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A B C. MIÉRCOLES 7 D E MARZO D E 1 9 3 4 EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PÁG. s. eión, qué, al provocar nuevos excesos, traería las consiguientes represalias. Estabilicemos menores males conteniendo l a voluntad electoral extremada y sin freno. Y en eso estamos. Entiéndase bien que no se trata de maldades, personalismos, ambiciones o juego. N i de un impuro dis parate más o menos paradójicamente caricaturizado en estas líneas. E s un criterio político perfectamente conocido. E l mismo ¡ue durante catorce años ha practicado el Centro católico alemán uniendo a los socialistas en la República de Weimar, hasta ser barrido por los nasis, o el popularísimo católico de D o m Sturzo, -unido también a los socialistas y a los partidos radicales masónicos en Italia hasta su eliminación definitiva por Mussolini. E l temor a un Estado demasiado potente, la apreciación de determinadas circunstancias religiosas pudieron en otros pueblos llevar a él. Mucho más disparatado parece en España, dado lo reciente y superficial del suceso revolucionario, y, sin embargo, aquí también es eso, un sistema, el sistema de Casiodoro. Conviene, pues, verlo como tal. Que los que dirigen y votan e influyen sepan a qué atenerse. Son la doctrina y el espíritu de esa tendencia, en contraste visible con la actitud decidida del país, pero hábil y estratégicamente colocados para controlarla en la última lucha, los que dictan la actitud de los diputados derechistas en una mayoría inmensa. N o hay abandono n i enervamiento. H a y disciplina espiritual, sumisión a una norma. U n poco contradictoria, quizá, con los programas circunstanciales del último minuto electoral. ¿Pero qué valor pueden tener estas urgentes armas de hora oncena, interpretables además en el tiempo, junto a las posiciones netas y bien conocidas de siempre? N o Aquí, en rigor, no se ha encañado a nadie que no tuviera cierto emji eño en dejarse engañar o una noble condescendencia, inspirada en motivos al parecer superiores. E l verlo bien y dar al suceso su legítimo valor sistemático sin perderse en fulanismos es de precisión a las demás derechas o, mejor, elementos nacionales de España. ¡Tropezar dos veces en el mismo obstáculo sería feo. Deben aprender esos elementos nacionales que los centrismos- -por doctrina, por modo de ser, por definición- -evitarán o, si no pueden evitarla, enervarán la reacción, o incluso se disfrazarán de reacción para eludir la auténtica. S i la han visto espantados a punto de triunfar elecioralmente una vez, no ha de faltarles otra ley electoral más moderada que evite tales peligros. S i ahora encontraron un radicalismo manso, al que arrimarse, no les será difícil mañana hallar un socialismo moderado donde descansar, dentro de la lógica de su sistema. Ellos buscan cosas distintas, muy distintas, de las que constituyen ya umversalmente los idearios nacionales. A los nacionales españoles corresponde enterarse, iniciar en seguida la aclaración de las conciencias y, después, el preciso y rápido deslinde. Ninguna confusión en adelante les sería lícita. JOSÉ PAPEL DE ESPAÑ EN LA CREACIÓN TRANSMISIÓN D E L CIENCIA DURANTE L EDAD MEDIA A Y A A Conferencia del señor González Falencia, en el Ateneo E l culto catedrático de la Universidad de M a d r i d D Ángel González Palencia ocupó ayer tarde la tribuna del Ateneo para inaugurar el ciclo de conferencias organizado por la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (Sección de Sevilla) Con el notable orientalista tomaron asiento en el estrado el presidente de la casa, doctor Salvador Gallardo; el de la sección sevillana de la referida Asociación, Sr. C a ñal (D Carlos) y el de esta misma, vizconde de E z a Ofrecida por el Sr. Salvador, en términos cordiales, la tribuna ateneísta, D Carlos Cañal señaló la amplitud de miras que, a despecho de las luchas políticas caracterizó de continuo al culto centro, y elogió al vizconde de E z a que, al acometer los trabajos de reorganización de l a Asociación que preside, aceptó, en lo que a Sevilla atañía, todos los temas desde aquí propuestos, llegándose así a formar el cursillo que ilustres profesores han de desarrollar. A continuación, el Sr. Cañal hizo la presentación del conferenciante, de cuya personalidad científica hizo un efusivo elogio. E l vizconde de E z a dio gracias a los señores Salvador y Cañal por las palabras que. uno y otro acababan de dedicarle. D i j o que es a la Sección de Sevilla a quien se debe felicitar por l a formación del cursillo, ya que cuantos temas propuso aquélla eran de vitalísimo interés. Recordó, finalmente, el Congreso que la Asociación celebró en Sevilla bajo la presidencia del inolvidable don Eduardo Dato, y tuvo frases de cordial encomio para el Ateneo de Sevilla, por donde tantos hombres eminentes han desfilado. Seguidamente hizo uso de la palabra el Sr. González Palencia, agradeciendo como un honor la invitación que le fué formulada para inaugurar el cursillo. E n vísperas de un viaje científico al extranjero, quiere despedirse de España bajo la luz de A n d a lucía. Entrando