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MADRID- SEVILLA 8 DE MARZO DE 1 9 34. N U M E R Ó SUELTO 10 CENTS. da a m i querida Hámilton, H a r d y Y después le dijo de pronto: ¡Bésame, H a r d y! Y aquel hombre tan corpulento se arrodilló y Es lo primero que contempla en Londres le dio un beso en la frente. Mientras tanto él viajero: el vencedor de Trafalgar en su morían también nuestros capitanes. Allí queeminente columna. ¿Qué viene a hacer ahodó sobre el puente del navio nuestro Churrura, delante de cií, ese nombre que llena de ca, con l a pierna partida por una bala de cafervor glorio el alma de Inglaterra? L o s problemas del momento palpitan alrededor, ñón. Aquel aristocrático marino que aparece en el retrato con su larga coleta a la moda los asuntos más vivos y actuales vienen aprey el perfil de una insuperable finura. V i v i ó miantes a l a punta de l a pluma, y, sin empara la humanidad; murió por l a patria. bargo, la- mente g i r a obstinada en torno del Pero en tanto que Nelson sabía que con su héroe qiae ganó lauros para una patria que morir le abría a Inglaterra un futuro de no es lai mía y a costa del sacrificio de h- wnhonor y de grandeza, Churruca presentía bres qufe eran de los míos. ¿Actualidad? A c que con la derrota de la escuadra iba Espatual es el grito que desde la cofa de su nave lanzó aquel marinero de Palos a l distinguir, ña a terminar sus hechos universales. Sacrificados por Francia, Auxiliares, de Francia, la tiefrra del nuevo continente; actual no es que tienen que hacer el más extraordinario l a sustitución de un m i n i s t r o p o r otro, aunesfuerzo para la mayor inutilidad. Dichoque haya sucedido esta misma- mañana. Las auténticas actualidadse son las que impri- sos los pueblos que saben comprender a sus hombres fundamentales, y que los honran man en la cinta rodante de la Historia huecon un supremo y perdurable fervor. L o prilgas que nunca se habrán de borrar; actual mero que el viajero contempla en Londres es é s eternamente el genio que nada más que la estatua de Nelson en la plaza de Trafal con v i v i r ha aumentado la profundidad del gar. E l héroe eficaz y romántico sobre la fenómeno histórico. Nelsori es uno de esos eminente columna. Y o lo contemplé también nombres eternamente actuales. ¿Qué hubiecon un triple estremecimiento de admiración, ra sido Inglaterra si el pequeño Horacio, al de envidia y de melancolía. L a melancolía embarcarse como guardia marina en el nadel español errante que sufre el dolor de vio de 6o cañones Raisonable, tiene l a desaquel fracaso de Trafalgar, en que España gracia de morir de una indigestión de galletuvo que despedirse, quién sabe para cuánto tas agusanadas? A los doce años no suele tiempo, de ocupar un puesto decoroso en las ser un accidente que sorprenda a nadie. I n hazañas universales. glaterra hubiera sido de todos modos un pueblo considerable, pero nunca lo que ha lleJOSÉ M S A L A V E R R I A gado a ser por la virtud como milagrosa de Trafalgar. Bien lo saben los ingleses; bien le premian a su héroe el gran sacrificio y la decisiva hazaña. Pocas veces un pueblo ha tributado a su salvador tantos fervores, i i n Esta es la situación actual de F r a n c i a que pueda el tiempo marchitar el entusiasmo la lucha de la publicidad contra la ocultadel primer instante. Aquí está como ejemplo ción, de la luz contra la sombra, de los que esta biografía que acaba de publicarse en quieren que se sepa quiénes fueron los proespañol (Nelson, por Clennelí W i l k i n s o n tectores y encubridores de Stavisky y los E -C el almirante vive en las páginas con que a toda costa desean esconderlos. E l aseu n poderoso temblor de vida que la admirasinato del magistrado M Prince, antes de ción y el cariño del autor hacen aún más que hiciera las declaraciones que se le hasimpática y emocionada. E s o fué Neison, bían pedido, no hace sino agravar el estado ademán de un. gran marino; un hombre en de cosas. Monsieur Prince había intervenido quien lo emocional está actuando con tanta en asuntos graves, como el de Oustric y el o mayor fuerza que lo intelectual. P o r eso su vida es tan rica, tan compleja y atrayente. de la Gaceta del Franco. Estaba en el Juzgado del Sena cuando fué detenido StavisComo la de un artista. E l artista que moldea ky, en 1926. Hacer salir a un magistrado l a Historia poniendo en ella su propia pade París, con una falsa noticia sobre la sa. sión y su sangre. Como Simón Bolívar. Los dos se parecen a la distancia de las razas lud de su madre, y asesinarlo en un autodistintas. Se parecen en el don de la simpamóvil e a D i j o n muestra el gran poder de tía; en la virtud de l a acción ¡pronta que palas gentes decididas a que no se sepa lo ocurece, fruto del arrebato y ha sido no obstante rrido. bien calculada; en el idealismo con que busN o lo conseguirán del todo, n i en lo esencan la gloria y desprecian el dinero; en el cial, aunque en parte lo logren. E l escánv i v i r bellamente; en el