Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. S Á B A D O 24 D E M A R Z O D E 1934. E D I C I Ó N D E ANDALUCÍA P A G 4 memorable fecha con una nutrida y brillante representación, que pruebe la total compenetración espiritual de las naciones de un origen común. Y después de estar présente ¿n L i m a debe estarlo también en todas aquellas partes donde su ausencia sería una lamentabfe equivocación. Es de esa manera como se ha de dar realidad a l a ligazón racial, acompañándola de bien meditadas y útiles recíprocas inteligencias materiales. Esperemos del Sr. Lerroux, y de los que le sigan en el Poder que fijen rumbos en esta importante materia. E L BACHILLER ALCAÑICES. ¿Valparaíso. ABC EN BERLÍN L a gran penitencia del individualismo Suenan catorce salvas simbólicas como para ahuyentar las últimas dudas volanderas, y l a voz del lugarteniente, ministro del culto cívico, pregunta a l a plebe atrita: ¿Juráis obedecer al caudillo y seguirle? ¿Juráis serle fieles? Pensadlo b i e n aún estáis a tiempo. S i alguien. no se siente con fe que no jure. Sube de cuatro incensarios sobre cuatro columnas el humo lento de los sacrificios. E l aire se ensimisma y sorbe con labios grises, la ceniza amarga y tan dulce de esta mañana de Cuaresma. V a g a una bruma que y a tanteando las esquinas y concluye, vidente, visionaria, por cubrir las cabezas y arrebujarlas en sus velos. ¿Juráis obedecer al caudillo y seguirle? E n la plaza de Munich, agora griega bajo cielos tristes, l a muchedumbre escucha hundida en su silencio. Con la cabeza hundida- -dice el salmo- -se recibe a l a muerte. M o r i r para l a vanidad y el egotismo es ganar en l a ley de Cristo vida perdurable. E l sí ronco y valiente de l a muchedumbre tiene un acento tan profundo, que parece casi religioso, que parece una angustia de culpas confesadas. Yo, pecador, me confieso. U n millón de y o s confiesan aquí antes de recibir l a comunión y participar en l a ancha alegría de lo unánime, su pecado secular de individualismo escéptico. E l error se corrige, el pecado se pena. Y cuando se ha pecado en común se pena en común, en comunidad de llantos y de cantos, en comunidad de miserias y quejumbres o asamblea expurgatoria. E s l a gran penitencia que precede y sigue a las grandes conversiones. M u c h o han sufrido los pueblos en estos años, y aún quizá tengan que sufrir no poco, pero ya este sufrir será alegre, porque será ascético y será inteligente y se encontrará asistido de esperanzas salvadoras. Elevando su enfermedad a conocimiento, -adquiere nobleza el desgraciado. Temblar con temblor de caña importa apenas cuando, como en l a imagen del jansenista, l a caña sabe de dónde viene el viento. L a gran virtud purificadora de l a pena, que el cristianismo ha revelado, consiste en que, por su sola existencia, ya hace al ser más hondo y entrañable. Hazte esencial- -ordena el Ángelus Silesius- hazte esencial, hombre, que lo externo desaparece y sólo la esencia dura. P a r a que dure lo humano, 1) esencialmente humano el Señor Todopoderoso y compasivo, deja que caiga el dolor sobre la tierra, este valle de lágrimas. E n toda quejumbre veía San Pablo el signo de una escisión interior, de un desgarramiento profundo, por el cual el alma, atirantada, tira del cuerpo hacia un más allá. Según la concepción paulina, el infortunio existe para que la criatura pierda individualismo y cobre conciencia trascendente, anhelo, de superación y. altura. L a pena ele- va, y eleva por l a humildad. Nada refuta puños rebeldes. E l aire se llena de pólrorá de u n modo más implacable el orgullo arroy maldiciones. Hasta que, a fuerza de sufrir gante del humanismo. Creíamos poderlo todo y desesperar, las muchedumbres desmanda y resulta que no podemos nada; creíamos- das encuentran su verdadero ser antiguo y tener fuerzas para prescindir de lo eterno humilde porque quien está muy enferme y sólo