en el terna de su conferencia- -Papel de España en la creación y transmisión de la Ciencia durante la Edad Media- -refuta el tópico de que los musulmanes españoles eran árabes, ya que los investigadores, comenzando por Rivero, han demostrado que, en su mayoría, pertenecían a la raza indígena. Se da importancia al hecho de que en países donde existía una cultura anterior pudiera imponerse otra más elevada. Así ocurrió en Persia, Egipto y España, donde los conocimientos que se tenían sobre F i l o sofía, Astronomía y Matemáticas favorecieron notablemente al Islam. Sobrevenida la invasión en 711, durante los tres primeros siglos el movimiento científico es casi desconocido y la tradición de la cultura visigótica se recluye en monasterios y cenobios. Se extienden, sin embargo, las ideas filosóficas, y en ello no tienen poca parte los frecuentísimos viajes a Oriente, prescritos por el Koran. Interesa, en ese orden de cosas, citar ai filóioío Aben Masarra, fundador de una escuela en la cual aparecen ya ideas que hoy figuran entre las más. avanzadas, tales como la autoridad suprema del jefe, la ilicitud de toda propiedad y el amor libre. Bajo Abderramán I I I inicióse la época de esplendor. E l redujo a cristianos, judíos y musulmanes a una férrea disciplina, X- tójq sus auspicios, la Ciencia y l a Literatura éo camináronse a su aposeo. De Vizancio recibió Abderramán un libro de Discórides que, traducido por el monge Nicolás, dio vuelos a los estudios sobre M e dicina, en relación con los cuales debe ser, citado el médico A b u l Kasis, cuyos libros) llegan al Renacimiento. Digno seguidor del tercer Abderramán fué su hijo A l h a k e n I I en cuya biblioteca. de Córdoba llegaron a reunirse cuatrocien- tos m i l volúmenes, todos anotados, entre los cuales hizo más tarde un bárbaro expurgo Almanzor, visir de H i x e n I I Caído Alman- zor y deshecho el califato, advienen los T a i- fas, en cuyas cortes l a literatura y la ciencia siguen triunfando gracias a l a emulación que, en protegerlas, existía entre todos aquellos E s el siglo X I I el más interesante en ór- den a la difusión científica. Aparecen Aberi Pace- -a quien se llegó a aceptar por los escolásticos- Aben Toías y Averroes. Fué entonces época de grandes médicos, botáni- eos, matemáticos, astrónomos y arquitectos. Por lo que a Sevilla toca, en 1171 construyóse el puente de T r i a n a y realizóse una i m portante conducción de aguas. E n fin, por aquellos años emplazóse l a gran Mezquita Alhama y se erigió la torre más bella del mundo musulmán, l a Giralda, terminada el 19 de marzo de 1197. Su genial artífice, Ahmed Ben Basso, merece de los sevillanos que éstos perpetúen, de modo indeleble, su nombre insigne en gratitud a la hermosura d e s u obra, que a musulmanes, primero, y a cristianos después, sirvió y sirve para elevarse, en l a más íntima plegaria, a la consideración de la Divinidad. Respecto a la transmisión de la Ciencia a la época aludida, deben ser citados el monasterio de Ripoll, la labor realizada por D Raimundo, obispo de Toledo, y también las traducciones de obras árabes acometidas por Juan Hispalense y Domingo González. Y a en el Renacimiento, aunque éste señalase la vuelta a lo clásico, l a cultura árabe perdura, y en todo el siglo x v i siguen editándose las obras de Averroes y Avicma. L a interesantísima disertación del señor González Palencia fué escuchada con deleite por el selecto auditorio que ocupaba por completo el salón del Ateneo. A l terminar trabajo tan bello y erudito, una larga salva de aplausos expresó la complacencia unáni- ¡me del concurso, que tuvo para él sabio oro- fesor las más calurosas felicitaciones. 4 1 CUESTIONES RIAS AGRA- La exportación de la naranja Madrid. E l ministro de Industria y C o mercio ha interesado del de Obras Públicas que obligue a las Compañías ferroviarias dotar el servicio de transporte de lá naranja en las comarcas de Levante del material necesario, pues la falta absoluta de vagones está ocasionando perjuicios irre- parables a l a exportación. E n el mismo sentido se ha dirigido también a la Compañía del Norte. Í FÉLIX L E Q U E R I C A INCIDENTES LARES ESCO- La ponencia naranjera de V a lencia Disturbios estudiantiles en el Instituto Lope de Vega r Madrid. U n grupo de estudiantes Ha promovido esta mañana algunos disturbios en el Instituto Lope de Vega, sito en la calle de Manuel Silvela. Los alborotadores hicieron cuatro disparos con pistolas detonadoras, lo que produjo la alarma consiguiente. Al lugar del suceso acudió, una sección de guardias de Asalto. Valencia 6, ¡3 tarde. Atendiendo la Invi- tación de l a ponencia naranjera, ayer presidió su reunión semanal el director de C o mercio y Política Arancelaria, Sr. Iborra. Se trataron asuntos de gran interés, entre; ellos la marcha de las negociaciones con Inglaterra, Holanda y Polonia. Atendiendo las indicaciones del director general se ha destacado una comisión de la ponencia para pedir en M a d r i d a l director de Agricultu- ra ingenieros que h agan l a inspección de M naranja en estaciones de importancia onK ¡Sagunto, iVillarrealj Burriana y, giras,