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A B C VIERNES 16 DE MARZO DE 1934. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA. P A G 8, -Siempre me ha interesado mucho todo I q q u e s e refiere a la defensa nacional- -me dijo mi respetable amigo el señor Fustriquito- y especialmente cuanto atañe a la M a r i U n a viva réplica d e u n d i p u t a d o na de Guerra. H e leído numerosos libros en los que se recogen las enseñanzas del cuaobrero trienio trágico. Deseo ampliar mis conoci E l Sr. R U I Z A L O N S O protesta de algumientos escuchando a los diputados que i n nas palabras que el Sr. Besteiro le dirigió tervengan en la discusión de los proyectos al contestar una interrupción del orador y que en estos días examina la Cámara. ¿Quiedice con vehementes palabras que las granre usted llevarme a una tribuna? des inteligencias socialistas no comprenden- -M u y bien- -otorgué. por qué un modesto obrero como él habla Nos sentamos juntos. E l Sr. Fustriquito en el Parlamento en la forma en que lo hace, limpió sus lentes, cruzó sus manos y se dispues no aciertan a ver que no acostumbrado puso a oír. a los debates del Parlamento, que los Go- ¿Usted sabe- -le pregunté- -que se trata biernos socialistas desprestigiaren para siemde construir dos submarinos, dos buques papre, no tiene el corazón encallecido. ra la colocación de minas, otros dos para Interrumpió al Sr. Besteiro como intela confección de planos, y otro para tanque rrumpirá siempre que oiga a esos grandes de petróleo? apóstoles socialistas maniobrar politicamen- -S í sí- -respondió- en total, ochenta millones. Estoy enterado. te con una completa sequedad de corazón Y me d i o a entender con un gesto que no para utilizar los anhelos de la clase tra- había ido allí para atender mis explicacio ¡bajadora en bien de los elementos directores. nes, sino para absorber todos los discursos ÍJamás se ha separado de los suyos, de los que quisieran pronunciar los técnicos. obreros. V i n o al Parlamento a cumplir un Habíamos llegado un poco tarde, y estaba deber, que le confiaron los obreros granahablando ya el Sr. Besteiro, que en aquel dinos, esos obreros que forman esa masa que empuja a sus representantes, como decía momento defendía su convicción de que de una de las tardes pasadas el Sr. Prieto y que bía existir una segunda Cámara, de tipo corporativo, y facilitaba luminosamente al los obligan a levantar su voa er ¿el ParlaGobierno el sistema, a que se puede apelar mento. para crearla, sin. tropezar con las prohibiY esto- -añade- -lo hacéis cpn frialdad, en ciones constitucionales. Los escaños estaban nos momentos en que hemos visto cómo llenos de diputados, y los rumores que cohabíase llevado a los obreros al fracaso de rrían a nuestros alrededores subrayaban la la huelga de Artes Gráficas, y cómo entre, importancia dé las palabras del caudillo sogesflos de desesperación y de rabia se ha llecialista. nado de carnets rotos la Casa del Pueblo, en- -N o ha comenzado el debate de los protre gritos de cm aldición, por la miseria a que yectos- -me apuntó el Sr. Fustriquito. habéis llevado a esos obreros y a sus pobres- -Desde luego- -aseguré- este es el de hogares. bate. (Los socialistas guardan profundo silen- ¡A h bueno, bueno! -se excusó él- N o cio, sin que una protesta ni una interrupción tengo costumbre. fee op ongan a las duras palabras del orador. Y siguió escuchando ávidamente. H a defendido y defenderá siempre a los E l señor Besteiro proclamaba entonces obreros y a sus aspiraciones, con poca cienque él había sido marxista, era marxista y cia, modestamente, pero con el corazón puré continuaría siendo marxista. y no encallecido por los muchos añ o s de fic- ¿Q u é quiere decir? -inquirió en un ción parlamenatria. Con este corazón, con ei murmullo el Sr. Fustriquito. Y o no entiendo de Marina mucho más cual se levanta y se levantará siempre hasta que Companys o que Pita Romero, pero me caer si es preciso, para combatir las manioavergonzaba mostrarme incapaz de interbras políticas del socialismo, que aprovecha pretar un discurso parlamentario. D i j e para sí el movimiento honrada de las masas- -N o esto es por los submarinos. Queobreras. (Aplausos de agrarios y populares rrá decir que si se hacen dos submarinos, agrarios. A l terminar el orador se inicia como si se hacen seis, él no modificará la un desfile de diputados que se acercan a feliopinión que le merece Carlos M a r x citarle. Otros oyentes susurraron. Se había puesto E l Sr. Besteiro se ausenta del salón. en pie el Sr. Goicoechea. E l Sr. Goicoechea, a propósito del buque P r o y e c t o de autorizaciones espeplañera, intentó arrancar al Sr. Besteiro c i a l e s p a r a la e j e c u c i ó n d e o b r a s una declaración concreta acerca de la cantidad y la calidad de su marxismo. Le recorpúblicas dó que M a r x había dicho que él, no era marSe pone a discusión un dictamen de Obras xista, y pasó a enumerar con una erudición Públicas facultando al ministro para prosuelta y sin vacilaciones de lugar o de pamover la ejecución de obras relacionadas c e tronímicos! as actitudes disidentes