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DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O TRIGÉSIMO. 1 0 C E N T S NUMERO M i DIARIO ILUSTRAD O A Ñ O TRIGÉSIMO. 10 C E N T S NUMERO W e FUNDADO E L i. D E JUNIO D E igos POR D. TORCUATO LUCA D E T E N A DE REPÚBLICA OPORTUNISTAS H e leído, de un tirón una República de monárquicos, en que el Caballero Audaz prosigue, l a i n t e r e s a n t í s i m a serie de volúmenes, bajo el democrático epígrafe A l Servicio del Pueblo Y no puedo menosi de hacer algunos comentarios; sobre una obra que enjuicia con: tanta valentía y- sinceridad la. situación actual de E s p a ñ a Desde luego, este último tomo es, como- España hacia el fascismo, uno de los mejores que debemos al popular novelista, convertido por su ardiente patriotismo y noble impul- so d é ciudadanía en el verdadero fiscal ae esta República de trabajadores... parados. H e aquí un hombre de sentimientos liberales, de ideología republicana, que no ha vacilado en acusar públicamente a los políticos del nuevo régimen que por vanidad, inepcia, sectarismo y violentos métodos de represión, han sido los causantes de nuestra angustiosa situación presenté. Y esto se atrevió a hacerlo el Caballero Audaz, durante la despótica dictadura azañosocialista, cuando los ciudadanos podían ser detenidos, multados, encarcelados o desterrados a capricho del arbitrio ministerial, única ley éií que entonces se basaba la. Justicia republicana Así; el hombre de la calle al hacerse, en voz alta el campeón de la Verdad, perseguida y amordazada por la coalición enchufista llegó a interpretar fielmente el sentimiento de la inmensa mayoría de los españoles. Y o opino que el Caballero Audaz ha sido y es el verdadero cronista de la segunda República. E n el porvenir los investigadores tendrán que recorrer estos volúmenes, ajenos a todo partidismo, en los cuales se refleja, como en un espejo, la historia del nuevo régimen. E n cambio debo añadir que no me parece tan acertado el; título de su última obra ¿República de monárquicos? N o sé hasta que punto sea esto cierto. Claro es que los hombres que hoy figuran en las avanzadas de la República son varios de ellos, según afirma el autor, los mismos que figuraban en la última Monarquía, y los que probablemente t r a t a r í a n de volver a figurar en otra si hubiese una restauración. N o es. pues, de sorprender que desconfíen de ellos los auténticos republicanos, como desconfiaban los monárquicos, porque en realidad a estos políticos les tiene sin cuidado la cuestión del régimen- son ú n i c a m e n t e oportunistas N i la corona n i el gorro frigio pueden ser un estorbo a sus ambiciones, y c ó m o d o s camaleones, siempre sab r á n reflejar cualquier color donde los coloquea, aunque con m á s lucimiento cuando los. coloquen bien. Aparte de esto, h a b r á pocas páginas de Una República de monárquicos que no susciten vivo interés, ¡aun cuando a vecespodamos discrepar dé ciertos puntos de vista. Pero en la mayoría de ellos estoy enteramente conforme coh el autor. P o r ejemplo, en- sus acertadísimos comentarios sobre l a difusa opinión fascista que se extiende hoy por España, como ¡una esperanza frente al saos actual, y las agresiones! del socialismo, embravecido por la vergonzosa impunidad de que gozan sus jefes. ¿D ó n d e están las misteriosas legiones fascistas? ¿E n qué se Muchas, veces l a anécdota fina e imprecisa en sus detalles me ha venido a la memoria con diferentes motivos. P o r desidia nunca l a he completado con una lectura histórica, que para el caso no hace falta. E s aquella, anécdota de la Francia monárquica y sutil en que, como una sombra casi a n ó nima, Róbespierre se cruza con María A n tonieta siendo ésta Delfina. ¡Gracioso iis borbónida abrumado, de cortesías de salón y ceremonia de calles en su honor en fiesta! Creo recordar que fué con motivo de uno de sus viajes provinciales que pudiéramos Ctra. parte del libro, de palpitante interés considerar. de propaganda real si. no demoes el dedicado a la propaganda electoral y crática demofílica, cuándo María Antonieta a las turbias maniobras a que ciertos secse cruza en la vida dé Róbespierre. tores derechistas- -que llevan la cruz alzada, ¿Quién es Maximiliano Róbespierre enaunque son capaces de pactar con el diatonces? U n abogadillo del- Colegio de A r blo- -se libraron en- vísperas de la elección. tois, un espíritu reconcentrado, católico y Sobre eso podría yo decir bastantes cosas, monárquico, con ciertas veleidades roussoinspiradas en mi experiencia electoral. Pero nianas, que concurre a los Juegos Florales dejando de lado mi caso, tiene razón que le con unas composiciones de línea erudita, y sobra El Caballero Audaz cuando se lamenque aspira a la