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ABC. SÁBADO 3 DE MARZO DE 1934. EDICIÓN DE ANDALUCÍA. PAG. 3 LA TRAMITACIÓN DE LA CRISIS TERMINADAS LERROÜX, LAS CONSULTAS AYER E L 1 EFE D E L DE LA IORNADA PROPOSITO NO ESTADO HABÍA E N C O M E N D Ó L A F O R M A C I Ó N D E N U E V O GOBIERNO A L SEÑOR OLÍ 1 E N A L F I N A L CONSEGUIDO A U N SU Manifestaciones de Jos políticos consultados. L o s socialistas se creen base de una solución satisfactoria. L a E s q u e r r a y e! señor M a u r a se pronuncian p o r la disolución de estas C o r t e s E l señor C a m b ó que debe darse satisfacción al país, que quiere sentirse gobernado. dice E l señor L e r r o u x encargado nuevamente de formar G o b i e r n o inicia fas gestiones. Otras notas. Las últimas impresiones acusan desorientación. C o m e n t a r i o s de la Prensa extranjera. Todavía no hay Gobierno, ni se sabe nada de si por fin lo kafirá hoy, ni cómo se va a formar, ni siguiera parece seguro que lo jarme el Sr. Lerroux, pues bien puede ocurrir que decline el encargo. La jomada cierra con una gran desorientación, entre muchos episodios de la más lamentable ejemplaridad. Los partidos que pretenden el monopolio de la República se agitan ante el poder presidencial con insólita violencia, para sacar la crisis de su órbita legítima y llevar la solución al golpe de Estado; y los que así se conducen son precisamente los que lanzan reticencias, y algo más, sobre el constitucionalismo en la tramitación de la crisis. Esto, en los albores del régimen. ¡Otra expiación! Bajo la Monarquía se produjo, pero en los últimos tiempos, el mismo espectáculo de rencores y despechos, la difamación de la magistratura suprema por el turno correspondiente de los despechados. De aquella difamación se sirvieron en sus propongandas contra la Monarquía los que ahora se han encargado de promover y fomentar el desprestigio de las nuevas instituciones. Constituir un Gobierno parlamentario, dándole una base parlamentaria, es lo constitucional. Todos los partidos de la República exigen lo contrario; ¡y de qué manera! Exigen un Gobierno contra las Cortes, para disolverlas inmediatamente, aunque han sido elegidas con la mayor pulcritud y no han funcionado; o para disolverlas en cuanto se nieguen a servir y obedecer a un Gobierno sin votos. Lo piden las izquierdas, aniquiladas en los comicios. Lo pide un partido que se llama conservador. Lo pide un partido catalán, que ha roto la- unidad española para que España no gobierne a Cataluña, pero que se empeña en disponer de los destinos de España. Lo pide el partido socialista, que tiene preparada una revolución por si prevalece la voluntad nacional con un Gobierno parlamentario; pero que hkora, en las constatas, ofrece el indulto si se le acepta su concurso, como ¡base de una solución plenamente satisfactoria... para él, para su codicioso colaboracionismo. Y aun el partido radical, a pesar de sus compromisos y de sus propagandas de oposición, vacila en sumarse a una solución francamente parlamentaria, en todas las facilidades que se le dan para un Gobierno de mayoría. Es que la República rechupa a las derechas, que quieren servirla y favorecerla, y rechaza al sufragio popular si no se somete a una política demagógica, porque al disolver las Cortes que no le agradan, claro está que no es para consentir otras que tampoco se le sometan, sino para formular a su antojo, es decir, para expulsar de la legalidad a los ciudadanos. El final ha de ser eso, y lo mejor es que sea cuanto antes, sin perder el tiempo en dilaciones angustiosas y ensayos catastróficos. mento, para impedir que se desnaturalizase el sentido social y político de la República, que es en ella lo substancia! L a pertinencia de aquel consejo aparece justificada por las causas de la crisis presenr te. Bajo una constante presión de las derechas, que predominan en las Cortes, y también por efecto de un desvalimiento y pérdida de su propia significación política, quienes constituyen el Gobierno dimisionaria han acentuado la persecución contra las organizaciones obreras, han consentido e i n cluso amparado, con vulneración de pactos y preceptos legales, l a caída vertical de los salarios en el campo, al mismo tiempo que el aumento de costo de la vida, también producido a