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MADRID- SEVILLA 10 DE MARZO DE í 934. NUMERO DIARIO DO ILUSTRATRINU 617 SEVILM AÑO 9. GÉSIMO. MERO S U E L T O 10 C E N T S KIGDAOOION: P R A D O D E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MUÑOZ O L I V E C E R C A N A A T E T U A N nes y polacos no es éste que acaban de firmar con tinta los delegados de Hitler y Pilsudski ante los tapices de la WilhelmsE l sitio de Yicna trasse. Sino aquel que Maximiliano de B a viera y Juan Sobieski firmaron con sangre, Desde 1918 los más fúnebres augurios se en defensa de la cristiandad, ante la horda dieron siempre cita alrededor de la torre islámica en los muros de Viena. casi marinera de Dantzig. Galanes de la Tuvo luz de domingo aquel 12 de sepmuerte volaban a ofrecerle en círculos estiembre de 1683. Marco de Aviano dijo la trechos l a sortija de boda. N o hubo arúspice ginebrino que no lo anunciase: P o r ahí, por m i s a en la capilla de San Jorge. Bajo el Patrón de la Caballería, Juan Sobieski- -ahí vendrá la muerte. Todos los ojos se tornaron en esa dirección única. Creían verRey Natural- -quiso transfigurarse en Rey la venir, huesuda y de perfiil, por el pasillo. Y Cristiano. Primero ayudó ai oficio e implo- como no la vieron, ya pensaron que podían ró de rodillas, con ejemplar humildad, el quedarse en paz, en el mejor de los mundos socorro celeste. Luego, con ejemplar huimposibles ¡N o viene! ¡N o viene! Había mildad, armó caballero a su primogénito, llegado antes por el aire, lleno de humo y de para continuar la tradición y transmitir d i pólvora. P o r el aire, por el viento ruso o por nastía, para que, si él moría en la batalla, no sé qué demonios. Y con otro traje y con no muriese la empresa, porque la vida pueotro nombre. N i porta clámide rota n i deja de perderse, pero la causa debe ganarse; que le llamen guerra Se viste de mahón porque el hombre perece, pero la idea no azul mecánico y se hace llamar marxismo muda. en los papeles. ¡Qué más d a! S i el hábito E l lunes hay fuego en el Danubio y múhace al monje, no hace al diablo. P o r otra sicas alegres en las calles. L e envían el parte, las señas son mortales. Cuelga guaestandarte turco al Papa. Las falanges de 1 daña al hombro y, en medio. de la guadaña, Cristo desfilan bajo la pompa de los arcos un gran martillo. triunfales. Juan Sobieski, vencedor, entra L o s oráculos dé Ginebra no han sabidoni por la Puerta de los Escoceses, a caballo. verlo n i preverlo. N o es precisamente a i n Cuando los regimientos sajones cruzan por térpretes a quienes se le. han concedido dola Hofburg llueven sobre sus cabezas flo ncs de profecía. Cuando allá, en el pasado res y versos. U n a estrofa canta el anhelo abril, los sofistas sin patria plantaron en M a de que los valerosos alemanes hundan su drid su Babel errabunda, un joven escntor espada en el mar Negro y planten la cruz español recordó aquello de San P a b l o El er; Santa Sofía E n Santa Sofía, que era que habla lenguas se edifica a sí propio, mas el K r e m l i n m de aquel entonces. P o r último, sólo el que profetiza eleva el templo de Dios. las milicias austríacas, entre un clamor de Y al revés. Sólo el que alza la cruz y ayubronce. A l frente de las milicias vienesas, da al oficio sacro puede- ver la procesión el príncipe de Starhemberg. que anda por dentro, y adivinar, desde el Trescientos cincuenta años después, en ámbito de lo eterno, el futuro. L o que los estos días, la horda infiel sitia a V i e n a de intérpretes ginebrinos nio adivinan, ¿son nuevo. E l príncipe de Starhemberg se bate capace de adivinarlo los otros? A y n i los como un héroe antiguo, fiel a la estirpe y la reyes naturales ayudan a misa n i se elevan raza. Pero se bate en medio de una soledad tampoco por encima de lo contingente. A c a tremenda, sin q- je los Sobieski de hoy, el so Mussolini, porque ése saben latín. Pero Sobieski racista, le hayan ayudado n i poco Mussolini no es un rey natural, y en no sern i mucho. ¿P o r qué, Adolfo Hitler, hiciste lo consiste su grandeza. eso? ¿Por qué esa lejanía sin disculpa? V o y Adolfo Hitler, por ejemplo, ¿edifica para a ver si yo, español, y, claro, antirracista, sí o edifica para la Iglesia de Cristo? P o r puedo disculparte. N o es pasión de cruzado que el hecho de que se entienda con P i l lo que te falta. E s inteligencia de lo unisudski importa muy poco. Se trata de saber versal, sentido de la unidad tridentina y casi, además, entiende la Historia Universal, tólica. Es- ¿sabes? -que el Dios de la H i s el sentido y la misión del Universo. E n detoria, que no nos ha ahorrado dolores, ha finitiva, el entendimiento y la pasión de la querido