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A B C. MIÉRCOLES 21 D E M A R Z O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA, P A G io, E l Sr. A M A D O también aboga por la prórroga del presupuesto. E l Sr. V E N T O S A cree que debe irse a la prórroga, sin que ello suponga suspensión del debate sobre presupuestos. Ellos irán también contra la posibilidad de un presupuesto extraordinario. E l Sr. V I L L A L O N G A de Acción P o pular, estima que no hay tiempo para estudiar el presupuesto y por lo tanto acatan lo que les diga el Gobierno, si bien entienden que el tiempo es tan apremiante que no cabe más que la prórroga. E l Sr. R O D R Í G U E Z D E V I G U R I agrario, se expresa en términos análogos y no cree que se deba interrumpir la labor legislativa durante diez días para dedicarlos a discutir un presupuesto que no podrá ser estudiado debidamente. E l Sr. S A N T A L O de Esquerra, se declara partidario de la prórroga por las mismas razones expuestas. E l ministro de H A C I E N D A Está clara la posición de las minorías. Sin embargo, cree que la discusión no se debe interrumpir y llegado el momento sé puede traer la prórroga según se precisa. Termina diciendo que él mantiene el presupuesto, y si transcurrido el tiempo los apremios obligan a la prórroga se irá a ella. E l P R E S I D E N T E se lamenta de que esta discusión se haya hecho públicamente. Se propone llevar esta discusión en términos que no dañen al interés del Gobierno y respetando los derechos de las minorías. Por tanto, cree que no hay inconveniente en que empiece a discutirse la totalidad y en su virtud concede la palabra al Sr. Chapaprieta. E l Sr. C H A P A P R I E T A consume un turno en contra de la totalidad. Manifiesta que no es posible discutir el presupuesto ordinario sin conocer por l o menos el extraordinario, pues éste, que sólo está representado por gastos y no por i n gresos, debe forzosamente reflejarse en el ordinario y en éste no hay un solo céntimo de los ingresos desfinados a aquellos casos extraordinarios. N o es constitucional el presupuesto extraordinario, pues aunque la Constitución lo autoriza en casos de necesidad perentoria, tales necesidades no están demostradas. L o peor es qué estamos votando a retazos este presupuesto extraordinario, no presentado a. las Cortes, pues un día votamos ochenta millones para la A r m a d a otros veinte millones para el Clero y así sucesivamente, sin que nos digan cómo se van a cubrir estos gastos. Examina la cifra del presupuesto y dice que los gastos se han elevado a una cifra aproximada de cinco m i l millones de pesetas y s i se tiene en cuenta que los ingresos sobrepasan en poco los cuatro m i l millones, dice que el presupuesto real es de novecientos, y pico de millones y nos acercamos a la cifra aterradora de dos mil millones. Manifiesta que- a pesar de haberse cifrado los ingresos para 1933 en 4.200 millones de pesetas, la recaudación sólo obtuvo algo más de 3.900, Compara el presupuesto de 1932 y el de 1933, cuya diferencia de recaudación acusa solamente 31 millones de pesetas en favor de este último, no obstante haber vertido en él todos los aumentos correspondientes a la reforma tributaria del señor Carner, que vinieron a gravar casi todas las contribuciones e impuestos. Examina cuál es l a razón de los nuevos gastos y dice que todos tienen que reconocer que se trata de aumentos de personal en todos los ministerios. Examina lo sucedido en el ministerio de someta a nuestro conocimiento? Todo, menos llegar al día 31 y encontrarnos con que no podemos aprobar todos los dictámenes. Con esta exposición de las ventajas y desventajas, hemos cumplido con nuestro deber. E l ministro de I J A C I E N D A insiste en mantener sus puntos de vista. E l Sr. P R I E T O vuelve a rectificar y declara que lo que antes dijo, no fué bien i n terpretado por el Sr. Marracó. U n a prórroga de presupuesto no da lugar a trabajos agobiadores en los departamentos ministeriales. También rectifica el Sr. R O D R Í G U E Z P É R E Z Mantiene que no se ¡puede discutir un proyecto, sin que el dictamen esté sobre la Mesa. (E l Sr. Alba, que abandonó urgentemente la presidencia, vuelve a ocuparla. U n miembro de la Comisión le dice al Sr. Rodríguez Pérez que cuando pertenecía a la mayoría no tuvo inconveniente en votar y discutir el proyecto de presupuestos, que era análogo al anterior. E l Sr. L A M A M I E D E C L A I R A C en nombre de los tradicionalistas, recuerda al ministro que en la Comisión se le dijo que no había tiempo de estudiar el presupuesto. Se nos contestó, y ahora se nos repite, que ha que dar al país un presupuesto. Pues bien, yo, como miembro de la Comisión, declaro que no hay posibilidad en tan corto espacio de tiempo, de hacer un presupuesto. N o tiene interés en dificultar la discusión, pero juzga que es de gran responsabilidad hacer un presupuesto nulo. Parece que se quiere aprobar el presupuesto como una fórmula más, y esta minoría estima que se debe terminar con estas verdaderas corruptelas. L o s señores Marracó y Lamamié insisten en mantener sus puntos de vista. -JÍUi! TOE C D E A C I O N E O D I G I N A L E T D E eu TO DI P E D E N T E TDE ACIEDTO DEFINITIVO ra