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A B C. M A R T E S 20 D E M A R Z O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A C 3 Y por si esto fuera poco, remachaba el clavo en los siguientes párrafos, que parecen escritos con aplicación a los momentos actuales: Aparte de otras muchas cosas que ha Está pasando el mundo- -y España no puesto de manifiesto, ha contribuido l a- pa- había de ser una excepción- -por una lenta sada huelga de Artes Gráficas a despejar depresión económica. Están en crisis las i n bastantes incógnitas, a arrancar no pocas dustrias, no hay trabajo, y en estos instancaretas, y a dejar ai descubierto numerosas tes difíciles para l a economía no se les ficciones. ocurre a esos elementos otra cosa que lanzar Y todo ello en el breve espacio de quince a los obreros a la huelga. E s decir, ya que días. la situación de las, familias obreras es difíOtros nuevos grandes anales, Historia de cil, porque sus ingresos son escasos para muchos siglos, que pasaron en un mes, y con atender a las necesidades de la familia, se el propio intento que abrigara aquel don les obliga a perder sus jornales para auFrancisco, de cerebro inmenso y de coram e n t a r l a penuria de sus hogares. ¿Es esto zón lacerado, preso en l a torre de D Juan admisible? Abad, al escribirlos, de poner delante de E s necesario que la masa obrera no se delos ojos cuánta ruina cabe en doce horas, je sugestionar por el verbalismo huero, que cuántas maravillas en quince días y cuánto la conduce a estos movimientos ineficaces y seso se adelanta en l a primera flor de la contraproducentes. E n momentos de crisis edad, no sin vergüenza del primer cabello económica no se pueden hacer huelgas con se podrían escribir también de lo acaecido probabilidades de éxito. Todas están condeen los primeros quince días del mes que nadas al fracaso. Y cada fracaso es uii recorre, omitiendo de propio intento, lo íntimo troceso en el camino de la emancipación de del drama- -fibras de una espiritualidad translos trabajadores. mitida de padres a hijos, rotas de pronto en Mediten los obreros faltos de jornal, por el hogar, que en la más generosa acepción se ser arrastrados al huelgas insensatas, en esconsideraba común- omitiendo también el to que se les decía antes, y en lo que ahora sangriento y cobarde atentado, y de igual se les dice, y tengan en cuenta en qué simodo la infinita amargura de quien en l a tuación se encontraban antes y se encuen. flor de la edad se vio forzado, en un caso tran ahora, con respecto al poder que les personalísimo, -de extirpación dolorosá, a aconseja. apurar el cáliz. Con lo apreciado en la suE l diputado obrero Sr. Ruiz Alonso, moperficie, basta y sobra para apoyar el colesto por la repulsa despectiva de uno de los mentario y deducir enseñanzas. primates socialistas, se encargó de poner los Quince días justos han mediado desde puntos sobre las íes respecto a tal particular que se decretó la paralización de estos talleen l a sesión que se celebró en el Congreso res, hasta que pudo ser lanzado nuevamente el día 15. V e d por qué feliz coincidencia el periódico a la calle, y en tan corto tiemel interesante episodio puede tener cabida po, han venido abajo tantos tinglados, se en los Grandes anales de la inmemorable prihan desvanecido tantas fantasmas, y se han mavera. despejado de tal manera los horizontes, que Aunque el suceso es reciente, y ha sido d i más que dos semanas parece todo ello el vulgado por toda la Prensa no estará de fruto de algunos años, más repetir otra vez algunos de los substanE l planteamiento y l a solución del pasado ciosos conceptos que, entre el asombro de la conflicto han obrado como un revulsivo en Cámara y el profundo silencio de la minoel cuerpo social, como si la injusticia y la ría a quien iban dirigidos, emitió el d i arbitrariedad hubiesen bastado para provoputado obrero: car una sana y patriótica reacción, aun en P o r eso me l i m i t o- -d i j o- -a cumplir campos y sectores muy alejados del escogido, modestamente en este Parlamento el mandapor los que con tanta sorpresa manejan a to que me han conferido muchos miles de las masas, que tienen la desgracia de escuelectores, y también muchos miles de obrechar sus mentidas promesas. ros que están en vuestras organizaciones L o triste del caso es que mientras muchos y de los que llevan carnet socialista, porque millares de seres padecen hambre, unos cuanvosotros les obligáis, porque sin ese cartos; encumbrados de inteligencias, mazorranet no trabajan. (Sensación. Recordad cómo les y epicúreos instintos, son los causantes fué planteada l a huelga en A B C el 28 de del- estrago, por sentir nostalgias de una prefebrero, porque sin ese carnet no pueden lleponderancia, en l a que no pudieron sonar. var un jornal a sus hogares. S i n embargo, ha sido, lo ocurrido tan alecY esto lo sabéis vosotros mucho mejor cionador y t a n elocuente, que en el mismo que yo, y lo confirma claramente la interParlamento, y por labios de un obrero, sin vención política, de tan poco corazón, como que ello provocase la menor protesta de los la de su señoría (dirigiéndose al señor Besinteresados, se ha hablado de explotadores teiro) al plantear un debate de tanta altura