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ABC D O M I N G O 18 D E F E B R E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G EL CASO MAURA E l diputado radical D Enrique Izquierdo Jiménez nos ruega l a publicación del s i guiente artículo: P a r a decir verdades salidas del corazón y que afecten a l a Patria cualquier ideario es bueno con tal de que sea patriota. Y si es tan españolísimo como A B C tanto mejor, aunque me lo critiquen algunos republicanos que seguramente no tendrán un abolengo republicano como el que yo tengo en mi ejecutoria. Alguien tenia que pechar con l a misión de explicar a España el caso Maura. M e refiero a D Miguel Maura. Porque indudablemente se trata de un caso curioso de la- clínica política nacional, que no puede ser silenciado por más tiempo sin incurrir en responsabilidad o en complicidad por silencio en estos instantes críticos en que España necesita saber cómo piensa y siente cada uno de sus hijos representativos. Y merece l a pena señalar l a maniobra que viene desarrollando este moderno republicano en estos últimos tiempos en los pasillos del Congreso y a través de las columnas de un diario de l a noche, que ha trocado bruscamente l a posición ecuá. nime y reflexiva que venía manteniendo por una vergonzante acción disolvente que no puedo por menos que calificar de inconsciente. N o es para nadie u n secreto que el diario Luz sigue y recibe las inspiraciones de don M i g u e l Maura. Y hasta hay quien asegura que el propio Sr. M a u r a inspira sus fondos y editoriales. Y yo, que llevo la Repúblipa y España en el corazón, lleno de indignación por la lectur a de ese diario en estos últimos días, me creo obligado a decir a España entera que cuando un hombre como el Sr. Maura, que se llama jefe de unas organizaciones conservadoras, se consagra a realizar una campaña; de exaltación, más o menos clara, del movimiento socialista, simultáneamente a un ataque a fondo contra las actuales Cortes españolas, y contra el Gobierno del S r L e rroux, se es o un inconsciente en grado máximo o un burlador de los ideales que se han tremolado en una bandera prometedova de una acción moderada y de orden social. ¿E s lícito llamarse hombre de derechas y combatir despiadadamente las auténticas fuerzas de derecha que por l a voluntad soberana del pueblo constituyen l a representación parlamentaria de ese sector de l a opinión española? ¿Es moral aprovechar todas las incidencias que puedan surgir en el seno del partido radical, acusadoras de su propia vitalidad, para pretender convertir en posibles diferencias ideológicas que dieran al ¡raste con el único partido republicano que puede, hoy por hoy, garantizar a la República y a España que la revolución caótica no pasará de ser un intento? ¿Se puede estar al acecho del menor pretexto para esgrimirlo como tópico, para señalar la conveniencia de disolver estas Cortes a sabiendas de que la disolución de estas Cortes, perfectamente legítimas normales, sólo podría complacer al marxismo revolucionario, al anarquismo y a esos fracasados pseúdoprohombres de la llamada izquierda, que han demostrado después de dos años de acción desastrosa su incompetencia absoluta para desgracia del periodo constituyente, de la República y de España? Pues eso es lo que viene propugnando el Sr. M a u r a abiertamente en sus gestiones i n- congruentes en el Parlamento, y encubiertamente por medio de su órgano de Prensa. Y eso se puede mantener desde las filas de los partidos mal llamados libertarios o desde las posiciones demagógicas disolventes o desde las barricadas. Pero desde el sitial de jefe de fuerzas conservadoras no puede hacerse eso sin cometer un fraude político. Y si se hace, y además se hace en un fementido alarde de amor a l a República, tenemos los republicanos históricos el deber ineludible de desahuciar al falso correligionario ante la opinión nacional A mí no me extraña mucho l a extraña actitud del Sr. Maura. P a r a que me extrañara tendría que olvidarme de que su obsesión desde que empezó a figurar en el Comité revolucionario, fué siempre la de anular y combatir a Lerroux, en quien vio siempre al posible rival que agrupase en su derredor a las masas solventes y moderadas de l a República. M a s ahora le inquieta tanto Lerroux y su partido como el auge de los Agrarios y Populares Agrarios, que caminan a marcha forzada hacia l a habilitación para el Gobierno de la República; y atento a su soberbia y a l a desespera- non de su fracaso más que a su amor al régimen, se revuelve airada y subrepticiamente contra todo, secundando la táctica destructora de las orientaciones revolucionarias. Es tan desenfrenadla la loca carrera de absurdos emprendida por este malogrado hombre público- -que