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A B C. MIÉRCOLES, ai DE MARZO; DE 71934. EDICIÓN DE I i ANDALUCÍA. PAG. 6, itz de una crónica íntegra, armoniosa, algo así como; montón de remiendos, apenas h i l vanados, de muchos colores, sin armonizar y sin coser. E n el fondo todo es... pereza. Y o que era muy trabajador en mi primera juventud, ahora empiezo a odiar el trabajo. ÍY es que con los años se vuelve uno sensato. A FELIPE SASSONE. ABC EN NUEVA YORK Laboratorio de campeones E n los laboratorios de Norimal Chila Deyelopment del Hospital de Niños de Nueva ¡York se está confeccionando el hombre del porvenir. El objeto del experimento no es crear cajmpeBin. es, aunque éste será el aresultado, sino determinar, los efectos, del entrenamiento extensivo e intensivo en el niño a partir de la primera infancia, y determinarlos por comparación con el desarrollo normal de un chiquillo no; sometido a ningún plan forzado. E l doctor Myrtle M e Graw, director de l a clínica, adquirió dos gemelos de veinte días, Jimmy y Johnny. A l primero lo instaló en el rincón más tranquilo del edificio, aislándole de toda comunicación. E l bibe- orón, niñera y un sonajero, y más tarde un silbato, constituían el mundo normal del pebre Jimimy. E n cambio su hermano, la víctima del experimento, fué puesto ¡a los veinte días! en manos de un entrenador, un verdadero profesional del deporte, al servicio de lai Psicología, Desde aquel momento, el período de lactancia de Johnny se vio sometido a un riguricso plan científico, a una serie inacabable de estas comprobaciones, fichas y ensayos. Lanzados los psicólogos porvia pendiente del experimento y puesta VE. -la criatura en un medio supernormal, había que iniciarle el. hábito extraordinario. L a Psicología trabaja. siem pre para alcanzar nuevos horizontes, para dar. nombres nuevos a las cosas, viejas y para alterar en lo posible los valores actuales, y así estos señores no gastan su ciencia en la rutina de enseñarle a andar, a coger un vaso, a bajarse de una silla, sino que la montan sobre cuatro ruedas, como la carrocería de un auto, y ¡a patinar! le instalan en un aparato especial y le enseñan, no sólo a andar, sino ¡a bucear! A los dieciocho meses de laboratorio, los entrenadores y su producto han exhibido, sus habilidades en psicología y educación. E l chiquillo lució su destreza en los patines con la soltura de un campeón. Después le sometieron a la prueba del agua! y cruzó buceando una piscina de adultos. Nada de pecho, de lado y de espalda, y muestra una preferencia alarmante a sumergirse en vez de flotar. ¿Conseguirán hacer de él un anfibio? Asciende por un plano inclinado de sesenta y un grados, y salta desde una a l tura de dos metros. -L a representación fué un éxito rotundo para Johnny, para el Johnny deportista y saltimbanqui. Pero puesto en el mundo normal, no teniendo que actuar de niño- prodigio, fracasó, con gran orgullo de l cs psicólogos. Desmontado de su chasis y puesto en trance de tener que andar, Johnny adoptaba actitudes y movimientos rarísimos. E l ritmo de su cuerpo no era el de una persona que anda, sina el de una masa que avanza. Y cuando sus miembros adquieren flexibilidad lo hacen con ondulación de pez o sacudidas de nadador. L a segunda piarte del experimento consistió en demostrar la flexibilidad, de Jimmy, que en los dieciocho meses de su existencia, ni calzó patines, n i vivió en el agua, ni oyó nunca de oíanos i n clinados, ni de saltos mortales. Tpidá s aten. ción se concentraba en tocar un silbato, ea, apalear los muebles. L e ponen los patines y como al primer paso mide el suelo con su cuerpo, protesta con toda l a fuerza de sus pulmones, hasta que se los quitan; le suben encima de un mueble, y al ver a sus pies un abismo de metro y medio, se agarra angustiosamente al psicólogo, el cual se sonríe satisfecho del terror del niño normal. Esta es la primera fase de un experimen- to que- continuará, si Dios no lo remedia, durante diez años. S i a los dieciocho meses Johnny patina y es un buzo excelente, ¿qué, deportes se inventarán para él en el período) de entrenamiento intensivo? Y ¿qué prin cipios pedagógicos se deducirán de este en- sayo? Porque pensar que se va a hacer urí trabajo de esta categoría, sin deducir leyeá psicológicas absolutas, es pensar un absurdo. Creer que lals observaciones de diez años de laboratorios van a quedar fosilizadas en una monografía para curiosidad dd especialistas, es no Conocer a este pueblo. Aquí hay el peligro de la avidez imitativa de la masa, sobre todo cuando se trata dej superar a la Naturaleza, y el descubrimien- to ha salido de un Centro de investigación. E l doctor M e Graw recibió un diluvio de adhesiones enviadas par madres que han comenzado el entrenamiento intensivo con sus hijos de pocos días. Alarmado ante l a- popularidad de su ensayo, ha tenido que hacer uso del micrófono para advertir a las; impacientes reformadoras del peligró de t a l experimento, sin conocer la constitución v resistencia del niño. Pero su advertencia; será inútil, porque la masa es insaciable cuando se trata de superar a l a naturalezas humana, sobre todo si el experimento se haj llevado a cabo en un Centro de cultura. 1 1 t MARGARITA DE. MAYO IZARRA 1 fué creado para usted Especialmente tas señoras, que 1 i i t 1 f psw su constitución delicada no- siempre t o t e a n tos ¿calmantes usuafes, han de recurrir al VERAMOM. 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