o, al melos servicios de su cargo, a fin de dar solu nos, heterodoxas de algunos socialistas franción al paro obrero. ceses, ingleses, belgas y alemanes. Se autoriza en él a prescindir en determiDespués, en misteriosa relación con el nados casos de urgencia del infirme del Conbuque tanque petrolero, explicó la prosperisejo de Estado y se dispone que los de les dad del Japón, donde el trabajo no escasea Csíísejos Técnicos del ministerio, l a ínter- por. haber, rehuido cuidadosamente el error las errores y su posición y su doctrina obligaban al orador a repetir que es marxista de ese M a r x que no era marxista. (Risas. Cree que una frase del manifiesto comunista de M a r x tiene más valor emotivo e impulsador que todos los libros de: H e n r y L e mán, el leader belga, que dijo que era más ¡marxista que M a r x Peno le parece admirable la tendencia de los que nacionalizan el socialismo para mejor aplicarlo a la vida internacional, cómo hacen los reformadores ingleses. Así tiene que declararlo. L o que niega es que el internacionalismo sea la izquierda del socialismo. E l Sr. R O D R Í G U E Z D E V I G U R I habla ideí aspecto presupuestario del problema de M a r i n a que se discute. vención Genera! y la Ordenación de Pagos sean emitidos en el plazo de tres días. Podrán realizarse por administración obras hidráulicas, de presupuesto inferior a 250.000 pesetas, elevándose a dicho tepe el de 50.000 pesetas, dispuesto por la ley de Contabilidad. Combaten el dictamen los señores Massot (de la Lliga) y Ladreda, de Renovación E s pañola, defendiéndolo el diputado. de la Comisión, Sr. Blanc. Se suspende la discusión, dev- antándose la sesión. A c o t a c i o n e s de un oyente de los salarios altos. Esto le llevft a glosar afirmaciones anteriormente lanzadas por el Sr. Besteiro respecto a la inflación y a l a deflación de la moneda, en las que- -según tuve el honor de comunicar al estupefacto Sr. Fustriquito- -me pareció advertir encubiertas alusiones a los buques portadores de minas. Duranie unos minutos, las palabras deflación inflación y en mi opinión con sus finales sonoros, dieron al debate un tono marcadamente bélico, de cañoneo, y me admiró mucho que el Sr. Fustriquito moviese la cabeza y hasta llegase a gruñir que, o yo le había engañado, o él estaba loco, o se había bebido sin darse cuenta toda la, botella de coñac de su sobremesa. Pero ya D Antonio había tomado fácilmente una curva y entraba en el terreno de las Cámaras corporativas. ¿Qué Cámara corporativa deseaba el Sr. Besteiro? ¿El modelo A o el modelo B? Se precisaba aclararlo. Y se sentó. -Bueno- -comenté- N o creo qué después de esto pueda hacerse ya el vaporcito de los planos. Y le guiñé un ojo al Sr. Fustriquito, que había roto a sudar. Pero aún nos faltaba algo que debió de aumentar la cultura de mi amigo, a propósito de cuestiones marinas. E l Sr. Besteiro volvió a disertar serenamente acerca del matiz de su marxismo. Tuvo la amabilidad de exponernos el juicio que le merecían todos los socialistas citados por el Sr. G o i coechea y algunos más, que él propio sacó a colación. L a inflación y l a deflación tornaron a bailar su minué. -i Será delación -aventuró Fustriquito, ansioso de encontrar a todo aquello, alguna congruencia con la guerra. -N o n o deflación. De pronto salió a relucir León X I I I y una de sus encíclicas. E l Sr. Fustriquito miró a todas partes, con ojos extraviados, y se pasó una mano por la frente. -Pellízqueme- -rogó. Pero no le hice caso. Comprendí que, en efecto, le faltaba esa práctica de los debates parlamentarios necesaria para entenderlos. E n seguida, el Sr. Ruiz Alonso, un, d i putado obrero de la derecha, al que, en una interrupción, Besteiro había tratado desdeñosamente, pronunció unas vibrantes palabras, en las que se refirió a la tiranía de la Casa del Pueblo y a los carnets rotos ayer por algunos de sus asociados. E l Sr. Fustriquito nq pudo más. ¡Salga usted al pasillo! -me ordenó. Y mientras se encajaba de un golpe el sombrero: ¿P o r qué se ha burlado usted de mí? Este no es un debate acerca de unos proyectos de construcción de unidades navales; esta es una sesión de un Ateneo, y no de mucha altura. ¿Tienen esos hombres idea de loque hay que hacer en nuestra Marina? ¿Sa- ben cuáles son las deducciones técnicas de la guerra europea? ¿Poseen un plan armónico? ¿Lo han relacionado con la capacidad económica del país? ¿Operan caprichosamente o tienen en cuenta el posible pape! que Esuaña adoptaría en caso de otra guerra? ¿Por qué me hablan de M a r x y de León X I I I? ¿Por qué de los heterodoxos belgas y de los s i n trabajo del Japón? ¿P o r qué del corazón y del hígado de los mismos diputados? ¿Y de la deflación, la inflación y la Osa M a y o r? ¿Qué locura es ésta? ¿Qué incongruencia? Necesito pegarme con alguien después de lo que he oído, ¿sabe boxear alguno de estos ujieres? L e volví desdeñosamente la espalda. -Usted ignora lo que es un Parlamento- -reproché, Heno de asco- D a vergüenz. tratar con ciudadano! tan cerriles. Y el Sr. Fustriquito salió, tambaleándose. W. F E R N A N D E Z FLOREZ. y 1