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MADRID- SEVILLA 21 D E M A R Z O D E 3 9 34. N U M E R O S U E L T O 10 C E N T S D I A R I O ILUSTRAR DO. AÑO T R H GE SIMO. NUM E RO 9.626 EBACCIÓN: PUADO D E SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES X ANUNCIOS. MUÑOZ OLIVE, CERCANA A TETUAN, SEVILLA M E D I T A C I O N E S POLÍTICAS Régimen corporativo A pesar del retraso, que es la característica indiscutible de las izquierdas en general, y muy especialmente de las españolas, empiezan ya a percibir- ¡a los dos años de haberse promulgado la Constitución! -la necesidad inexcusable de un cambio en la contextura del órgano legislativo, por lo tanto, en el sistema de representación vigente. Azaña, que era presidente del Consejo de ministros en la fecha en- que aquella ley fué votada, que formó parte del Ministerio du rante el período todo de su discusión, apunta claramente su desconfianza en el sufragio universal. Y Besteiro, que presidió los debates y más de una vez elogió la incoherente obra de las Constituyentes, no se ha recatado de exponer sus temores acerca de la inefica cia del sistema que siempre defendiera. Y ambos vuelven, los ojos- -todavía tímidamente- -al régimen corporativo. No está mal; pero estaría mejor que a tiempo hubiesen escuchado lo que por el mundo se venía pregonando acerca de la ineficacia y absurdidad de la democracia, de la falacia que entrañaba el supuesto de que sólo por ella se hallase legítimamente representada la nación y del engaño con que encubría la desposesión al pueblo de sus derechos, para su detentación por los partidos políticos. Recientemente, periódico tan poco sospechoso en la materia como 2 Journal des Desbats, resumió en estos términos ía quiebra del ideario democrático: Hay contradicción- -ha dicho- -entre el interés general y la dominación de la mayoría. Hay desacuerdo entre la razón social, y la ¡política de partidos. Hay divorcio entre la. razón y el parlamentarismo en decadencia. Pero hace ya diez años que en editoriales de A B C se sugería el cambio de sistema de representación y que era sus columnas se seguía una ardorosa campaña en ese sentido. Y al advenimiento de la Dictadura escribí: E l actual desmoche de abusos, la operación quirúrgica que a nuestros ojos se está realizando con una maestría desconocida para la generación presente, son necesarios; pero si a eso se limitase la obra del Directorio Militar las permanencias de 3 a causa del mal y. desus circunstancias, traería fatalmente el resurgimiento... del régimen maldito. Y poco después: Como es principio cierto que sólo se destruye lo que se sustituye, si nada se hace... a España no le quedará otro recurso que morirse con vilipendio, entre pus y fango... Y en el número de las instituciones que a mi juicio debían ser sustituidas se contaba el sufragio inorgánico, al que había de reemplazar el corporativo. L a responsabilidad del 12 de abril de 1931 se venía incubando años hacía. Hay que reformar el Parlamento en lo que tiene de espectacular- -propugna Azaña- hay que crear a su lado un órgano donde muchos problemas sean discutidos pública y suficientemente -añade el ex presidente del Consejó con la aquiescencia del ex presidente de las Cortes- Y o intervengo diciendo: Basta ya de nuevos ensayos sobre el país, como si fuese un conejo de Indias. Hay que sustituir el Parlamento, que salió de la Constitución por unas Cortes netamente españolas, tesadas en el sufragio corporativo. Se reconoce la esterilidad parlamentaria- -aun después de la monstruosa abundancia pseudo- legislativa de las Constituyentes- ¿a qué empeñarse en conservarlo con rodrigones a su lado? Claro está que el procedimiento parlamentario es defectuoso; pero el mal. no está en él, sino en la causa que fatalmente lo impone. Desde el instante mismo en que por una ficción infantil los diputados se suponen individualmente representantes de la nación entera. ¿De qué otra manera podrían deliberar si no todos juntos? Y si el denominador político es el que clasifica, ¿cómo puede, pedirse más tarde al diputado así elegido competencia en materias que no sean de su credo político? L a ineficacia por el número y la ineficacia por la incompetencia tienen sus asientos en el concepto erróneo de la representación, que es base de la democracia. N o el: pueblo- -en el recto sentido que al vocablo dan Las Partidas, que es el de sociedad política y no el de clase- -no está representado en el sistema democrático. Podrán estarlo en todo caso los partidos políticos, pero éstos son algo superpuesto a la nación, algo que vejeta parasitariamente sobre ella. L a mejor prueba de lo dicho es que los partidos desaparecen y la nación continúa igual a sí misma. A la nación no pueden representarla analíticamente, sin sus