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A B C. D O M I N G O 4 D E MARZO DE 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PÁG. 6. sino ni siquiera a lo que juzgábamos necesidad del momento presente. Nos encontramos por consiguiente totalmente desligados de compromisos con ei Gobierno 5. amoldaremos nuestra conducta en la Cámara exclusivamente a nuestra posición política. Celebraremos mucho que se produzcan coincidencias, pero no nos detendremos si se producen discrepancias, n i aun en cuestiones de confianza. Intervendrá usted en el debate político? -preguntaron los periodistas. -Seguramente. -S e dice que hablarán en él L a r g o Caballero, Azaña y Martínez Barrios y que lo harán en contra del Gobierno. E n contra del Gobierno? -inquirió el S r G i l Robles. -Efectivamente. -Pues nosotros, si, votamos la confianza la vez anterior y la declaración ministerial no se va a apartar un ápice de aquélla, la votaremos; pero, desde luego, es una confianza en cuanto a la declaración ministerial, reservándonos la libertad de movimientos para la política que desarrolle el Gobierno, lo que, 1- 11 realidad, quiere decir que las votaciones nuestras no tendrán más valor que de una sesión a otra. E l s e ñ o r L e r r o u x c o m e n t a las d e claraciones del señor G i l Robles y dice que le parecen m u y b i e n E l presidente del Consejo recibió durante la tarde en la Presidencia algunas visitas, y a las ocho de l a noche a los informadores. Estos le dieron cuenta de las declaraciones hechas por el Sr. G i l Robles, destacando la importancia que tienen, puesto que sólo ofrece su colaboración y sus votos al Gobierno cada veinticuatro horas. Escuchó atentamente la referencia el jefe idel Gobierno, y luego d i j o -A mí me parecen muy bien esas declaraciones. E l Sr. G i l Robles conserva su i n dependencia y nosotros desde el Gobierno la nuestra. Este Gobierno es minoritario y no puede contar con votos suyos en número suficiente. Cuando sus proyectos coincidan con el ideario de las minorías tendrá la ayuda de éstas y cuando no tendrá que prescindir de ese apoyo. U n informador le dijo que el Sr. G i l R o bles había llegado hasta decir que no le i m portaría nada que el Gobierno declarara los proyectos como cuestión de confianza para votar en contra. E l Sr. L e r r o u x contestó que sólo declararía cuestión de Gabinete aquellas cuestiones fundamentales de importancia suma y no estaba dispuesto, por tanto, a sacar el Cristo a cada momento. Esto alejaría el peligro de votaciones adversas. O t r o informador preguntó al Sr. L s r r o u x si la declaración ministerial de este Gobierno sería idéntica a l a del Gobierno anterior. -Completamente idéntica- -repuso- Y o cuando nos presentemos a las Cortes el martes, subiré a la tribunilla y recordaré la declaración del pasado Gobierno, añadiéndole algunas glosas para esclarecer diversos puntos. Todo esto si es que soy. requerido para hablar. Se le dijo que según anunciaban algunos periódicos intervendrían en el debate político los señores Azaña, Prieto y Martínez Barrios. Martínez Barrios también? -dijo- N o lo creo. Claro es que si le aluden tendrá que contestar; pero vuelvo a repetir que no creo que el Sr. Martínez Barrios de por sí quiera hablar el martes. Se habló luego en la conversación con el Sr. Lerroux de la colaboración de la minoría agraria y dijo que había sido de plena identificación con el Gobierno. S i el tenor Martínez de Velasco no había entrado personalmente en. el Ministerio se debió a un v criterio personalísimo y muy respetable, pues entiende que habiendo sido monárquico hasta hace un mes no era conveniente su entrada en el Gobierno. P o r lo demás la minoría agraria está dispuesta a facilitar nombres para subsecretarios, directores generales y gobernadores, a fin de demostrar su absoluta identificación con el Gobierno. Los periodistas hicieron ver al Sr. L e rroux que nos encontramos en un momento de verdadera lucha social, peligroso, por tanto, y en el que constantemente están surgiendo huelgas graves. -E n efecto- -repuso- Tenemos a la vista la huelga metalúrgica, la de Artes Gráficas y la de la construcción, solamente en M a drid. A mí me da la sensación de que todo esto obedece a un plan. Son demasiadas coincidencias. Naturalmente que yo estoy tranquilo, porque sé que no me ha de faltar en ningún instante la serenidad suficiente para dominar estos conflictos, que yo no creo tan gigantescos que vayan a arrastrarnos romo si fueran una ola imponente. M e parece que todo lo que ocurre se debe a una campaña contra un partido y un hombre. Y o me pregunto muchas veces si habré dado motivo para esas actitudes violentas y mi conciencia me dice que puedo estar seguro de que no he hecho nada para merecer esa aversión. S i yo estuviera convencido de! o contrario me eliminaría, no sólo por un deber, sino por egoísmo, ya que yo estaría ahora en mi casa muy tanquilo, sin las inquietudes que siento. Pero como cumplo uti deber i n