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A B C. SÁBADO 3 DE M A R Z O D E 1934. E D I G I O N D E- ANDALUCÍA PÁG Tg. 1 LA H U E L G A D E A B C J J U Z G A D A POR LA PRENSA Buen número de colegas de Madrid y provincias dedican comentarios al conflicto suscitado por el personal obrero de los talleres centrales de A B C. A l expresar a todos ellos nuestra gratitud cordial por los términos efusivos que dedican a Prensa Española, queremos reproducir algunos de los sueltos que ha inspirado aquel doloroso conflicto. La Época, bajo el título Iniquidad escribe lo siguiente: L a carta de Juan Ignacio Luca de Tena participando los motivos que han impedido la publicación de A B C, merece ser considerada por cuantos españoles conserven aún algún sentido de la justicia, cum ira et studio, porque ella excita por igual la indignación y la meditación. De una manera meridiana la carta de Juan Ignacio Luca de Tena demuestra que en manera algunaí son reivindicaciones del proletariado- lo que desde la Casa del Pueblo se defiende, sino el mantenimiento de una secta y de una casta de obreros privilegiados frente a los demás, o sea. una lucha de ¡clases, que es una lucha de clases entre obreros. E l pleito, pues, no se ha planteado entre él capital y el trabajo, sino entre el minerj. vista no afiliado y un cuerpo prepotente de afiliados, que quiere llegar en su imposición a lo intolerable. Ese minervista, como miles jjr miles de obreros españoles, es una víctima perseguida por una asociación, que funciona ya como. un Estado dentro del Estado y atenta sin cesar a la libertad de trabajo y a la libertad sindical con sus insoportables coacciones. L a Empresa de A B C no ha defendido, pues, en este caso ni derechos del capital, ni intereses de Empresa, sino la l i bertad de un obrero, la libertad de trabajo y de sindicación, una libertad mantenida por el Estado mismo, propia de todo Estado europeo. E l monopolio sindical sólo puede darse como monopolio de Estado- -fascista o socialista- porque siendo un Estado dentro del Estado, o constituye el Estado mismo o plantea una duplicidad insostenible. Si aquí el Gobierno y el cuerpo social de los ciudadanos que quieran la justicia, aun en sus formas más elementales, se muestran indiferentes ante este caso, abdican sus funciones. L a cosa se agrava si se piensa hasta qué punto Á B C se ha anticipado a las reivindicaciones obreras, en todos- Ios aspectos sociales. Baste el dato de haber pagadomás de un millón por jornales en la época de suspensión y cerca de medio millón por participación en los beneficios. L a delicadeza del marqués de Luca de Tena evita todavía un precedente que hubiera podido aducir al escribir su carta. Desde que existe A B C se ha batido sin cesar por defender la libertad de la Prensa, fuera ésta de izquierdas o de derechas, contra toda suerte de coacciones, vinieren de donde v i nieren. Ante la iniquidad que A B C y su público inmenso de lectores padecen hoy, los que formamos honrada y lealm. ente en la Prensa de España no nos limitaremos a cumplir con nuevas fórmulas de cortesía, lamentando el percance y deseando que el colega soluciones pronto su conflicto No es la trivial cortesía de unas palabras, ni siquiera el sentido acento de una condolencia fraternal lo que aquí nos interesa subrayar, sino el hondo drama del trabajador español, puesto ahora más de relieve con lo ocurrido en la casa de A B C Porque no se trata de que los obreros del ¡Cfiiériáo colega soliciten éstas o las otras me- joras. No tenían que solicitarlas, porque antes de que pensaran demandarlas las organizaciones obreras, la Empresa de A B C había concedido a sus obreros beneficios y condiciones de trabajo tales como no podían soñarlas los más exigentes, y que hacían envidiable y envidiada la suerte de los que entraban a trabajar en los talleres de Prensa Española. Esta es la razón por la que la inmensa mayoría de aquellos obreros repugnan la huelga que. se les impone. Lo que ocurre es que sobre ellos ha caído la plaga lamentable de le política, y ya no son dueños de sí mismos; han quecíado enrolados en una organización a la que no le interesa ni el bienestar, ni la suerte de sus componentes. No le interesa más que 2 a política; lo que de la política es pasión: el odio, en suma. Y al servicio de un odio se ponen- -inconscientemente- -los que 110 tienen razones sino para sentir gratitud; los que, sin duda, la sienten y no se atreven a expresarla por miedo a la inhumana coacción de los que de hecho son monopolizadores del trabajo. Aquí, donde se habla tan a menudo de l i bertad, urge dar a los hombres esta libertad elemental: la libertad de trabajo. La. libertad, sobre todo, de ser hombres, y de sentir, como hombres, cuando el