virtud de disposiciones gubernativas, diminuía el valor efectivo de esos jor- nales y han realizado sañuda campaña con- tra las autoridades de filiación socialista, las cuales, a juzgar por el inmoderado deseo de ciertos sectores ministeriales, de ser depuestas en su totalidad, sin miramiento alguno. L o s socialistas se creen base de una solución satisfactoria Madrid. A las diez y veinte de la mañana liego al Palacio Nacional el jefe del Estado. Poco después lo hizo el Sr. Negrín, que pasó seguidamente al despacho del presidente de la República. Antes de que éste hubiese terminado de evacuar su consulta, llegó el jefe de la minoría republicana agraria, Sr. Martínez de Velasco. -Pareec- -dijo uní periodista- -que hoy habrá Gobierno, presidido por el Sr. L e rroux. Y contestó el Sr. Martínez de Velasco: -Eso parece. E l periodista insistió, diciendo: -C o n dos o tres ministros de su minoría. Y el Sr. Martínez de Velasco volvió a decir: -Eso creo. Se le ¡preguntó si traía nota, y contestó que todo 1 c fía a la improvisación. A las once menos diez salió el Sr. Negrín, que facilitó la siguiente nota: L a opinión de la minoría socialista, que su representante está encargado de exponer, se sintetiza en esta nota: E n fecha oportuna advirtió el partido socialista los peligros que habían de derivarse de disolver en momento inadecuado las Cortes Constituyentes, todavía en plena aptitud legislativa, y con notoria capacidad para sostener Gobiernos de formación y espíritu consonantes con el carácter que el pueblo quiso imprimir a la República. Posteriormente señaló cómo esos peligros habían llegado en la realidad a tomar proporciones muy superiores a las previstas, en virtud de auxilios electorales, que elementes republicanos, implicados en el Poder prestaron a organizaciones adversarias del régimen, y entonces (consulta del 16 de diciembre) consignó que dada la estructura de este Parlamento era imposible constituir organismos de Gobierno asentados sobre base auténticamente republicana, exponiendo, además, la desilusión y desesperanza crecientes que las masas obreras y de otras zonas de opinión, tanto por lo que se hace- -decía nuestra nota entonces- comió por lo que fundadamente se tiene la convicción de que se prepara. Y ante aquella realidad, ya muy triste para cuantos contribuímos esperanzados a la instauración del nuevo régimen, v ame temores que los hechos se han encargado de desbordar, aconsejamos como primera medida al señoril residente de la República, que usando de su prerrogativa constitucional, disolviese inmediatamente el Parla 5 Ante tales hechos, la minoría socialista considera un deber imperativo decir a q u í E l camino emprendido por los últimos G o biernos de la República, de tal suerte mués- tra menosprecio a compromisos históricos de régimen y hostilidad al proletariado, que hace presumir se ansia producir en la vida c i v i l española una etapa dramática, de la cual si sobreviniera serían responsables exclusivos los organismos del Poder. ¡Cualquier solución que a la crisis se diera a base de encargar del Poder a quienes han seguido la desatentadísima conducta que dejamos apuntada, más aún a quienes aspiran a agravarla, servirá para acrecer la desesperanza y la desilusión, y advirtiendo nosotros muy de cerca esos sentimientos, que incluso han ganado nuestro ánimo, nos creemos en la obligación de hacerlo constar aquí. 1 E l período de prueba a que se ha sometido al Parlamento ha revelado, con lamentable y perjudicial exceso, que es por su composición un instrumento inservible para los fines atribuidos a 3 a República. Nuestra memoria no alcanza a recordar otra época parlamentaria tan desdichada. Las Cortes, pues, deben ser disueltas, aunque 110 sea posible reparar ya todos los daños, que en buena parte se hubiesen evitado disolviéndolas en seguida que pudieron apreciarse en ellas sus características antirrepublicanas. Y debe impedirse el acceso al Poder de toda agrupación o persona cuyos títulos de lealtad al régimen den lugar por lo dudoso a la fundada sospecha de que se utilizarán los resortes del mando para destruir lo que la República significó como avance y promesas en la vida española. Contemplando serenamente cuantas circunstancias concurren a la hora actual 1 el
 // Cambio Nodo4-Sevilla