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K 2 C MARTES 13 DE FEBRERO DE ig 34 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 25. intenciones nada tranquilizadoras, y tuvo que acudir la fuerza para disolverlos. M o mentos antes se había intentado formar otra manifestación en l a Ribera, siendo los manifestantes disueltos por los guardias, que luego aoudían a San Antón a deshacer, los grupos que se habían formado para paralizar la circulación rodada. Entretanto, en San Francisco y Cortes los extremistas menudeaban ¡sus intentos, presentando esos barrios altos de l a población muy mal aspecto. L a fuerza pública los vigiló con especial cuidado durante toda la mañana, en el curso del l a cual se oyeron algunos disparos, que feo causaron víctimas. L a vigilancia montada pos los huelguistas frente 0; las tahonas, fué una de las cosas que más dio que hacer a l a fuerza pública. U n grupo que trataba de impedir que saliesen los camiones de l a harina panadera fué violentamente disuelto por los guardias. L o mismo hubo de hacerse en la panadería de L a Espiga, sita en la calle de Las Cortes, con idéntico motivo. A todo esto, en esos barrios, a las mujeres que se habían hecho con pan en las mismas tahonas se los arrebataban de las manos y los arrojaban a l suelo o los destrozaban. L o s guardias tuvieron que cargar repetidamente contra los revoltosos, y el comercio, atemorizado por las amenazas que recibía de persistir en tener abiertos sus establecimientos, iba poco a poco cerrando, hasta que, como dejamos consignado, a media mañana el cierre era casi general. L a mayoría de las tiendas aparecen cerradas. Algunas de comestibles, que resistieron más, tenían echadas las persianas cierres y entornadas las puertas. Conseguido esto, los obreros acentuaron sa presión coactiva sobre las fábricas y talleres. E n algunos de éstos, como en l a casa de confecciones de D Cándido H e r néiz, sacaron materialmente de sus asientos á las opísrarias, y en l a Compañía Euskalduna, donde se trabajaba, se presentó un ¡nutrido grupo de huelguistas, con intensión de sacar por las malas a los obreros. L o s guardas jurados hicieron, para amedrantarles, dos disparos al aire. Pidieron fuerzas al Gobierno civil, de donde se destacó la pamionetíi de Asalto, que disolvió a los revoltosos, y así, sin sangre, por fortuna, pero conseguido en gran parte, si no en todo, el objetivo perseguido por los extremistas, se está deslizando l a jornada. Asegúrase que el paro se generalizará más esta tarde, porque se da cotilo probable que no acudan los obreros al segundo turno y que los tranvías retiren por temor sus coches a las cocheras. 1 D e t a l k s del paro en la provincia P o r lo que se refiere a la provincia, retiñimos los siguientes datos del paro y de sicesos producidos en ella: E n Baracaldo entraron a l trabajo en A l fós Hornos al turno de las seis todos los obreros, sin novedad, lo mismo que en las dtmás fábricas de Sestao. Dicen que en la LBafecock W i l c o x poco después de haberse iniciado él trabajo, los obreros abandonaron SU 6 puestos. E n Ortuella entraron cincuenta febreros eiu l a mina Bilbao, dejando de trabaj a r ciento setenta y cinco. E n los talleres Ibarra, de: esta misma localidad, se abandonó también el trabajo. Asimismo, se paró á media mañana en las factorías Iberia y L a ÍVÍ 2 caya, propiedad de los Altos Hornos. ÍEn Elguero abandonaron el trabajo todos Jos obreros de las fábricas de aquella demarcación. También dejaron de trabajar en Retuerto los obreros de la cordelería de Castaño y U r i b a r r i E n Portugalete abandonaron totalmente el trabajo todos los obreros de l a descarga del muelle de Galdámez y los He construcción en la Escuela de Abacholo y en la carretera del cementerio. E n Abanto y Ciérvana se han declarado en huelga todos los mineros. Sólo trabaja el tranvía aéteo de L a Horeooera. A l paso de un tranvía por Sestao, los huelguistas lo apedrearon, j cargas. También se dieron fuertes y f recuen- rompiendo casi todos los cristales. Inmedia- J tes cargas para disolver los grupos. A consecuencia de esas cargas y c el ti tímente acudieron a las fábricas en las que roteo resultaron algunas personas heridas, í. íxn se trabajaba, sacando a los, obreros. E n entre ellas Pablo A y a l a de dieciséis años; Gallaría no entraron los obreros de las minas. Félix Tomás Peña, de cuarenta y uno; A media mañana se avisó desde BaraAgustina Sáenz Bruna, de doce, grave; caldo a Bilbao de que los obreros de L a Francisco Amado de la Fuente, de veinte; Vizcaya y de L a Iberia, así cómodos de los Tomás G i l Ancón, grave, y Jesús Baranastilleros de Bilbao avanzaban hacia Barajuán, de cuarenta y uno. H a y muchos contucaldo por la carretera de l a margen izquiersos que no fueron asistidos en centros ofida de l a ría, y que dos tranvías de Sestao ciales. habían pasado, con los cristales destrozados, camino de Bilbao. E n Besauri, los revoltosos agredieron á Inmediatamente se mandaron fuerzas, que pedradas a un auto de Solidaridad de Obreros rcalograron el intento de avance de los obreVascos, en el que iban varios obreros de ros hacia la capital. esa filiación, de regreso a Bilbao. ResultaE n la estación de Portugalete, un grupo ron heridos algunos ocupantes del coche. de unos cien individuos se presentó con i n Otra agresión de este tipo se registró en tención de cerrar él edificio