presidencia de la Academia ta de la desairada situación en que se dejó de A r r a s al ilustre general Sanjurjo al. traer y ¡levar U n día entre los días Maximiliano R ó su nombre prestigioso con motivo de diverbespierre ha de leer tinas poesías de salusas candidaturas, exponiéndole al fracaso. Todo el mundo sabe que el autor había idea- tación al paso de la. Delfina ele Francia. E n A r r a s o en Artois, tanto importa, acontece do una candidatura por Madrid A l Servila historia del bostezo. E l joven Maximiliano cio del Pueblo formada por políticos y esrecita unas poesías en latín, confuso de emocritores de muy diversas tendencias, en la ción monárquica, y la Delfina, que no sabe cual tuvo la- amabilidad de ¡incluirme. Creía latín, no puede reprimir un bostezo. E n la El Caballero Audaz queyestos nombres, coSociedad Les Rosatis no hubiera ocurrido nocidos por. sus campañas- patrióticas y desnunca a un poeta una desgracia semejante. interesadas, serian los m á s aptos para serDe aquel bostezo había de nacer ni m á s vir a España en las actuales Cortes. S i n emni. menos que la revolución francesa. bargo, en el momento de la elección fueron la roavor. Darte de ellos eliminados por esos profesionales de la política, que todo lo fían Supongamos que en la imprenta de A B C a l a habilidad el pacto, las dotes organizahan cogido un paquete de composición de un doras, el Comité, la Junta. Con manifiesta articulo y otro de otro. Y entonces unen a s i ingratitud olvidaban que un- puñado de esOcultar u n a estimación, perfectamente crito e ai nesgando la cárcel, y las persecompatible con las diferencias por la figura cuciones: habían sido lo. sembradores de esta de Diego Martínez Barrio, sería una precausalvadoia acción, nacional. -No, no; fuera ción o una reserva que no viene a cuenlo. literatos, tan independientes e indisciplinaM e parece el hombre más, serenamente dísr nota su organización? E l autor describe ep ambiente de expectante intensidad con que Madrid esperaba el primer acto público ce- lebrado en el teatro de la Comedia. A n a l i za el efecto de los discursos, el éxito indiscutible de aquella reunión. Mas, luego, se ha; esperado en vano l a continuidad de aquella propaganda renovadora. E l órgano del partido, F, E. se dejó de publicar después del primer número, y al reanudarse parece una i n teresante exposición del ideario fascista y del Estado corporativo, -pero en modo alguno un órgano de combate. ¿Puede llegar de ese modo a ser una realidad el fascismo en E s p a ñ a? N o observa, con razón, el Caballero Aiidaz, porque- sin milicias dispuestas a la defensiva y sin violencia el fascismo renuncia de antemano a los métodos que en otros países le dieron el triunfo. Baste recordar la lucha enconada de los fascistas en Italia contra socialistas, y comunistas, lucha que duró, m á s de dos años, hasta la victoriosa marcha sobre Roma. Y en Alemania, mucho antes de que iniciara Hitler el movimiento nacional- socialista, la contrarrevolución había despejado el camino, eligiendo sus víctimas expiatorias entre figuras tan destacadas en las izquierdas revolucionarias como Rosa Luxemburg, Liebknecht, Kurt Eisner, Erzberger, Walter Rathenau. Este contraste resal ta m á s desfavorablemente respecto al platónico fascismo español cuando se recuerdan tantas agresiones y asesinatos cutre los que simpatizan con sus ideas o m i- litan eirfeus. filas. E n casos como el del tranviario d é Biibao, el crimen de la calle de Alcalá, el del estudiante de Zaragoza, la opinión pública esperaba algo m á s que la e n é r gica protesta de rigor en los periódicos unas represalias inmediatas... Y nada... P o r eso mucha gente empieza- ya a considerarlo m á s bien como- otra forma de vanguardismo literario, sin riesgo alguno para sus adversarios ni peligro para las instituciones. dos! Y se les substituyó por inofensivos ciudadanos dóciles, obedientes, sin otros m é ritos conocidos que la- asiduidad a ciertos Círculos- religiosos o l a ejemplar asistencia a l a Adoración Nocturna. P o r último, lamparte, satírica de esta obra quizá interese m á s q e ninguna otra a cauu sa de la mordacidad- sarcástica de sus comentarios. Con una. pluma satírica, que recuerda- a- veces la de un Roehefort o la de un León Daudet, el autor fustiga implacablemente a ios figurones y enchufistas de las memorables Constituyentes. E n resumen, un libro breve y substancioso, digno de esta serie de volúmenes A l Servicio del Pueblo cuyo mayor mérito es el de preocuparse sólo en decir la verdad, sin temor a las consecuencias. ALVARO A E C A L A GALiAXO EL HUÉSPED DEL SEVILLANO Dos cosas distintas a uña tercera, ¿son iguales entre sí? (Proposición incid e n t a 1 en una tarde de café.
 // Cambio Nodo4-Sevilla