Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
BRASEROS COMO ESTE SE HAN ENCONTRADO VARIOS EN LOS ESCOMBROS DE LA ALHAMBRA. (FOTO ARCHIVO DE LA ALHAMBRA. fío, el ajuar y las -costumbres de los. moros ventanas con vidrios de colores, pasaban lifal del siglo x, y la cristiana que, en Palos días en el hermético encierro en que terna y en Manises, culminó en las centurias granadinos? Y es que el Alcázar nazarita, dorado cas- vivían, y viven, los descendientes del Pro- posteriores a la Reconquista; pero la granafeta. dina, antecedente de éstas y entroncada con carón de una vivienda oriental, no podemos comprenderlo con las ideas de nuestro tiem ¡Qué Museo tan. interesante y tan bello aquélla, está por conocer, y sólo en la A l po ni enjuiciarlo con un criterio cristiano, hariase en la Alhambra con tanto y tanto hambra puede ser objeto de admiración y esy cristiano siglo xx. Para interpretar la A l- cacharro como han almacenado cuidadosa- tudio. Con ella y con las pipas en que los harrfbra, y el alma de sus aposentos, y el se- mente, recogiéndolos de excavaciones y son- moros fumaban ciertas hierbas con pétalos creto de íos Califas y de las Sultanas y oda- deos los encargados del Alcázar! ¡Aquellos de rosa, predecesoras del tabaco; alhajas liscas, hay que trasladarse con la imagina- pebeteros de cerámica, los candiles y lámpa- que servían de adorno; anafres, que eran su ras de tanta forma caprichosa, los caneci- habitual cocina; mesitas que apenas se alción a aquellos tiempos tan remotos, repre sentándose la vida suntuosa y frugal, gue- llos labrados que fueron perchas, los vasos zan unos centímetros del suelo v otros obrrera y lujuriosa, refinada y primitiva a la para refrescos y jarabes, la vajilla de refle- jetos íntimos que abundan en las colecciones vez, de los moros andaluces. Y para eso, jos metálicos, pregonera del nombre de Fa- alhambreñas, hariase Exposición completa i para que el viajero obtenga eri el Alcázar jalaiuza; las cucharas de marfil y oro, los del ajuar con que vivieron cómodamente los cojines, que eran a la vez leohos y asientos, Califas, aislados del ruido y de la comunicaalgo más que la impresión fugaz y externa de arabescos, -mármoles y techumbres, y tanta alfombra, y tanto taipiz, y tanto cor- ción con otras gentes en la sensual clausura tinaje de relumbrantes colores que hoy imi- de su aislamiento egoísta. es preciso enseñarle junto al edificio muertan, con industria que va poco a poco renato el detalle ínfimo de cómo vivieron aqueAñadid monedas de todas clases, valores ciendo, los telares del Albayzín! llos Reyes legendarios. y metales; pergaminos, documentos y vitelas Conócese a la perfección lá. cerámica ca- que llevan el sello realde los Sultanes; vi Urge, en suma, hacer el Museo de la A l drieras, al pie de las cuales, tenhambra; no el Museo, árido y didos sobre pieles o sentados en severo, que sólo encierra columalmohadones, con las piernas crunas, capiMes y zapatas; no el zadas, pasaban la vida los muMuseo arquitectónico que exponsulmanes; armas, ropas, montu, ga la construcción y el adorno ras y, para que junto a lo viejo puramente materiales del Alcáaparezca en esta interminable zar con su insoportable monorelación lo más moderno, una intonía, sino el Museo romántico e teresante biblioteca, nutrida poco histórico con todo su palpitante a poco, desde que la inició con interés. Hay que reunir, como en un donativo espléndido el conde un libro, lps dramas que en la de Romanones. Alhambra se han representado; Con todo esto y con mucho I hacerse eco de los estremecimás que hay en los desvanes del mientos y latidos de los corazoAlcázar, debe hacerse el Museo nes que allí han amado y que romántico de la Alhambra. Suelallí odiaron y sufrieron; lograr tos y desordenados, los cachivaque desfilen, como espectros de ches y reliquias van a perderse una linterna mágica, los Reyes, cualquier día. Reúniéndolos en las Sultanas, las esclavas, las leadecuada Exposición evitaríamos yendas de encantamiento, los misel deterioro, enriqueciéndose de terios de cada camarín; surgir de paso el conocimiento de las artes! la nada las generaciones muerárabes, que en este aspecto está tas y presentarlas llenas de vida, completamente inexplorado. con sus amores, sus odios, su E l ilustre granadino que hoy civilización y su grandeza; exporige los destinos del tesoro artís, ner, en fin, cuánto vale el pasatico nacional desde el ministerio do de este acrópolo inmenso, del de Instrucción pública, hará un que sólo queda una pequeña pargran servicio a la Alhambra si te mutilada. convierte las estancias maravi ¿Cómo vivía la Corte de la llosas del palacio de Carlos V en Alhambra? E n cualquiera de lps este Museo que me permito proaposentos, cómodos, holgados y ponerle. Para llevarlo a cabo no suficientes, que hoy tienen frialhace falta gran, esfuerzo, porque dad de tumba, llenábanse de sosólo se necesitan armarios y unas bra las necesidades íntimas de cuantas hojas de ventana. Grauna raza que fué, en rara meznada y los intereses artísticos e colanza, sencilla, al mismo tiemhistóricos de España obtendrían po que refinada. Cerrábanse las np despreciable beneficio. Y en enormes puertas de cedro, cubríala Colina Roja quedaría recuerse el suelo de mármol cpn extendo imborrable del paso de don, sos tapices, encendiendo fuego de José Pareja Yévenes- -mi quemaderas olorosas en unos braserido condiscípulo y amigo- -por ros bellísimos, de los que aún las alturas del Poder. existen varios en los desvanes BELLISIMA MUESTRA DE LA ALFARERÍA ARABIGOGRANADINA QUE IION del palacio, y así, protegidas las FIDEL F E R N A N D E Z RARIA LAS VITRINAS DE LA EXPOSICIÓN. (FOTO GUEVAR A POZO) t (1
 // Cambio Nodo4-Sevilla