excusable estoy firme en mi. puesto y no consentiré extralimitaciones de nadie. M i programa es el cumplimiento estricto de la ley y a ella tendremos que someternos de grado o por fuerza. Conmigo no se juega, y yo haré honor a mi historia. Tengan ustedes ía seguridad de que llegado el momento haré sentir a todo el mundo el peso de la autoridad. Los informadores preguntaron al Sr. L e rroux si estaba dispuesto a llevar a debate los proyectos de amnistia, haberes del Clero y Términos municipales. -Desde luego- -dijo- Esos proyectos figuraban en l a anterior declaración ministerial y figuran en ésta. D e suerte que los pondré a discusión enseguida. D i j o por último ei Sr. Lerroux que hoy pasaría todo el día en Madrid, y desde las primeras horas de la mañana estará en la Presidencia para recibir a los amigos, que quieren hacerle un homenaje con motivo de su cumpleaños. -A todos- -dijo- -les tenderé l a mano; esta mano que todavía no tiembla y que no temblará tampoco cuando llegue la ocasión. E l s e ñ o r G o i c o e c h e a d i c e q u e la s o l u c i ó n r e v i s t e el a s p e c t o d e u n a burla E l jefe de Renovación Española, Sr. Goicoechea, ha dicho: ¿Impresión sobre el nuevo Gobierno? E l Gobierno constituido por el Sr. Lerroux, ni por su composición, ni por la calidad y altura de quienes lo forman, responde a la crítica gravedad de las circunstancias por que atravesamos, salvo todo género de respetos; no desconozco el valor positivo de alguno de los ministros antiguos y nuevos. E n conjunto, la solución dada a la crisis reviste el aspecto de una b u r l a no puedo creer que esto sea una solución definitiva, n i siquiera una solución. E l Sr. Domínguez Arévalo cree q u e la c r i s i s n o h a r e s u e l t o n a d a- -Francamente, no comprendo la crisis; para este resultado, la solución dada no resuelve nada, a no ser que resuelva algún pleito íntimo del partido radical. Creo que en el Parlamento encontrará este Gobierno las mismas dificultades qué el dimitido, por- que no hay tazón para que suceda otra cosa, y no creo que este Ministerio tenga vitalidad ninguna. L a próxima crisis supongo que no se hará esperar. E l c o n d e de R o m a n o n e s manifiesta su e s t u p o r- -L a solución ha sido peor que la enfermedad- -ha dicho el conde de Romanones- ¿Es verdad que ha ido Salazar a Gobernación, Madariaga a Instrucción Pública y Marracó a Hacienda? -preguntó. -Exacto. -Pues la impresión es de estupor. E s a solución es incongruente, puesto que no hace cuarenta y ocho horas que el señor Lerroux se la presentó al presidente de la República, que la rechazó por inadmisible, por no responder a la situación actual política. ¿Cómo esa solución, antes inadmisible, tiene ahora lugar? Este Gobierno es peor que el dimitido y no resuelve de fondo la situación. Vivirá lo poco que viva prisionero de las derechas y tendrá que hacer lo que a éstas se les antoje. Y o creo- -siguió diciendo- -que el martes, el miércoles o el jueves, desde luego en esta semana, en las Cortes, ha de verse l a situación inestable y la insignificancia de este Ministerio. Por lo demás- -terminó diciendo- -celebro mucho ver a mi amigo el Sr. Salazar Alonso, nada menos que con la cartera de Gobernación, que, claro es, se la ha ganado por sus puños, y lo celebro más, porque y a tendrá que hacerse el hará kiri. D e t a l l e s d e la c r i s i s E l Sr. Alcalá Zamora rechazó anteanoche la lista que le llevaba el Sr. Lerroux por dos motivos: el primero de ellos fué, porque no figuraba el nombre de D José Martínez de Velasco, en lo que tenía un gran empeño el jefe del Estado. L a segunda causa fué, porque figuraba como ministro de Instrucción Pública don Alfredo Zabala, y el Sr. Alcalá Zamora entendía que este nombramiento podría prestarse a comentarios, ya que todo el mundo conoce las relaciones estrechísimas de amistad que le unen con dicho señor. Para conseguir que el Sr. Martínez de Velasco figurase en el Gobierno, de un modo personal el presidente de la República envió un emisario, y el Sr. Lerroux otro. Este bierno, que figurase personalmente en éste, bierno, que figurase personalmente en éste, y l e ofreció además la vicepresidencia. Pero ni aún así consintió el Sr. Martínez de V e lasco el figurar personalmente en el M i n i s terio, U l t i m a impresión E l día de ayer ha sido pródigo en incidentes políticos. L a actitud del Sr. G i l Robles fué lo más destacado d- el día. Puede decirse que si la fuerza parlamentaria que el señor G i l Robles representa le falla ai señor L e rroux, tendrá que dimitir de nuevo. Claro es que las circunstancias no son a propósito para continuos cambios de política, y esto segaqrameate ha áe influir, en el ánimo del TEATRO WJORENS H o y e n v e r m o u t l i selecto, estreno d e l a d i vertida película p o r L u p e Vólez y IJCO T r a c y SALOTÍ I M P E R I A L H o y desde las tres, Ei. S i.l EÜO INOCENTE po M a n r l c e GhCTRlier
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