reservarnos ese privilegio. L a conH i s t o r i a se mide por la inteligencia y la pacepción del mundo, como una sola alma y sión del cruzado. Gracias a las cruzadas un solo espíritu, es española. Está- escrito existe aún Europa. Como pasen unos años allá arriba que, mientras no haya España, más sin gestas comunes, no existirá mucho no haya gestas comunes. E s a fué la palabra tiempo. que el dedo del Señor escribió en nuestro A h o r a vamos a echar al enemigo de la cielo. cristiandad dijo el Rey Católico en la C a- EUGENIO M O N T E S tedral dé Toledo, ante cuatrocientos caballeros de Santiago con cuarenta estandartes españoles. U n largo temblor recorría entonNos vemos favorecidos diariamente ces el mundo. L a s naves turcas avanzaban con innumerables cartas, en que los por el Mediterráneo y la Media Luna había puesto sitio a la isla de Rodas. ¿Y hoy? lectores de A B C exponen iniciativas ¿N o recorre también un largo temblor toy observaciones, muchas de ellas opordos los países? ¿No crece y se agiganta la segur, que cubre ya un ancho cielo, el tunas y plausibles. N o siéndonos posimás ancho del orbe, desde el Pacífico a Poble materialmente contestar a tan colonia, y aparece un. día en Hungría, y otro 11 España, y otro aún en Alemania y, por piosa correspondencia, rogamos a nuesúltimo, en Austria? Tu, infcli. v Austria... tros comunicantes que reciban con Tu quogue. ABC EN BERLÍN COSAS D E L L E N Q U A J E c Femineidad Sí, señor mío. Femineidad y no feminidad Siento mucho que pierda usted la apuesta, si es que, como dice, han convenido ustedes en aceptar m i parecer. Es cierto que modernamente se lee esa segunda forma, apadrinada por escritores de nota, aunque no siempre por su voluntad, pues por lo menos en un caso he tenido ocasión de comprobar que un novelista ilustre, justamente famoso por la pulcritud de su prosa, había escrito femineidad, donde los cajistas le hicieron decir feminidad Esta última forma, hoy por hoy incorrecta, tiene probablemente su origen en la falsa analogía que se establece con masculinidad sin advertir que la verdadera correspondencia exigiría, como de masculino masculinidad de femenino femeninidad i y no feminidad Estos y otros substantivos que expresan en abstracto, con el sufijo- dad, la calidad significada por un adjetivo toman este adjetivo como base de la derivación y se ajustan a ciertas reglas. Los adjetivos terminados, por ejemplo, en- tío (contiguo, exiguo, fatuo, perpetuo, etc. conservan la primera de estas vocales al formar el nombre abstracto, y mudan la segunda vocal en i, por lo general (contigüidad, perpetuidad) y a veces en e (antigüedad, ambigüedad) L o s acabados en- io cambian esta terminación en -ie (contrario: contrariedad; notorio: notoriedad) y, por último, los que ahora nosi interesan, que son los terminados en- eo (homogéneo, simultáneo, idóneo, etc. convierten- eo en- ei (homogeneidad, simulta neidad, idoneidad) sin que pueda alegarse como una excepción consanguíneo consanguinidad ya que este substantivo nos vino ya sin diptongo del latín consangaini tas, mientras otros de los citados antes, y que no son de formación castellana, nos llegaron de aquel idioma con diptongo. ¡D e los tres adjetivos que tenemos en ro- manee para denotar lo que es propio de las mujeres, a saber: femenil, femenino y femineo, podíamos haber sacado normalmente femenilidad femeninidad y femineidad E l primero no ha prosperado, sin duda á causa del matiz ligeramente despectivo que tiene el adjetivo femenil el segundo, femeninidad 110 ha logrado mejor fortuna, tal vez por su pronunciación poco grata, debida a la repetición interior- nini; en cambio, el tercero, femineidad lleva ya más! de medio siglo en el Diccicnario (entró en 1869) lo cual acredita una vida anterior cuya duración podrían precisarnos los j u ristas, puesto que el vocablo tuvo origen como tecnicismo forense y probablemente para designar el mayorazgo en que sólo habían de suceder las hembras, por oposición al llamado mayorazgo de masculimdad. E l texto más antiguo que yo conozco es; el Diccionario de Legislación, de Escrich e (1847) artículo Mayorazgo. Siendo femineidad un vocaMo erudito y de formación relativamente moderna, no es ¡fácil hallar textos literarios con que autorizar su uso, especialmente fuera de la acepción jurídica y con la máxima amplitud dé significado que le, damos facttia 3 ente New Entenderse para no combatirse es entender a medias lo que ocurre en el mundo. Pactar al modo ginebrino es, en verdad, muy poca cosa. N o d gran pacto entre alema- estas líneas nuestra disculpa y no interpreten a descortesía la falta de res: puesta particular,
 // Cambio Nodo4-Sevilla