y de explotados, de maniobras y de conduccuando no hace aún veinticuatro horas que tas acomodaticias, según las circunstancias. ha fracasado en Madrid una huelga de Artes P o r lo que afecta al cambio de conducta Gráficas, que constituye una verdadera very. a- la diferencia de táctica, según que se güenza, más para la Casa del Pueblo madridisfrute de las prerrogativas, de las comoleña, que vio su suelo ayer noche- -lo sadidades y de las dulzuras del Poder, o que béis mejor que yo- -sembrado de carnets rose luche rabiosamente desde fuera para detos, y si las maldiciones no salieron de las tentarlo, arrastrando a los ilusos a l a desbocas que allí había era porque quedaron esperación, bueno será recordar lo. que hace ocultas en los corazones proletarios, que aún linos cuantos meses, y cuando figuraban, en no están encallecidos. el Gobierno los tres ministros socialistas, Estas enseñanzas y el que tales verdades decía en un editorial el órgano del partido. y otras semejantes se hayan hecho públicas, Se hablaba también entonces de l a revoluson producto, igualmente, de lo ocurrido con ción, y el periódico aludido se expresaba motivo del memorable fracaso, el cual ha de este modo: servido también para que muchos ojos se U n a gran parte de la masa obrera viene hayan abierto y se hayan cerrado, amenasiendo víctima del ilusorio revolucionariszadores, muchos puños. mo de unos cuantos elementos insolventes. Conviene tener presente que en esta vida Estos individuos, en su afán sensacionalista todo se halla sometido a contingencias y a de aparecer como fervorosos revolucionarios, mudanzas, y que lo mismo que los valientes no reparan en lanzar a l a masa trabajadora y el buen vino, hay bastantes cosas que se a movimientos descabellados, que, además de suelen acabar presto. n a producir beneficio alguno, les causa i n A RAMÍREZ; T O M E mensos, perjuicios. GRANDES ANALES D E Q U I N C E DÍAS L A M A Q U I N A D E TRADUCIR E n algún periódico, no sabemos si español o extranjero, hemos leído que se ha i n ventado una máquina para traducir. Usted introduce en el aparato una circular, un artículo o un libro; usted acciona la palanca del idioma a que desea qué aquello se traduzca; y aquello sale traducido. Se ha publicado la noticia a grandes titulares, y, a l parecer, ha producido una emoción enorme. E s a máquina, sin embargo, está inventada desde hace tiempo: es el diccionario b i lingüe. Todo lo más que hará; la máquina será mecanizar el ojeo y el hojeo; pero el resultado ha de ser el mismo. H a y dos sistemas de traducir de un idioma a otro. E l sistema de conocer perfectamente el idioma a que se traslada, además del idioma trasladado, y el sistema del diccionario que se pretende sustituir ahora. por la máquina. E l primer sistema es triste. Las obras bien traducidas pierden todo a r o m a todo su encanto, con U n a versión clásica. Siempre recordaremos la deplorable impresión que nos produjo el libro Manhatan Trañsfer, cuando lo leímos en castellano. Nos enteramos entonces que los paseantes de Nueva Y o r k dicen ninchi guita, tablón, ¡vamos, anda! y otras palabras por el estilo, que hasta aquel momento creíamos que pertenecían a Madrid en exclusiva. E l traductor de d i cho libro conoce perfectamente el americano con todas sus gamas populares y conoce también el castellano con todas sus callejerías. Y el l i b i o no se puede leer, precisamente porque la traducción es tan equivalente. N o hay modo de situarse en Nueva Y o r k Las versiones que podríamos llamar mecánicas, son las buenas. Las versiones de diccionario- -y ahora de máquina- -son las que conservan todo el aroma y toda la salsa del idioma original. Véase, por ejemplo, esta maravillosa traducción española de una novela policíaca francesa: Aquella mañana, l a duquesa se h abía vestido su levita azul y su alto de forma, pidió el más brioso corcel de sus cuadras, y fuese a pasear a caballo por el Madera de Bolonia... Otro ejemplo de bonita traducción con aroma, es éste: A mí- -contestó Rodolfo- -no me importa el lujo. N o me importa que en un restaurant haya muchos criados y muchos cortinones y muchos espejos. L o que deseo es comer, bien. Y o no estoy nada lujurioso. Se podrá decir que todo esto no tiene nada que ver con el castellano; pero es lo de menos. E n las traducciones, lo que hace falta, a nuestro juicio, es que el clima del idioma original se conserve con todas sus fragancias. L a máquina que se ha inventado facilitará extraordinariamente las traducciones con clima. Los traductores intelectuales deben desaparecer, porque se obstinan en colaborar con el autor genuino, porque pretenden dejar en l a obra que traducen l a huella de su paso por ella. E l idioma nativo de la obra debe ser respetado, su sintaxis debe ser respetada, su articulación y su ambiente deben ser respetados. Esperamos que un día se nos traduzca a máquina. Algunos artículos nuestros traducidos al francés por el sistema del cerebro, nos han demostrado ya que se pue j ¡B hacer un gran francés, hasta c o n nuestro pobre español, pero que en todo caso nosotros no teníamos nada que ver con lo que allí se decía; no habíamos tenido que ver minea. r T M I Q U E L A R E N A y
 // Cambio Nodo4-Sevilla