y de- impedir la el puente de San Antón, donde los huelsrlida de los trenes. L a Guardia civil, acuguistas se lanzaron contra un carro que condió presurosa, y para disolver a los revolducía cajas de huevos, destrozando algunas tosos hizo varips disparos, resultando hede ellas. rido uno de éstos. Se pidieron, además, fuerLos periódicos de la tarde se confecciozas de Asalto, que acudieron rápidamente, naron normalmente, pero a la hora de dar l a restableciéndose la tranquilidad. venta los repartidores se negaron a recoger Én Somorrostro abandonaron el trabajo el papel. E n la imprenta de El Nervión, adelos obreros de las calderas de Campo de M a r más, se registraron algunos actos de sabotaje, en número de unos 180. que causaron algunos desperfectos. E n el puente de San Antón, los huelguistas levantaron los ríeles, que arrojaron a la. ría. Manifestaciones del gobernador Muchos tranvías hubieron de retirarse a las cocheras, practicándose muchas detenciones E l gobernador recibió a primera hora de de individuos acusados de ejercer coacciones esta mañana a los periodistas, a los que o de asaltos a los tranvías. dijo que no era hora de hablar, sino de obrar, y que el orden se mantendrá y la P o r la noche quedó totalmente restableautoridad estará en su puesto, pese a quien cida la tranquilidad y la vigilancia está a pese y pasé lo que pase. Requirió la colabocargo de patrullas de Seguridad y Guardia ración ciudadana para resistir a las coacciocivil de Infantería y de Caballería. nes a toda costa, y dijo que como podía ver También en los pueblos se han registrado se el paro iba venciéndose, aunque las coacincidentes de importancia. ciones- -añadió- -no se pueden evitar. E n Lejona, los obreros abandonaron el Terminó diciendo, al enterarse de que el trabajo, sin ejercer cqacciones. comercio había cerrado casi en su totalidad, E n Lamiaco, frente a L a Alcoholera, unos que iba a ordenar que se impusieran multas 600 obreros cortaron el paso de un trande quinientas a cinco m i l pesetas a aquellos vía que se dirigía a Bilbao. L a pareja de que no se decidan a abrir el comercio esta servicio en la carretera hizo frente a íps tarde, para que aprendan a ser ciudadanos. revoltosos y llegó a verse en la precisión de disparar. al aire, consiguiendo despejar los grupos. P o r la tarde se generalizó el paro. E n Las Arenas, fué cortado el cable de V a r i o s tiroteos. Seis heridos, a l- energía eléctrica de la línea férrea. En Baracaldo, cerró el comercio, por las gunos graves. Incidentes en los coacciones de los, huelguistas, y en Basauri, pararon los obreros de las fábricas, excepto pueblos. P o r la noche se resta los de L a Firestone. blece la normalidad. M e d i d a s de E n l a Arboleda l a normalidad fué absoluta. E n Retuerto los huelguistas pretendieprevisión para hoy ron asaltar una fábrica de gomas. Les hizo Bilbao 13, 2 madrugada. E l llamamiento del gobernador a l a colaboración ciuda- frente una pareja de la Benemérita, y los del grupo, enfurecidos, trataron de linchar dana no surtió efecto. P o r el contrario, el a los guardias. Entonces se pidió auxilio al cierre fué a más, comprendiendo a algunos Gobierno civil, tardando en llegar el recafés, porque aumentaron las coacciones en fuerzo tres cuartos de hora, tiempo que rela jornada de la tarde. Como se presumía, sistieron bravamente los guardias a los amono tardaron en retirarse los tranviario? ate- tinados. L a Guardia civil disolvió a los grumorizados por el cariz que iban tomando los pos, cargando con toda energía sobre ellos. sucesos. A media tarde eran escasísimos los E n Gallaría, dos m i l obreros, en manifestranvías que circulaban por la población; más tarde salieron algunos, pero conduci- tación, trataron de tomar el Ayuntamiento; dos por guardias de Asalto y por algunos pero la Guardia civil, disparando al aire ingenieros, que se ofrecieron espontánea- y sin hacer un solo herido, dispersó a los mente. Estos tranvías iban custodiados por grupos, no sin vencer serias dificultades. A las nueve recibió el gobernador a los la fuerza pública, pero no llegaron a consperiodistas. D i j o que se había restablecido tituir éxito de público, pues la gente optó por retirarse a sus casas, y a las siete y me- la tranquilidad y que le había visitado una representación de la U G. T para decirle dia el aspecto de la villa imponía, de soledad que ellos querían que se restableciera la nory tristeza. malidad. A esa hora salió la Guardia civil, que perAñadió que tenía l a impresión de que hoy maneció toda la tarde patrullando por las se publicarán los periódicos, y que, aunque calles. no creía que los panaderos fueran a la huel- Las horas más graves del día fueron de ga, tenía organizado el correspondiente sercuatro a seis de la tarde, sobre todo en los vicio en previsión. barrios altos, donde los extremistas bicié- Confirmó el sabotaje ocurrido en ía i m ron frente a la fuerza pública E n general, prenta de El Nervión, y dedicó calurosos eloeran disparos sueltos, que difícilmente pogios a la Guardia civil, por su brillante acdían localizar los guardias, y los paqueros se tuación. corrían de lugar para reiterar sus agresioTerminó encareciendo a los periodistas nes. P o r fin, los guardias pudieron repeler que, desde, la Prensa levantasen el ánimo, l a agresión en forma, disparando poi des- tan decaído, de las gentes
 // Cambio Nodo4-Sevilla