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ABC. JUEVES 15 DE MARZO DE 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A Ü 5. un prospecto el éxito estaba descontado Porque los ciudadanos hubieran querido siempre hacer el gesto de ostentar su dere cho a comprar la Prensa que quisieran Se hallaba en el grupo el redactor de Informaciones D Julio Romero, quien contó al Sr. Lerroux que después de la sesión de ayer el Sr. Lamoneda, que. había mantenido desde su escaño la defensa de los huelguis- i tas, dándoles en todo la razón, se había acercado a D Juan Pujol, director del mencionado periódico, para pedirle que emprendie- i ra una gestión cerca de la Empresa dé A B C para ver si conseguía una avenen- d a L o interesante de cuanto dijo el señor Lamoneda al Sr. Pujol estuvo en que ofreció que los obreros huelguistas no se opondrían a que continuara en los talleres de! A B C el obrero minervista que dio lugar al conflicto, que sólo deseaban que no h u biera represalias. E l Sr. Lamoneda insistió mucho cerca del Sr. Pujol y le pidió que en el día de hov procurara ponerse al habla con la Empresa de A B C y le contestara con urgencia. L o s diputados que se hallaban en el grupo dijeron que después de llevar a los huelguistas a este fracaso la Casa del Pueblo querían arreglar el asunto sin pensar en el estrago que ya había causado con una huelga ilegítima y absolutamente impopular. E l Sr. Lerroux no hizo comentarios. Peroí manifestó que, según le habían contado, se celebró en la Casa del Pueblo una reunión, en la que los elementos extremistas propusieron ir a El Debate para impedir su salida. -Cosa- -terminó el Sr. Lerroux- -que el; Gobierno no estaba dispuesto a consentir. 1 rieron seis u ocho disparos contra el edificio del Casino de Madrid. E l hecho produjo revuelo enorme en la mencionada calle de A l calá, Sevilla, Peligros y otras de las proximidades en donde la concurrencia de transeúntes era muy numerosa a la indicada hora. Con este motivo hubo sustos y carreras, cerrándose también los establecimientos y algunos portales. A l lugar del suceso acudió inmediatamente una camioneta con fuerzas de Asalto, las cuales persiguieron a los manifestantes, sin hacer uso de las armas de fuego, habida cuenta de que se trataba de menores y ante el temor de causar víctimas entre las personas que transitaban por las inmediaciones y los curiosos. Uno de los revoltosos, al aparecer la fuerza pública, hizo contra ella un disparo, que fué a herir al guardia de Seguridad Mariano Montan Romero, de treinta y tres años. E l herido fué inmediatamente trasladado a la casa de socorro del distrito del Centro, donde los médicos de guardia le asistieron de una herida de arma de fuego en el tercio superior del muslo izquierdo, con orificio de entrada y salida, calificando su estado de pronóstico reservado. También acudieron al lugar del suceso agentes de la Brigada Social, que no consiguieron detener a ninguno de los maleantes, pues éstos, confundiéndose entre los transeúntes, consiguieron escapar de sus perseguidores. A consecuencia de los disparos quedaron rotos en el Casino de Madrid aügunos cristales, y también se observan daños e impactos en el pavimento del edificio. LA REAPARICIÓN DE A B C Y LA HUELGA DE ARTES GRÁFICAS Las huelgas se ganan en la calle Es la oonsigna que suelen recibir de sus Comités las organizaciones obreras; y ya se sabe lo que quiere decir eso. Ahora es en la calle donde se pierden las huelgas. El público, que siempre fué indiferente a los pleitos puramente gremiales y económicos, ha ido reaccionando contra el carácter político y violento, abusivo y odioso de las agitaciones societarias, se interesa vivamente y actúa en cada conflicto importante a favor de la Justicia y el Derecho. La huelga de Artes Gráficas ha muerto en la calle. Sin haber acabado la reorganización de sus talleres y sin propósito de anticipar la comunicación con el público hasta tener asegurada la normalidad completa de su servicio A B C tuvo que reanudar ayer su salida lanzando una edición improvisada, inevitablemente defectuosa. Estábamos estos días bajo el acoso de reclamaciones que de todas partes nos llegaban para que apresurásemos la reaparición del periódico sin reparar en deficiencias. De cualquier modo; un pliego, una hoja, el título y unos párrafos; aomo sea, pero que salga inmediatamente venían a decir todos nuestros comunicantes, coincidiendo en la misma impaciencia. No era, pues, la lectura lo que les urgía, ni el contenido habitual de A B C lo que les interesaba, ni la devoción que pudieran tener a su periódico lo que les movía, sino el vehemente afán de ver el fracaso de una huelga y la vistoria del derecho sobre un despotismo irritante. No podíamos desatender tal muchedumbre de apremios, ni caer en aparien cias de indecisión bajo el ataque socilista que tan agudamente impacientaba al público. Lo que ocurrió ayer en la calle al circular los camiones con los pequetes de A B C, lo que han visto nuestros adversarios, nos explica mejor el estado de opinión y el ambiente de protesta en que se ha disuelto, repudiada y vencida, la maniobra de la Casa del Pueblo. Aglomeraciones formidables que se disputaban el papel, séquitos