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MADRI- D- SEV- ILLA 11 DE MARZO DE 1 934. NUMERO DIARIO DO. ILUSTRATRINU 18 SEVILLA AÑO 9.6 GÉSIMO. MERO S U E L T O 10 C E N T S J KDACpiON: P E A D O E S A N S E B A S T I A N S U S C R I P C I O N E S X A N U N C I O S MUÑOZ O L I V E C E R C A N A A T E T U A N LA HISTORIA D E L CODEX SINAITICUS E l Codex Sinaiticus es el manuscrito más antiguo de la Biblia que existe en el mundo y también el manuscrito completo más antiguo de un documento trascendental en la historia de nuestra civilización. Únicamente le superan en antigüedad los papyros egipcios, cuya menor importancia es evidente, como lo es la de los fragmentos de ios textos griegos de la Biblia, que datan del segundo siglo después de Jesucristo. E l Codex Sinaiticus se escribió, según los eruditos, a mediados del siglo i v creen algunos que fué encargado por San Atanasio, quien lo envió a l Emperador Constancio en el año 340 de nuestra era. E n t r e el siglo v y el v i r d e b i ó estar en Cesárea; pero después de la invasión de Palestina por los árabes, en el año 638, fué llevado el Codex al monasterio de Santa Catalina, situado en el monte Sinat. Allí lo halló en 1844 el sabio alemán Tischendorf. Regaló cuarenta y tres hojas, que por cierto estaban a punto de quemarse, al R e y Federico Augusto de Sajonia; esas hojas se conservan actualmente en Leipzig, en l a biblioteca. de. la U n i versidad. L a historia reciente del resto del manuscrito es aún más interesante. Tischendorf volvió dos veces a l monaster i o antes de encontrarlo. S u segunda visita fué hecha bajo l a poderosa protección del Z a r A l e j a n d r o I I cuya influencia cerca de la Iglesia griega era casi decisiva, y debió pasar 110 poco para decidir el hallazgo del principal trozo del Codex, consistente en todo el Nuevo Testamento y gran parte del Antiguo. E l mayordomo del monasterio se lo presentó al sabio, envuelto en cna tosca servilleta. Tischendorf logró trasladar a E l Cairo el precioso documento, y poco después consiguiq que los monjes hicieran donación del Codex al Z a r mediante un regaño, que no pasó de 9.000 ruHos. Estuvo en la Biblioteca Imperial de San Petersburgo, hasta que. pasó a manos del Gobierno de los Soviets, y éste acaba de venderlo al Museo británico en cien m i l libras esterlinas, equivalentes h o y a cerca de cuatro millones de pesetas. Ñ o dejan de ser curiosas las circunstancias de la venta, pues una mitad del precio tiene que ser cubierto por suscripción pública, comprometiéndose el Gobierno inglés a aport a r una libra esterlina por cada libra que suscriba el público. Hasta la fecha se han recibido entre 15 y 20.000 libras como consecuencia de una infinidad de donativos p r i vados, muchos de ellos muy modestos, y no. existe riesgo de que el total no llegue a reunirse, pues un millonario, espléndido y generoso, ha prometido cubrir cualquier déficit posible. P o r su parte, el Gobierno ruso, se ha comprometido a gastar en Inglaterra, íntegramente, las cien m i l libras que ha de recibir por el Codex. Es el Codex Si- naiticas un, volumen magnífico, cuyas hojas, de pergamino, miden 38 por 24 centímetros; se halla escrito el texto a cuatro columnas, en letra clarísima y admirablemente conservada, p o r el clima seco de Palestina y la arena e n que permaneció enterrado durante s i g l o s al abrirse, recuerda los rollos de papyro, de los cuales fué c o p i a d o carece de ornamentación, y s u b e l l e z a se debe s i m p l e m e n t e a la perfección 9 i tervinieron en l a obra, si bien el Nuevo Testamento se debela uno solo, quizá el monje I, Susebio, que murió en el año 340. Gracias a su adquisición, Inglaterra posee tres de los cuatro manuscritos bíblicos más antiguos Codex Sinaiticus, como el Alexaif drinus, se halla, hoy en el Museo británico, y el Codex Besae se encuentra en Cambridge. E l cuarto documento es el Codex Vaticanas, procedente también del siglo i v Sostienen los eruditos que no es posible exagerar el valor científico del volumen adquirido por: los ingélses, ya que un fascímil, por perfecto que sea, no permite averiguar el origen de las correcciones al margen, cuya procedencia se descubre a veces por el color de la tinta con que fueron escritas. Las gestiones para la compra fueron d i rigidas por la Casa Maggs, de Londres, l i breros de D Alfonso X I Í I y del finado. don Manuel de Portugal. Los hermanos Maggs, dueños de esta famosa librería- -los que la conocen saben que más bien es un M u s e o- -fueron a Leningrado en 1931, acompañados del doctor Mauricio L Entinghausen, el distinguido erudito a cuyos conocimientos en materia de libros españoles y portugueses he aludido más de una vez en estas columnas. E n aquella ocasión compraron en 30.000 libras la célebre Biblia Latina, i m presa por Gutenberg en 1455, y al mismo tiempo se les