paro forzoso, cojQtmgencia que, como es b i d o El jefe del Gobierno dice a la entrada que hay motivo de preocupación Se supo a última hora de l a m a ñ a n a que se habían cursado las invitaciones para la celebración de un Consejo extraordinario a primera hora de la tarde en l a Presidencia. En. efecto, a las tres y media en punto llegó a l palacio de l a Castellana el señor Lerroux, a l que le preguntaron los periodistas cómo se reunían tan temprano. -A l que madruga, Dios le ayuda- -se l i mitó a contestar el jefe del Gobierno, aña- diendo- N o sabían ustedes que se iba a celebrar este Consejo, porque ha obedecido a acuerdo entre el ministro de l a Gobernación y yo de esta misma mañana. ¿Y v a a ser político o van ustedes a tratar de cuestiones de orden público? -se le preguntó. -Nada político; hay una perfecta unanimidad en el sentir ministerial, y si se produjera alguna resquebrajadura, la soldaría yo inmediatamente. De manera que ahora no hay nada político. -Y dé cuestiones de orden público, ¿nos puede usted adelantar qué es lo que van a tratar? Medidas de prevención del Gobierno Contra los excesos de lenguaje de ios propagandistas políticos Por el ministro de la Gobernación se dictó anoche l a siguiente orden circular, dirigida a los gobernadores: E x c m o S r L a s demasías de lenguaje a que se han entregado desgraciadamente, un gran n ú m e r o de propagandistas políticos en sus intervenciones públicas obliga a la adopción de medidas que corrijan el daño y e v i t e n o aminoren el estrago que con la reiteración del hecho se produce a la sociedad entera. Dichas medidas que V E h a r á cumplir inexcusablemente a todos los agentes de la! autoridad son las siguientes: Primera. Autorizada que sea cualquier; reunión de carácter político, obrero, social, recreativo, confesional, instructivo, etc. etcétera, el delegado del Gobierno civil h a r á presente al organizador o al presidente del acto o a ambos si fueren personas distintas la prohibición absoluta de que por les o r a- dores que intervenga en la reunión se haga la apología de l a violencia o la apelación j t f