entusiastas, aclamaciones y vítores en pos de los camiones, colas inmensas en los puntos de reparto con igual expansión de sentimiento, ostentación de los ejemplares de A B C por los transeúntes y por los grupos estacionados en la vía pública... y todo esto ya lo decimos, no por nosotros ni por adhesión al periódico, sino contra la huelga, por sana y vigorosa reacción de la ciudadanía contra el insoportable desenfreno socialista y sindical. Cosas de más trascendencia y mayor brío realizará la ciudadanía si la ponen a prueba los temerarios. Ya ve el Gobierno, que por estar en su puesto y en su deber, no está sólo, sino muy acompañado y muy asistido. Maniíestacioncs del ministro de la Gobernación Madrid. E l ministro de la Gobernación hizo anoche las siguientes declaraciones: -Ruego a los periódicos que salgan al paso de una campaña alarmista que, tomando como pretexto el estado de güera, que dicen está acordado, sirve a no sé qué fines. Tal estado no se ha acordado, ni estimo que haga falta, pues ya está visto que las medidas que toma el Gobierno están exentas de energía; pero tienen corno principal característica la serenidad. N i una medida más de las necesarias, ni una medida menos, y como el Gobierno cree tener instrumentos suficientes, dentro del estado legal en que vive, para imponer el principio de autoridad, previniendo o reprimiendo en su caso, no ha tenido que hablar siquiera del estado de guerra. He leído en un periódico la nota de un Comité ejecutivo del Bloque Patronal y he de decir que yo no tengo conocimiento de tales acuerdos, ni me consta la existencia legal como entidad, con personalidad propia, de tal Bloque; pero ello me sirve para recordar la visita que recibí el domingo último de los diretivqs de las Asociaciones Patronales de la industria y del comercio, entre los que estaba un señor que a otra representación unía, según dijo, la del citado Bloque. Tuve la satisfacción de oír de labios de esos elementos productores protestas de adhesión al principio de autoridad y respeto a la ley, sin el cual nada puede s ybsistir, y espero que la actitud de todos responderá a ese anuncio patriótico de no poner dificultades al Poder público y estar a su lado para el mantenimiento del orden. E n toda España reina tranquilidad. E l ministro de la Gobernación, Sr. Salazar Alonso, manifestó esta madrugada, que le había visitado una comisión del Arce de Imprimir, partícipámlole que se había acordado volver al trabajo en todos los periódicos, menos en A B C. Después me hablaron algo en relación con los detenidos estok días, haciéndome determinadas peticiones, que estudiaré, Notas de nuestra edición, madrileña de ayer Copiamos del n ú m e r o correspondiente al la reaparición de A B C en Madrid los s i guientes sueltos Falsedades e insidias A 3 er, en e! Congreso, el diputado socialista Sr. Lamoneda quiso defender la huelga de los obreros de A B C, y como no podía hacerlo sobre la base de la verdad apeló al una serie de embustes y de suposiciones i n sidiosas. Nadie ha de concederle crédito. L a opinión conoce bien el origen de la huelga; y l a conducta de Prensa Española antes y después. Plero de todos modos queremosconsignar, una por una, las falsedades del desacertado defensor. N i El Debate, n i A B C se opusieron ai los Comités Paritarios. Hicimos crítica de sus defectos, y sobre todo, de sus excesos de atribución, que ellos se tomaban; pero losi acatamos desde que aparecieron, y ambos periódicos están representados en los organis mos sucesores, los Jurados Mixtos. Es falsa la afirmación de que la participación de beneficios que gozaban los obreros no les compensaba la diferencia de los ¡salarios. E s otra mentira las supuestas i n fracciones de bases, que sólo existen en laj interpretación arbitraria de ¡os socialistas. A B C tuvo que adoptar, y adoptó, su organización a las normas de los Jurados M i x tos. E n cuanto a la huelga, los propios huelguistas no han recabado el verdadero motivo, y uno de ellos lo declaró ante los agentes de l a autoridad: N o queremos que anuí trabajen obreros que no sean de nuestra o r ganización Por último, tampoco es cierto que A B C haya requerido al Jurado M i x t o Nuestra Empresa, por cortesía y respeto, se l i m i tó a notificar el suceso a las autoridades del ministerio de Trabajo. E n todo el discurso del diputado socialista no hay una brizna de verdad. E l público sabe bien de lo que se trataba. Se trataba Comentarios de primera hora en el Congreso Hubo gran animación en l a Cámara desde mucho antes de la hora señalada para la sesión. E l tema del comentario era l a salida de A B C, considerándose como un enorme triunfo que ponía punto final a una huelga injusta. E l había sido, según expresión de un diputado, el triunfo de la ciudadanía. E l presidente del Consejo llegó a la C á m a r a muy temprano y se entrevistó con D. Santiago A l b a Cuando salía de esta conferencia se detuvo a conversar con varios periodistas y diputados. Entre éstos se encontraba el vicepresidente de la Cámara, D Cándido Casanueva. E l Sr. Lerroux comentó con los informadores l a salida de A B C y dijo que. aunque hubiera salido sólo como
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