ocurrió la idea de. negociar la adquisición para el Estado inglés del magnífico Codex Sinaifctis. Los gobernantes rusos se mostraron propicios a la venta desde un principio, y los elementos oficiales y científicos de la Gran Bretaña apoyaron con et mayor entusiasmo el proyecto que acaba de realizarse. L a compra ha sido calificada por el doctor Rosenbach, librero norteamericano de gran, fama, como l a más eficaz i que ha llegado a hacerse en la H i s t o r i a del libro. Pero si grande ha sido el interés de las autoridades inglesas en todo lo concerniente al manuscrito, no menos ha sido el del pueblo británico. Durante varias semanas el Codex Sinaiticus ha rival idado en popularidad con el monstruo de L o c h Ness; los diarios le han dedicado columnas y páginas enteras y a las puertas del Museo, donde se hallan expuestas bajo el cristal de una vitrina dos hojas del manuscrito, se han formado largas colas de personas de todas las clases sociales, deseosas de admirar la venerable página de nuestra Doctrina Cristiana, rescatada por la oportuna intervención de un sabip alemán en e! momento en que iba a ser consignada a la hoguera y adquirida, gracias a designios que parecen providenciales, por la nación que se halla en mejores condiciones para conservarla indefinidamente: una nación en donde los dirigentes, los ricos y los pobres, son sensibles por igual al deber que a todos corresponde velar por la cultura y por l a ciencia, de rendir con sus generosos desvelos el ho menaje mayor a las fuentes más puras de la religión cristiana. A B C E N NUEVA YORK Leo en un periódico de Nueva Y o r k el anuncio de una noche italiana que se celebrará en el auditorio de la iglesia de San Francisco: U n a lucida representación de feligreses de la parroquia asistirá a la fiesta con trajes típicos de las diferentes regiones de Italia. Habrá también números de canto y de bailes populares. Esta es l a protestación de catolicismo. L a colonia italiana como la española, como l a polaca, como todas las agrupaciones extranjeras en este país no pueden resistir lai fuerza invasora del ambiente que constantemente trabaja por absorberlas. P a r a ello es preciso que atraviesen por una fase de desintegración de su pasado, durante la cual sus instituciones, sus costumbres y hasta su rvida íntima se van desdibujando. Y se retiñen de exotismo incorporándose inconscientemente al ambiente hostil. Todo lo n i vela y uniforma el ras implacable del standard. N i las iglesia se resisten a esa trans- formación. Los norteamericanos han tomiado con tanto ahinco el llamado evangelio social que no hay templo en los Estados U n i d o s judío, protestante o católioo- -que no tenga bajo el mismo techo un amplio local, destinado a los usos más diversos- -escuela, salón de Juntas o de baile, restaurante, tómbola, sala de juego, etc. Que la Iglesia anda mal de fondos? Organiza unas cuantas timbas de bridge, cobra medio dólar, por entrada y los fieles se juegan los dineros santamente. ¿Qué se aproximan días dé meditación y penitencia? (L a Cuaresma de los cristianos, la Pascua de los judíos) Se da un gran baile parroquial para que los feligreses se despidan con buen espíritu del mundo, sus pompas y vanidades; A dólar por pareja de mujeres solas, cincuenta centavos hombres, setenta y cinco. N o puede darse frivolidad bajo mejores auspicios. Otras veces las señoras reúnen las sobras de las comidas de toda la semana y sirven en el auditorio del templo una cena dominguera. L a parroquia no gasta un penique, pero cobra de treinta a cincuenta centavos por, ración y se embolsa íntegra! a taquilla U n a iglesia episcopal próxima a mi casa ha dado todos los viernes de diciembre y enero una sopa de caridad. U n gran anuncio redactado indudablemente por un ex- perto en ciencias decía: ¡Episcopales! N o caigáis hoy en la tentación de cormer carne. Esta parroquia os da por cinco centavos un plato de sopa de almejas caliente E l pastor había conseguido que sus hijos espirituales se suscribieran por nueve semanas a un crecido número de latas de sopa. Y hacía la caridad sin olvidar el adagio que dice: L a caridad bien entendida! empieza por sí mismo Pero donde las iglesias hacen su agosto es en los bailes de trajes, porque allí es donde el alma nacional rebasa añoranzas y lo impregna todo de casticismo. Y éste es el gran cebo para atraer público. Los infieles espectadores que asisten a un baile de trajes de la iglesia ortodoxa, pongo por ejemplo- -griega, rusa, rumana- -tienen por unos centavos un espectáculo superior al que trozarían en tres meses de turismo en los Balcanes. Hasta Americanización Luis A N T O N I O BOLÍN. llame usted al teléfono de la Administración, número caligráfica del autor o autores, y a que, según Tjschendorf, fueron cuatro los que i n- mañana a ocho de ¡a ñocha 32.689, c ez d c a
 // Cambio Nodo4-Sevilla