culto desordenado dalo que ocasione la muerte de M Prince que rinden a l a mujer; en la vanidad. Sólo se será mucho mayor del que produjo el dudodiferencian en l a manera de m o r i r Nelson so suicidio de Stavisky. Entonces se trataacaba en el momento preciso, con la suerte ba de un criminal empedernido, que la so del gran afortunado, en el punto mismo de 1. a victoria, mientras Bolívar muere en el ciedad francesa tenía que rechazar de su seno. L o único importante en la muerte de lecho bajo la sombra de sus desengaños. T a n Stavisky era la probabilidad de que hubieoportuna y hermosamente acertó a morir, que ra sido asesinado por temor a que publicara el mundo se conmovió ante l a gloriosa caílo que sabía acerca de sus cómplices. Pero tía, empezando por los mismos enemigos. ahora se trata ó e un magistrado íntegro, Inglés te aborrecí, y héroe te admiro exasesinado precisamente por su integridad. clama nuestro Quintana altisonante. Y es que el combate de Trafalgar representa en la N o es extraño que la noticia haya producihistoria de las armas la más alta nota de do estupor en los círculos judiciales de P a romanticismo. P o r la hecatombe gloriosa rís. L o que ya no será posible es acallar el celebrada con el estampido de m i l cañones consiguiente escándalo. Cuantas más muery el trueno de la formidable tempestad. P o r tes se hagan por taparlo, mayor será el anel patético sacrificio de tantos capitanes vasia de absoluta publicidad. lerosos y nobles. P o r el morir de Nelson, Y es que con esas muertes se descubre pronunciando a l mismo tiempo el nombre de algo mucho más grave que las mismas estaInglaterra y el- nombre de su amada. í (3 ui, fas de Stavisky: la existencia de una poderosa organización resuelta JBPX iadfiS lo me- M Ü R O 9 6 1 5 N 1 DiARIO ILUSTRA O. A Ñ O T R I Ó- gSlMO. N U- REDACCIÓN: PRADO B E SAN SEBASTIAN SUSCRIPCIONES S ANUNCIOS, MUSOa OLIVE, CERCANA A TETPAN, SEVILLA! r- N E LS O N dios, incluso el asesinato, a ue no se, lie gue a saber nunca la verdad. S o que estaj misma falta de escrúpulos hace qv necesariamente se frustre su objetivo. LL- j teresa ¿os en la ocultación tal vez pudienjf. conseguir su objeto desviando la! at; enciói, pública hacia otros objetivos; pe o si sé dedican a asesinar ia cuantas personas pudie ran arrojar alguna luz sobre lok socioá del gran estafador, nada podrá evlitar que. el interés de las gentes se trueque en pasión y la pasión en obsesión y hasta, en mono j manía, ¡j n T LUZ Y SOMBRA Y si no se hace la luz, la indignación ge- 1 neral se volverá contra todo el partido po- j lítico- -el radical y radical- socialista- -dondsj Stavisky encontraba sus protectores y su encubridores, y hasta contra los 40.000 c miiards que forman al mismo tiempo 1 cuadros y las masas de los partidos revol cionarios. ¿Cómo es posible que esos 40.0 hombres manden sobre Francia en nombr de todo el pueblo francés, pero en realid como si no hubiera en Francia más pueb que ellos solos? A l g o parecido ocurre España, por lo que la cuestión nos intere: L a respuesta es sencilla. Esos 40.000 ho bres de Comités no viven sino de la poli ca y para la política, mientras que los ab gados de la derecha viven de sus clientes y para sus ¡clientes, y los médicos. denlos enfermos y para, los enfermos, y a s los ingenieros y ios terratenientes, y losV industriales, y los comerciantes y toda la F r a n cia laboriosa. 1 Durante más de medio siglo, esos Jao. ooo comltarés se han sabido hacer pasar ptor el pueblo, han hablado en nombre del pueblo, han persuadido al pueblo de que sus C o m i tés eran organizaciones populares, y han sabido arreglárselas para gobernar ellos solos, para monopolizar la mediación entre los Poderes públicos y el pueblo, haciendo creer a los franceses que ellos mismos estaban gobernándose. Claro que un engaño no puede mantenerse indefinidamente, y los franceses han acabado por persuadirse de que los señores de los Comités los estaban suplantando todo el tiempo; pero, ¿cómo se las han arreglado durante tanto tiempo para fingir una mayoría inexistente? ¿Cómo han logrado inducir a los electores a abste nerse o votarles? A h o r a empieza a conocerse la restj D e una parte, porque ellos adminisf la capacidad del Poder público para d venciones y empleos y subir y bajar butos a enemigos y amigos. B e r e t a y esto es, si no lo más grave, cuand nos lo más escandaloso, porque se a chaban de los innumerables estafador ahorro francés para proveerse de lo dos precisos para costear elecciones riódicos y agentes electorales, S i a añade los inmensos recursos que f ba en Francia la explotación del cabarets, los casinos, el juego, la fía impresa y teatral, el alcoholis narcóticos y estupefacientes, por los que arroja la industria de 1 tranjeros que van a F r a n c i en bu: satisfacción para sus vicios... Pero, un escritor francés pocas semanas: Cuando el d nero los pueblos pueden soportar pero cuando escasea, la odüible. Dor demasiado c
 // Cambio Nodo4-Sevilla