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A B C. V I E R N E S g DE MARZO D E 1934. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 8. Sr. Cid, aplauso que en esta ocasión tiene c; ue hacerse extensivo al resto del Gobierno. (Aplausos de los diputados de l a Lliga. E l Sr. P R I E T O recoge alusiones del señor Goicoechea relativas a actos reprobables ejecutados pc- r los socialistas que aescn- peñaron carteras en Gobiernos pasados. Pide al Sr. Goicoechea que concrete esos actos. Dice que este debate tiene una finalidad política. Se dirige a los radicales y les dice que, sea por lo que sea, se ha eludido la proposición de confianza. H o y y después de varios días se presenta un voto de confianza, no al Gobierno, sino a un ministro determinado, al que ha acompañado indudablemente el éxito. Dice que se ha discutido el supuesto de linos abusos cometidos por los Sindicatos de Correos, ante los cuales el Sr. C i d ha d i cho n i un día más. Los socialistas queremos en este momento recordar que el departamento de Comunicaciones no ha sido regido por socialistas. E l ministro de C O M U N I C A C I O N E S recuerda la labor de los socialistas señores Rodríguez V e r a y Nistal. E l Sr. P R I E T O Fueron directores subalternos de los subsecretarios y ministros, únicos responsables. Y jamás nos hemos rendido los ministros socialistas a ningún abuso sindical, pues hemos antepuesto siempre los intereses generales del país. E l S r C i d ha ido a corregir un estado de abuso, que si existió, fué culpa de quienes rigieron aquel departamento. Claro es que tenemos que aceptar la responsabilidad subsidiaria con los ministros de los Gobiernos a les cuales pertenecimos. Cree que los abusos denunciados se han elevado a monstruosas exageraciones. Todo lo que ocurre es que había una comisión de Destinos que era comisión proponente. E l ministro de C O M U N I C A C I O N E S Y que en cuanto se trató de contrariarla, se plantó. E l Sr. P R I E T O Vamos a ello. E l ministro tiene facultades para imponerse. E l ministro de C O M U N I C A C I O N E S Están elegidos por votación y no puedo sustituirlos. E l Sr. P R E I T O Pero en fin, lo cierto es que los anteriores ministros acataron la Comisión y el Sr. C i d se ha opuesto a ella. A todo eso se reducen los abusos de la Comisión. Y o no puedo desconocer el derecho del m i nistra para proceder libremente. (Protestas de algunos diputados por las disposiciones del Sr. Prieto) E l P R E S I D E N T E (Dirigiéndose a un diputado agrario) cuando su señoría ocupe este sillón la podrá administrar libremente. H o v la administro vo. Él S r P R I E T O vuelve al tema entre nuevas interrupciones. Todo el desacato- -dice al ministro- -per parte del Sindicato, fué protestar de algunos nombramientos. E l ministro de C O M U N I C A C I O N E S Y por el nombramiento de inspector general, a lo cual se opuso el Sindicato, aunque era de mis atribuciones. E l Sr. P R I E T O insiste en el debate sobre Correos. E s interrumpido nuevamente, i n dignado, replica que son muy poco todos los diputados juntos para él. (Jaleo, escándalo, protestas, etc. E l Sr. P R I E T O S i os empeñáis en que acabe, es cuando no acabo. (N i i e w escándalo. N o os engañéis, republicanos. N o os llenéis de júbilo, porque hoy, a cuenta de un ministro desprendido de los agrarios, se otorgue un voto, circunstrito a él personalmente. Fíjense los radicales que la distinción nominativa está bien clara. Se busca el contraste entre el proceder del S r C i d y de los demás ministros, del de los anteriores ministros de Comunicaciones. Pecáis de ingenuidad, pecado irreparable siempre. Convergen todos los ataques hoy contra nuestras organizaciones. Alude a unos políticos que acuden a misteriosas reuniones, que tienen carácter antirrepublicano. Dedica frases a l a causa santa de los socialistas autríacos. (Aplausos de los socialistas. Contesta al S r Goicoechea, diciendo que aun siendo internacionalistas, aman, sobre todo, a España. Decía el Sr. Goioechea que el partido socialista es en Bélgica conservador; y replica que en España lucha por una obra de conservación, que ha sido traicionada por el Gobierno actual. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S no. acepta l a doctrina de que la proposición es personal, pues si fuera su obra exclusiva, el Gobierno la considera unánime. (Grandes aplausos de l a gran mañoría de la Cámara. S u obra, es nuestra obra. S u conducta, es nuestra conducta. (Nueva ovación. Recuerda que durante dos años los Gobiernos tuvieron directores generales de Comunicaciones con facultades omnímodas; y esto era tanto así que dada l a existencia de los Sindicatos, ningún Gobierno republicano hubiera podido nombrar con dignidad a un ministro de Comunicaciones. (Ovación de casi toda la Cámara. Los diputados aplauden, puestos en pie. E l S r A G U I L L A U M E trata de intervenir v es abucheado e increpado. E l ministro de O B R A S P U B L I C A S concede suma importancia a las últimas palabras del señor G i l Robles. H a y una