ciertamente no heredó la serenidad y l a ecuanimidad política de su ilustre padre- -que un día le vemos fustigando a todos los españoles de orden por no ingresar en los rangos de la República; más tarde presenciamos su duelo parlamentario y su enemistad personal con Azaña; y ahora le vemos enfurecido porque las derechas han ingresado en Ta República, pero bajo otra jefatura que l a suya, no recatándose para andar por los rincones de la Cámara en amables conciliábulos con el propio señor A z a na, romántica esperanza de todos los adulteradores de l a República, que no contentos con haberlo esgrimido como pantalla de una solapada revolución social, cuya preparación empezó desde el Poder, no tienen l a digna resignación necesaria para apartarse para siempre de las actuaciones políticas, no d i ficultando el desarrollo de una República democrática y burguesa, cuyo período constituyente marcaron nefastamente con el sello de ¡a impopularidad y del fracaso. ¿Qué es lo que pretende el Sr. M a u r a con su absurda actitud? ¿Ser el padre espiritual de la República, marcándonos con un airecíllo de lúgubre augurio las rutas que el régimen debe seguir? Pues guárdese el señor M a u r a su tardio puritanismo republicano, porque de las- esencias de la República sabemos más que él los auténticos republicanos. ¿Puede engendrar cizañas para provocar la disolución de l a Cáir. ara, ante l a esperanza puramente imaginaria de obtener más diputados? Pues como no fuera en alianza con socialistas y revolucionarios, su fracaso habría de ser rotundo, porque ya no creen en su conservatismo ni las fuerzas que le han votado últimamente... Y o creo sinceramente que lo que le estorba a Maura es el Gobierno que preside el Sr. Lerroux, y contra él van dirigidas todas las maniobras. Pero no olvide el Sr. M a u r a que España está en pie y atenta, juzgando la conducta de todos los hombres públicos. De un lado, los que con distintos motes están incubando l a revolución social, que sería la ruina definitiva de l a Patria. De otro, los que estamos dispuestos a cortar el paso a esa revolución social, en nombre de l a auténtica libertad y de la pureza republicana, sin admitir otro medio para alcanzar el Poder que el triunfo por el sufragio universal. España no puede sufrir más ensayos ds agitación, porque dos colapsos equivalen a una muerte. España quiere v i v i r un régimen de democracia y de progreso social, contra el que nadie puede honradamente atentar. S i el Sr. Maura quiere seguir haciendo el juego a la revolución marxista, hágalo en buena hora, pero sin seguir usurpando el título de republicano conservador, que ya le va cuadrando mal. A s í lo exigimos los republicanos. -E. I Z Q U I E R D O J I M É N E Z INFORMACIONES D E AERONÁUTICA Barcelona 18, 2 madrugada. A y e r tarde llegón en avión, procedente de Madrid, el teniente D Carlos Ferrandis, campeón españolee alta acrobacia aérea. Fué recibido y felicitado efusivamente por todos los compañeros suyos que se hallaban en el aeródromo. A l tiempo de tomar tierra el avión en- que llegaba el Sr. Ferrandis, se recibió en el aeródromo del Prat un radiograma notificando que los pilotos de Cuatro Vientos y Getafe se reunirían el lunes por la noche, en el Hotel Palace, para dar al teniente Ferrandis un banquete por su éxito en los vuelos últimamente celebrados en el aeropuerto de Barajas, y solicitando le fuera concedido a aquél el permiso necesario para volver a Madrid, ya que solicitan, además, aquellos pilotos que Ferrandis haga una nueva exhibición de sus vuelos en el aeródromo de Cuatro Vientos. Record de distancia deJ hidroavión Cruz del Sur Paris 17, 9 noche. L a Federación A e r o náutica Internacional ha homologado el record de distancia para hidroaviones, batido el día primero de enero pasado por el Cruz del Sur en su vuelo desde el estanque del Pemre, cerca de Marsella, hasta San Luis de Senegal, sin escala, o sea 3.669 kilómetros. E l precedente record lo detentaba el aviador francés Mermoz, por su travesía del Atlántico, de San Luís de Senegal a Natal (Brasil) en mayo de 1931, con 3.173 kilómetros. Se recordará que el Cruz del Sur batió dicho record en l a primera etapa de su vuelo de inauguración de l a línea aéreo- postal a América del Sur, que los franceses pretenden establecer regularmente en todo su recorrido con hidros. -United Press. Record de 4.200 metros de altura con avión sin motor R i o de Janeiro 17, 9 noche. E l piloto Dittman ha logrado una altura de 3. S 00 metros en un aparato sin motor. Cuando a l canzó 400 metros cortó la cuerda auxiliar y entonces lograr ganar 3.800 metros más, o sea, 4.200 en total, con lo que ha batido el record mundial para aparatos sin motor, que era de 2.500 metros. -United Press.