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A B J U E V E S 22 D E F E B R E R O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G 20, llame usted al teléfono de E l Sr. R O D R Í G U E Z D E V T G U R I pide al ministro de Trabajo que tenga en cuenta la Administración, númeeste traspaso que se hace al confeccionar los r o 32.689, e d e z c a presupuestos, para evitar que ocurra lo sucedido con los ministerios de Agricultura e mañana a o c h o de la noche Industria. E l Sr. L A B A N D E R A dice que los radicionales, Consejos de Trabajo e Instituto cales no ven mal el voto y la votarán. Nacional de Previsión. E l Sr. T R A B A L de la Esquerra, también Siguen desechándose enmiendas del mismo está conforme con el voto, pero entiende que autor en votación nominal. la palabra beneficencia debe sustituirse por L a Comisión acepta la enmienda del seAcción Social. ñor Falencia, casi análoga a la del señor E l Sr. P E L L I C E R declara que él retira Pellicer, y a las nueve se levanta la sesión. su voto si la Comisión ofrece recoger la enmienda del Sr. Valencia, ya que en ella Acotaciones de u n oyente están contenidas las sugerencias. L a Comisión así lo promete. N o sucedió nada. Pero, ¿ustedes han visto Terminada la discusión de totalidad emesos globitos livianos que en los dangcings pieza la del articulado... A l primero defiensueltan los empresarios para que el público de una enmienda el Sr. ÑE GRIN, en la que se entretenga, rechazándolos de mesa en mepide que la fuerza venga obligada a imponer sa o de pareja en pareja? Pue así andaba las medidas sanitarias y con dependencia de ayer en el Congreso el tema del derechismo Traba i o. y del izquierdismo del Gobierno. Y con tal tema ocurrirá como con los globitos: Que E l Sr. A R M A S A i dice que no puede saterminará por estallar. ¿Hoy? ¿Mañana? lir la fuerza pública de depender del minisPronto. terio de la Gobernación. Se procede a votar nominalmente la enExaminada desde un punto de vista immienda. Se rechaza por 116 votos contra 37. parcial, la cuestión es de una gran sencillez Defiende otra el mismo autor en términos y de una gran transparencia. Para entenderanálogos, o sea pidiendo que los agentes sala, bien debe dejarse a un lado el si sería nitarios lo sean de la autoridad. L a Comí- más conveniente que el Gobierno fuese izquierdista o derechista, para examinar tan sión la rechaza. sólo qué eg lo que puede ser. Y entonces Todavía defiende una tercera enmienda. se verá que la pretensión de ese grupo de Se rechaza igualmente, pero en votación radicales que aspira a imponer ahora en el nominal y por T 1 3 votos contra 66. E l Sr. R O D R Í G U E Z V E R A defiende, mando ejercido, a favor de las colaboraciones conocidas, una política de tipo avanzado, una enmienda, pidiendo que no pasen a dees un absurdo, dentro de las realidades de pender de la subsecretaría de Sanidad los la situación. Podría decirse algo más fuerservicios y funciones de Previsión Social, sin anterior informe de los organismos na- te: E s hasta un poco inmoral. Discusión de enmiendas y frecuentes votaciones nominales ara suscribirse a ABC ¿Cómo está el partido radical eri él Potler? Pues rio por herencia propia, n i por legW tima y suficiente pujanza, sino por entronque con las fuerzas de la derecha. E l partido radical iba con su gorrilla ladeada y su c i garrillo en los labios, su aire de castigador, y su deseo de hacer carrera, cuando se encontró a la señora Ceda, religiosa ella, gorda ella, pudibunda con un buen caudal de prejuicios y de votos. E l partido radical le guiñó un ojo, y l a señora Ceda sonrió detrás del abanico. Maridaron. L a historia de siempre, y también como siempre. E n el corro de vecinos empezaron a hervir los comentarios. Que si parecía mentira que el joven radical hubiese cargado con la añosa dama, que si mejor estaba soltero o con una m u chacha de su igual, que si esto, que si lo otro... Y entonces, con la mesa bien puesta, el sastre puntualmente pagado, un puro; entre los dientes, coche para recorrer los amplios predios de la gobernación del país, el j o ven partido radical siente el prurito de demostrar que sus amores están por las ideas nuevas, y quiere amueblar un piso ipara cualquier guayabito de l a izquierda. Pero, ¿esto es moral? Cuando los votos salen de la gaveta de la anciana, cuando el Poder se sostiene porque ella lo apuntala, ¿qué cosa propia pone el partido radical en esas mercedes al izquierdismo? ¿N o es, en verdad, un poco ab surdo pensar que nadie dé votos o fuerzas o dinero para, que sean manejados en su perjuicio? Doña Ceda se ha enterado de la veleidad y está dispuesta a pedir la separación de bienes. Se lleva sus votos. Y cuando se los lleve, el partido r a dical ya no puede amueblar ningún piso á nadie hasta que mejore de fortuna en otras elecciones. Esta es la realidad. Estamos ya hartes de oír esa frase de falsedad evidente que a precios por bajo de su valor dado e! corte elegantísimo y los géneros magníficos que se ofrecen
 // Cambio Nodo4-Sevilla