zona de trabajo que nos puede ser común, y tras l a cual no se puede formar una mayoría. Sólo le aconsejo que no nos pida lo que no podemos conceder. Que sea la República para todos los españoles: Ese es nuestro ideal. Pero hay palabras del S r Besteiro- -figura elevada- -que me han llegado al corazón. Lástima que las palabras del Sr. Besteiro no hayan sido las últimas pronunciadas por la minoría socialista. (M u y bien. Sentimos l a responsabilidad de nuestros deberes en defensa de la dignidad del E s tado. Y nuestro dolor sería el máximo, si viéramos entre los enemigos de l a República a los que ayer fueron sus mejores defensores. E l S r B A R C I A en nombre de Acción Republicana, dice que ésta no votará en contra, pero tampoco en favor. Estima que a un hombre que cumple con su deber, como el Sr. Cid, hay que rendirle homenaje. (Gran des rumores en la mayoría. Después arremete el orador contra el señor M o l i n a Nieto, entre rumores y abucheos de la Cámara. Pese a los intentos del Sr. G i l Robles, a quien elogia, y a la maniobra política, haf que apoyar actos como el del S r Cid. Pero la proposiciói tiene un color político, que obliga a nuestra abstención. Él Sr. G I L R O B L E S Entonces, empatamos. (Risas. Se procede a l a votación de la proposición. E s aprobada por 148 votos, contra 24, y se levanta la sesión a las diez y media. Acotaciones de un oyente De l a sesión de ayer se desprende una consecuencia: que gobernar bien es más ventajoso y más fácil que gobernar mal. E l i síntoma extraordinariamente revelador de cómo marchan, las cosas en España es este: durante dos días- -el martes y ayer- -casi todos ios diputados de la Cámara han aplaudido con reiteración y votado una felicitación a un ministro que se opuso a que continuasen prosperando los intolerables abusos de un Comité de empleados, que de hecho sustituía l a función del Estado en Comunicaciones. Esto no quiere decir que carezca! de l i e n t o la energía del S r Cid. P o r el contrarío, como la inmensa mayoría de los españoles, nuestra simpatía va hacia ese gobernante, que ha dado pruebas de ejercer su cargo con l a máxima dignidad. Pero su propia excelente conducta pone un fuerte contraste, no sólo a l a de los ministros que le antecedieron, sino a l a de sus propios compañeros de Gabinete, más vacilantes, más blandos, más temerosos frente a cuestiones que, por lo menos, tienen l a misma importancia que ésta con que tropezó el señor Cid. E l debate de ayer fué para el ministro agrario u n largo triunfo, reconocido hasta por D Indalecio Prieto. L a intervención del socialista Aguiilaume fué desastrosa para éste. E l ministro informó de que el señor Aguiilaume- -nombrado- por el Sindicato dic tatorial administrador de Correos de Oviedo- -n o había abandonado aún la vivienda que el Estado cede al que desempeña tal cargo, y, que mientras su sucesor aguarda desesperado a que le dejen libres las habitaciones, A g u i ilaume, sordo a todos los requerimientos, conserva instalado, en ellas su nido familiar. E l Sr. Besteiro abandonó con gesto de disgusto el salón al conocer esta debilidad de su correligionario, para el que después tuvo alusiones desaprobadoras. D e l S r Aguiilaume puede decirse que discrepó del sentir general y dio insistentes pruebas de encontrar muy natural su conducta, gritando e interrumpiendo a todos los oradores, en u n ansia de que se apreciase que su espíritu no estaba atribulado por la acusación. Únicamente este señor- -cejas tártaras, sonrisa cruel, barba mal afeitada- -y Rodríguez V e r a ex director de Correos, socialista, al que cabe gran parte de culpa en la organización de algunos empleados de Correos, censuraron la conducta del ministro. Los demás, hasta los que votaron en contra de las proposiciones de G i l Robles, encontraron sus actos ajustados a su deber. Pero nadie recogió l a parte del discurso de D Emiliano Iglesias, en qué éste se refería a la disolución del Sindicato. ¿E s que se prohiben las exteriorizaciones del mal sin decidirse a extinguir sus gérmenes para que revivan en cuanto otro Sr. Santaló u otro Sr. Palomo lleguen a ocupar esa misma cartera? E n estas dos sesiones se aplaudió en l a Cámara la presencia de la autoridad, decidiendo enérgica y rectamente una cuestión, en que la dignidad y hasta la eficacia del Estado se hallaban comprome tidas. Pero hay en España otros muchos aspectos de esas mismas eficacia y dignidad, que están gravísimameníe comprometidos, y y a se sabe cómo reacciona l a Cámara y el país ante la energía debidamente administrada. Se conoce el camino. Se quiere seguir por é l? -W. F E R N A N D E Z F L O R E Z F u e r a de Ja sesión UNÍ: A D E AUTOMÓVILES Un interesante r u e g o del conde L a s s a l i d a s s e r á n las s i g u i e n t e s R í o Tinto, 7 m r ñ a n a N e r v a 7.30 m a ñ a n a De Sevilla, 8 m a ñ a n a 3 tarde. O f i c i n a s en S e v i l l a A l b u e r a 1. Teleiono, 25479. -Francisco López. de Vallellano Madrid. E l conde de Vallellano ha piresentado a la Mesa de las Cortes el siguitntt ruego: