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FISO NO M Í A L agua. Elemento i n s p i r a d o r de poemas y de pensamientos a través de los siglos; cantera inagotable de metáforas tema propicio, como pocos, al empleo del lugar común... E l arroyo es murmurador; la ola, rugiente; el agua del surtidor, inevitablemente, se desgrana en alocadas risas que suenan a melodías remotas; la mar bella es siempre tranquila y bonachona, menos en los c r e p ú s c u l o s que se torna m e l a n c ó l i c a el torrente es impetuoso; el desbordamiento, avasallador... Podrán expresarse esos conceptos con un estiló más o menos conciso; podrán substituirse esos adjetivos por otros sinónimos. Es igual: el lugar común subsistirá, que- DEL AGUA E APRECIAM. 0 S E L ESPÍRITU VALIENTE Y TENAZ DEL MAR EMBRAVECIDO. (FOTO PRENSA ESPAÑOLA. ramos o no, porque la apreciación no está coloreada por el cristal de nuestro sensorio; no es una sensación de dentro afuera, sino a la inversa Todos decimos lo mismo; todos pensamos igual: todos lo expresamos en forma análoga. Y es que, en realidad, el agua murmura, ríe, avasalla, ruge; es vehemente, impetuosa, dulce, reposada. En una palabra, el agua tiene una fisonomía propia y, por tanto, gesticula. Gestos que el hombre interpreta, por extensión, con arreglo a su temperamento, de acuerdo con sus diferentes estados de ánimo; entre éstos y aquéllos busca un punto de analogía y, una vez hallado, traduce la expresión sin miedo de equivocarse, L a fotografía ha acudido mil veces en auxilio del conferenciante, del profesor, del curioso simplemente, para demostrar el fundamento de esta, teoría; pero, pese a la elocuencia del documento que proporciona, éste adolece de un gran defecto: su estatismo. L a cámara cinematográfica resolvió el problema dándonos el paisaje en movimiento. Gracias a ella pudieron apreciar los que no conocían el fenómeno cómo las ondas mecen sobre su regazo azul verdoso la blancura de su airón de espumas, que luego depositan suavemente en la arena de la playa; pudieron admirar la maravilla de las cataratas, suicidio del agua, que, al despeñarse, se pulveriza en verdaderas nubes bañadas por los rayos solares, que se desvanecen en sonrisas de luz con un gesto de noble inmolado en el cumplimiento de su deber... Pero no se conformó el hombre con haber captado el paisaje en, toda la magnificencia de su dinamismo; le fáltate la expresión fonética y estudió la posibilidad de grabar sobre la cinta sus vibraciones sonoras. No se sirvió para ello de ningún procedimiento conocido. Afrontó la empresa con una audacia que quizá tuviese más de ansia soberbia de superación que de alardé de ingenio, e inventó la célula fotoeléc- DESCUBRIMOS DELIRIO DE GRANDEZA EN ESE TORRENTE. DEL VILLAR) (FOTO MARQUES DE SANTA MARÍA
 // Cambio Nodo4-Sevilla