caso llega, el amor y la gratitud. -En esta tarea, A B C y su director- -uno de los pocos, españoles que no saben, claudicar, ni han desertado nunca- -nos tienen incondicionalmente a su lado. Informaciones Pocos casos de ingratitud, de arbitrariedad y de iniquidad pueden compararse al de esta huelga incalificable de que se hacevíctima a nuestro querido colega A B C. Que una gran Empresa no sólo industrial, sino política e intelectual, esté a merced de atropellos como ese, dice bastante acerca de la situación a que España ha llegado en los días que vivimos. Pero este es un ejemplo entre mil de la falta de autoridad, del desgobierno, de la disolución demagógica del Estado, que precipitan a nuestro país a la ruina total. -Y contra esto es evidente que poco ha podido hacer el Gobierno caído y poco harán los que le sucedan, si tienen el mismo espíritu de transigencia con la barbarie de tipo social que ha constituido la característica del que venimos padeciendo. Este país no está gobernado. España vive en la anarquía, y de hecho bajo el pie de una horda envalentonada por la certeza de que el Estado se ha dejado intimidar por ella. Para remediar esto habría que restaurar la libertad de trabajo y hacerla respetar. Eso no lo harán ni el Parlamento, ineficaz, ni los Gobiernos, que, lejos de preocuparse de imponer el respeto al derecho de todos, están adquiriendo la tranquilidad pública material por días y por horas a costa de las gentes pacíficas y a beneficio délos agitadores profesionales y los contratistas del orden. E n el caso de A B C ni siquiera se ha buscado, un pretexto de mejora de sueldo. Lo que se pretende es infligir una humillación a la Empresa y obligarla a ser cómplice de la tropelía que representa echar del trabajo a obreros porque no forman parte de la Sociedad que así quiere impoher su tiranía. L a protesta y la indignarióri dé todas las gentes. de bien estátf junto a A B C esta vez, como han estado con otros motivos tantas veces. t (Ei Debate Durante toda la noche se confió en que el conflicto planteado en A B C quedaría resuelto satisfactoriamente. Pero de madrugada recibimos la carta preinserta que desvanece toda esperanza. Protestamos vivamente contra el atropello y la coacción de que se ha hecho víctima al querido colega y deseamos cordialmente que el conflicto quede resuelto lo más rápidamente posible. a La Nación Lamentamos sinceramente el cbntratiem- po que sufre nuestro querido colega, y con la lamentación va implícita también nuestra más decidida protesta por este caso de evidente y enmascarada- coacción, que nos parece insólito. A B C no merece ese trato de los obreros españoles, y mucho menos de sus propios obreros, muchos de les cuales los ha formado aquella Empresa y no pocos, que llevan allí más de veinte años, se han especializado en diversos aspectos de las artes gráficas a expensas de A B C mediante pensiones en el extranjero. Todas las huelgas eran presumibles, menos una en los talleres de Prensa Española. Nuestra sorpresa, pues, no ha tenido límites al conocer la primera que surge, pues todo el mundo sabe el trato que la generosa Empresa ha tenido siempre para sus operarios co- ma recuerda en su carta, muy oportuna y doloridamente, nuestro ilustre amigo el director del colega. L a casa de A B C y Blanco y Negro ha sido para sus obreros un verdadero hogar profesional, donde se han anticipado a concederles ventajas y mejoras morales y económicas, que otros, obreros han tardado muchos años en obtener y que muchos no obtendrán jamás, tal vez. Por eso no creemos que esa insólita huelga sea un movimiento social y espontáneo de los operarios de aquellos talleres, unidos- ¡cuántas veces lo han declarado y probado! -a sus elementos directivos por lazos de gratitud y de cordial convivencia. L a huelga tiene otro móvil, sin duda alguna. Quienes como A B C como nosotros, como otras Empresas periodísticas madrileñas, conceden, a sus colaboradores de los talleres, los obreros, el trato social y profesional que Unión Industrial f Contercie! S. A SEVILLA Se previene a los señores accionistas de esta Sociedad que desde I día 5 del corriente hasta el 20 del mismo inclusive, y desde, las tres a cinco de su tarde, se procederá al pago en nuestro domicilio social, Muñoz León, S, del dividendo correspondiente al ejercicio de 1933. Asimismo se previene que cuando los interesados no puedan por sí efectuar el cobro, han de dar- por escrito su autorización al que lo haya de percibir y por medio de carta diriipda al presidente del Consejo de Administración. El secretario del Consejo de Administración, Fidel Gutiérrez Martínez. JOSÉ MOIICA EN ü MELODÍA PROHIBIDA con MONTENEGRO Y MONA MAIU Reserven sus localidades CONCHITA
 // Cambio Nodo4-Sevilla