Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. S Á B A D O 10 D E M A R Z O D E 1934. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A G 56. putado que conspirara contra l a República! concedería siempre un suplicatorio. E l Sr. S U Ñ O L de Esquerra, estima que no debería quedar l a impresión de que sej dedicó toda la tarde de hoy en circunstancias como las actuales a discutir u n incidente de esta natuialeza. E l Sr. T R A B A L insiste en que el Sr. Al- biñana no exhibió l a licencia y que aunque; la hubiera exhibido quedaba por comprobar si l a guía del arma correspondía a l do- cumento. (Protestas. j E l ministro de l a G O B E R N A C I Ó N m a- nifiesta que h a b r á de recoger alguna partei del discurso d e l S r A l b i ñ a n a y dice que en, materias de esta naturaleza se. deben situar; los problemas en término de respeto a l a situación personal de cada uno. E l Gobierno no tiene dos criterios, sino i uno solo en interés de l a justicia y de l a j ley que han de cumplir su finalidad m á s ele- vada, que es l a de igualar ante ella a todoá ¡los ciudadanos. j N o puede haber sospechas que este respeto j a la conciencia de cada uno esté en pugna con eh respeto a l a inmunidad parlamen- j taria. E l S r A L B I Ñ A N A rectifica y retira! toda palabra que el Sr. Santaló pueda haber, considerado molesta. ¡Respecto a lo demás dice que cuando en tregó el arma dijo que tenia, la licencia co- respondiente y tomo se rieron de esta afir- ¡mación y se le contestó que las licencias de M a d r i d no servían en Barcelona no consideró necesario exhibirla. í Termina diciendo que se tometerá siem- pre a lo que se acuerde respecto a suplicatorios. Después de otra breve intervención de señor Santaló queda terminado este debate, i j 1 1 libertado al Sr. Albiñana, y en cambio han mantenido l a detención de unos obreros. Puede asegurar qui no hay nada que preocupe a la Generalidad tanto como el deseo de que impere un régimen de derecho qué sea expresión cíe l a voluntad colectiva. Defiende l a conducta recta del S r Selvas. Dice que el Gobierno de l a Generalidad respetará siempre l a inmunidad parlamentaria. E l Sr. F U E N T E S P I L A Y el Gobierno de España. E l Sr. S A N T A L O Nadie ha pronunciado palabras m á s patrióticas que nosotros. N o somos separatistas, aunque se empeñen en hacernos. Termina diciendo que no se puede tolerar la confusión entre l a inmunidad parlamentaria y elimpunismo, con vistas al intento de socavar l a República. (Aplausos de los socialistas, Esquerra y cinco o seis radicales. E l S r F U E N T E S P I L A N o se puede tolerar, señor presidente, que un diputado, sea de l a filiación que sea, juzgue los movimientos de conciencia de otro diputado. E l P R E S I D E N T E aprovecha l a ocasión para sincerar su conducta frente a las frecuentes interrupciones y escándalos de l a Cámara. E l S r A L O N S O (D Bruno) recuerda que estuvo detenido e incomunicado durante siete meses. Habla de l a reunión del S r Albiñana, a l a que concurrían unas sesenta personas, presididas por l a bandera roja y amarilla, que ellos- -dice- -llaman española, y yo llamo monárquica. Establece la diferencia de trato con los amigos del Sr. Albiñana, y ton otro obreros que fueron detenidos en otra reunión. Termina aludiendo a un conflicto social surgido con los obreros de las industrias lácteas de Santander. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A dice al señor Albiñana que no ha concretado bien los términos del problema. Dice que éste lo ha planteado el presidente de l a C á m a r a a l ordenar la lectura de dos telegramas contradictorios: uno, de una autoridad política, y otro, de una autoridad judicial, autoridad a l a que yo quise defender en las Constituyentes, y a la que habéis traspasado, Como a una tienda de ultramarinos. Recuerda que pidió que quedara en Catal u ñ a un delegado que representara l a unidad del país. N o lo quisisteis- -dice- y acordasteis que ese delegado fuera el presidente de l a Generalidad, que, como a tal delegado, se le rindieran honores militares, y no como a tal presidente de l a Generalidad. N o faltaba más, sino que este delegado se levantara contra l a autoridad de l a C á mara. E l Sr. Companys es un subordinado de su señoría, señor presidente. E 1 Sr. A L B I Ñ A N A Y no pueden admitirse reticencias. Es tan digno diputado como el Sr. Santaló, como yo y como otro cualquiera. P a r a hablar de delito sólo existe una autoridad la judicial. ¿Quién es el señor Companys para definir si existía delito en l a reunión contra l a República catalana? E l Sr. T R A B A L Nadie ha hablado de República catalana. Y lo peor es que el señ o r Albiñana sea discípulo de su señoría. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A E n l a Generalidad tengo yo discípulos. (Risas. Relata una anécdota sobre el examen de un alumno catalán, que no sabía nada, y que lo aprobó por recomendación de un amigo, también catalán, que le recordó la frase de Roger de Lauria de que hasta los peces del Mediterráneo llevan las barras catalanas. Aquél- -dice- -era un pez, pero llevaba las barras de A r a g ó n (Risas. Dice que la reunión clandestina n i l a tenencia de armas se castiga con l a prisiórij de modo que fué una ligereza la detención de un diputado, ni de otro ciudadano cualquiera. A h o r a bien: N o debió el Sr. Albiñana resistir a un agente de Policía. E l Sr. A L B I Ñ A N A ¡O j o! ¡Que era sólo escamoi! (Grandes risas. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A La- tenencia ilícita de armas no es delito quee haya podido cometer el S r Albiñana, porque le sirve en Cataluña la expedida en cualquier otro punto de España. Habla del Sr. G i l Robles, su correligionario, aunque almuerce con el señor Cambó. (Risas. Prosigue; y dice que es asombroso que se considere al Sr. Albiñana incurso en tenencia ilícita de armas, porque l a expedida lo fuera por el director de Seguridad. E l S r T R A B A L N o la exhibió. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A termina haciendo l a salvedad de que para un d i N SOBE UNA CARTA ABIERTA EN RELACIÓN COfl LA MUTUALIDAD SEVILLANA DE. ACCIDENTES DEL TRABAJO G. I. A. Es ya conocida la carta publicada por los agentes de Seguros. A está Mutualidad no le preocupa ni le sorprende lo más mínimo esta nuevo ataque dirigido contra ella, que no es sino uno más de la ya larga serie que tiene recibida de aquéllos con ánimo de destruirla; pero que, por la natural reacción de la opinión, han contribuido en gran parte a su más rápido crecimiento y desarrollo. Conoce bien el origen de esta nueva maniobra, a sus protagonistas, y sobre todo sabe que la causa inmediata es la de que se aproxima el mes de abril, fecha en que por la última disposición del ministerio de Trabajo (publicada en la Gaceta del 6 de febrero ppdo. en su página 1.000) comienzan a vencer las pólizas contratadas en el año anterior, y temen- -por cierto, fundadamente- -que los asegurados aprovecharán esta ocasión de quedarse libres de todo compromiso para ingresar en la Mutualidad. Es, además, bastante pretencioso suponer que la C. I. A. pueda temer algo de la impugnación que de ella haya de hacer persona que, como el conferenciante en cuestión, ademas de no poseer autoridad científica alguna, pertenece por entero a las Compañías mercantiles de Seguros, como agente de ellas, y es, por tanto, enemigo natural de toda Mutualidad. Y en cuanto a las consideraciones pseudotécnicas en que se extiende en la carta publicada en varios pariódicos, la Mutualidad no puede, no le interesa entrar en discusión ni controversia. Por encima de toda discusión está la realidad. Por esto se limita a seguir emitiendo pólizas de sus nuevos asociados, a organizar sus servicios, a desenvolver sus finalidades con la necesaria seriedad y eficacia, y con toda claridad, afirmando cada día más, por los resultados que viene obteniendo, su fe en la seguridad de la. empresa, y cuando termine esté ejercicio someterá sus Memoria y Balance reglamentarios a la Junta General y al ministerio de Trabajo, con cuyo control y al amparo de la ley se ha creado y se desenvuelve. E L CONSEJO D E ADMINISTRACIÓN. Antonio Rosado Clavero, Antonio de la Peña, Adolfo CnéHar, Daniel Herrera, Andrés Sánchez Pastor, Joaquín Sáinz de la Maza, Augusto Peyré, Manuel Péreas Carnal, Fernando Ortiz Pérez, Marciano Díaz, Jacinto Sánchez, Antonio Soriano H e m á n d ez, Marcelino Bonet, Ramón Rodríguez Peña, Emilio Arjona, José Mensaque, E n rique de la Rosa, Manuel Navarro Gautier, José Huesca, Francisco do la Puerta, Ildefonso Marañón, Emilio Martíuea- Caaavate X- José Castelíó. La aptitud de los alféreces Se pone a discusión un proyecto reducienJ; do a un a ñ o el plazo para l a declaración def. aptitud para el ascenso de los alféreces y asi- miíados. i E l Sr. R O D R Í G U E Z D E V I G U R I for- muía algunas observaciones. E l Sr. P E I R E de l a Comisión, dice que la observación es debida a un error de redacción del dictamen y que se modificará dé acuerdo con la petición del Sr. Rodríguez de Viguri. I E n su virtud queda suprimido él artículo! cuarto del dictamen, el cual será redactado, nuevamente. 1 Construcciones nava es Se pone a discusión otro dictamen de M a riña, referente a construcciones navales urgentes en las factorías de Ferrol y Carta gena. E l Sr. P R I E T O cree que se debe oír a l Sr. Carranza y otros firmantes de u n vota particular, pues el asunto es importante. Def no ser así pide que se suspenda la discu sión. E l P R E S I D E N T E hace notar que loa autores no están presentes. E l Sr. P R I E T O insiste. E l Sr. A L V A R E Z (de l a Comisión) dá algunas explicaciones. E l Sr. P R I E T O insiste en oír a los firmantes del voto particular. (Entre ellos el almirante S r Carranza. E l ministro de M A R I N A dice que yal sabía que el. Sr. Prieto iba a defender el voto particular, ¡porgue le ha hablado u n diputa do por Cádiz que tiene interés en que se? acepte este voto para que se trabaje en M a tagorda. i E l Sr. P R I E T O (indignado) Su señoría está diciendo algo totalmente inexacto. E l ministro de M A R I N A Y o he oído á un diputado por Cádiz hablar de este asunto y después le he visto conversar con su seíjgría en su mismo gscaño. (Rumores,