elementos consubstanciales y naturales, en el orden de la actividad sus clases y corporaciones, en el de ser sus cuerpos, ya nacionales, ya propiamente dichos, ya del Estado. Y la síntesis ha de producirse después que el pensamiento de cada uno de los elementos representativos haya sido fijado separadamente en cada materia, bajo el aspecto que le competa. Sufragio corporativo- -cada uno en su clase, con mayor extensión aún que en corporativo- -y deliberación compétente, en cuanto al procedimiento que el régimen corporativo opone radicalmente al democrático. Y a se deduce de lo expuesto que su convivencia no es posible. O Parlamento democrático, resignándose a la garrulería, a la incompetencia, o Cortes corporativas si se busca sobriedad verbal y conocimiento de las materias. Y una vez recaída la opción en la alternativa, si fué favorable al régimen corporativo, desahucio irrevocable de los partidos políticos. No habrá que acabar con ellos: Se disolverán fatalmente desde que no sean ni órganos de representación, ni almácigas de gobernantes. Y el jugo nacional que hoy extraen para su propia vida se aplicará a fortalecer obras netas y legítimamente nacionales. VÍCTOR P R A D E R A OCASO D E U N A D E M O CRACIA Lo peor de la democracia no está en lá desproporción entre lo que promete y lo que cumple, sino, en que no inmuniza al hombre contra el contagio de ciertos bacilos esparcidos en la atmósfera social. Todo régimen nuevo rompe a andar como los recién casados al salir de la ceremonia nupcial, entre la emoción del. acontecimiento y el lirismo de las circunstancias. Se presenta arrogante, porque viene a demoler, lo antiguo, y seguro de sí mismo, porque se dispone a crear, lo. extraordinario. Sus personalidades visi, bles, que han perdido ya algo de la aureola de los profetas, muestran en sus palabras la convicción de los realizadores. Todavía no han salido de la región le la retórica, que es la miel de las multitudes ilusas; peroi el índice de sus discursos en el mitin y en i el. Parlamento, anuncio de lo que van a ha- ¡cer, deja, por lo ampuloso, en posición uní! poco desairada al creador. Queremos- -di- j cen- -la justicia en paz y el progreso en lá libertad. ¿Qué significa eso? A l hombre hay; que ofrecerle vaguedades, porgue lo correcto le parece siempre insuficiente. E n eso consistía el éxito de los oráculos y de lasa: pitonisas en la antigüedad. ¿Qué no se le prometió al país durante el caótico periodo de las Constituyentes? Pero como las ideasigualan a las gentes, las democracias uniforman las costumbres y las ilusiones. E n Fran- cia, como en España, el alcohol de la libertad ha hecho los mismos estragos, sin duda porque en ninguna parte se consume cora) moderación. ¿Qué hay de común entre un i Herriot y un Robespierre? L a fe en la vir- i tud curativa de una fórmula política. ¿Eni; qué se parece Marcelino Domingo a Marat? j En la adopción de las mismas supersticiones demagógicas. Del Sr. Largo Caballero hago; caso omiso, porque ostenta la representa ción de otros absurdos de más volumen. Pero es siempre igual en las democracias, la certidumbre de que el verbo opera elll milagro de mudar la estructura íntima de lai Hnmanidad. En el régimen presente la pa- i labra dispensa del acto. Se escribe en el viento, y el gobernante toma siempre por, testigo de su sinceridad al porvenir, lo cual es como librar cheques sin provisión contra) un Banco imaginario. j 1 1! 1 1 ¡1 Nos vemos favorecidos diariamente con innumerables cartas, en que los lectores de A B C exponen iniciativas y observaciones, muchas de ellas oportunas y plausibles. No siéndonos posible materialmente contestar a tan copiosa correspondencia, rogamos a nuestros comunicantes que reciban con estas líneas nuestra disculpa y no interpreten a descortesía la falta de ressue sta particular, pó de jacobinos. Paralelamente con ese acon- i La República francesa actual data del de- rrumbamiento del Imperio. Fué indispensa- ble un inmenso revés militar para que lai democracia se impusiera en el Parlamento; por un voto de mayoría. A partir de ea tonces, operan los hombres nuevos: Gam berta, que es el Niágara verbal; sobre loS pies Thiers, que con su experiencia de escéptico procura consolidar lo que no fundó) Ferru, el Mesías del laicismo, y Lideck Dou rreau, que personifica toda la dosis de me sura que requiere el régimen para no perder; su dignidad. Son los triunfos honestos de lai República. Mariana, en sus segundas nup cias con el pueblo soberano que la ha llevado al altar, conserva el pudor. Quiere ser de- i cente y seria. Pero pasan los años, aquella generación! de estadistas se extingue con honor y le sucede en el Poder y en la tribuna otro equi- 4 I? TMÍS 2 Í 2 e produce otro, inevitable: ej
 // Cambio Nodo4-Sevilla