tenemos fuerzas para rezar l a Salve I está muy cerca de B U alma E l dolor, si es y caer de rodillas. intenso, o acaba con el doliente o concentra! y une. Camino de perfección, camino de re- Prescindir de Dios. E n los jardines connuncias. Quien añade dolor añade sabiduría fusos del x v i i i en l a naturaleza que Juan Tras locura, cordura. Renunciando a menJacobo puebla de bons sauvages y bons retidos derechos catastróficos, el demos, pide? publicains, la serpiente susurra al oído las dogmas y certidumbres; mandamientos y ¡deliciosas licencias del edén adámico. Britis mando. Quiere creer, recibir creencias y ó r i sicut Deus scientes bonum te malum. Seréis denes, incorporadas en ritos que lo incorpo- t iguales a Dios en l a ciencia del bien y del ren a él, que le den ánimo y coraje. Quiereí mal, porque n i Dios existe, n i el bien exisservir al rey sirviendo a l a Patria, para re- f te, ni el: mal tampoco. Todo depende de lo que tú, hombre, quieras y mandes, de tu vo- cuperar majestad y patrimonio. Quiere mi- litar, porque la milicia es el sitio donde no sé! luntad o tu humor. L a ley se convierte endiscute y donde, al son d e los tambores r H tonces, tras l a tentación luciferina, en una sonantes, hasta el más débil y enflaquecido suma aritmética de candjdaturas o caprimarca el paso. E l pueblo deja de ser popülarí chos. Tanto vale lo excelente como lo péy le entrega toda su popularidad a quien lof simo, lo digno como lo relajado, lo justo religue, lo encuadre y discipline. E n olor dej como lo injusto. E l mundo es según quiera multitud los reinos renacen. la democrática y veleidosa gana. hira negó muhi nata. A s í tradujo el roma Sólo que entre ganas democráticas y desno con sentencia lacónica para bronce dej ganas liberales, entre el capricho del demos quinte, la divisa de Aquiles. Niego los deque hace cuanto se le ocurre- -cuanto se le rechos que han nacido para mí, los derechos! ocurre a los demagogos- -y el capricho de que tengo por naturaleza. L a nación en a r los gobernantes entretenidos en u n dejar mas, en armadura, sólo tiene deberes, sacrí- hacer indolente, sé v a dilapidando el conficios, afán de graneles empresas, y, por ello, junto de bienes acumulado por la fatiga esperanzas. Cuando los hombres son religioobscura de muchas generaciones y el genio sos, militares y obedientes, no desesperan, claro de algunos paladines. Se consume l a dice el bello decir clásico. herencia y no queda ni un adarme de patrimonio. L a s gentes en desgracia claman y Religión y milicia son dos modos de asee reclaman lo elemental. L e reclaman socotismo. Mientras hubo procesiones de disci rros al mismo Estado que dejaron exangüe plinantes, cortejos, campanas latines y -cláriy empobrecido, a un Estado que y a no tiene nes, el mundo tuvo dignidad y el cielo aleque darles, n i ilusiones calientes ni pedazos gría. A h o r a vuelven, ahora vuelven de jurart de pan, n i creencias, ni trabajos, n i laboobediencia las tropas cívicas que desfilan; ea res, ni fiestas. este día de los muertos, por el Lustgarten. i Y a pasan cantando por todo lo alto, y ya? Años de anarquía, de discordia civil, de se empina, para que pasen, el arco de B r a n denburgo. Canta, es el tiempo, despliega, oh! arco, todo tu hipérbaton germánico y e l Cuestan 2,15 ptas. caja, pero calman la toa énfasis gracioso de tu curva que por mu- i las PASTILLAS CRESPO! chas hazañas que celebres y mucha pompa que te des y muchas glorias que exaltes más glorias exaltó en latín el arco belga, bajo el cual pasaban orilla al Escalda, aquellos) soldaditos morenos de m i tierra que iban! (o n igual infalibaiáad defendiendo a la V i r g e n María por cinco! mundos. ¡que en Jos coches E n 1574 aún doraba el sol imperial núes- de tras llanuras. Después religión y milicia se eclipsaron en Castilla. Desde entonces, T a j o Ebro, Guadalquivir y Guadiana y a fueron el mimo carburador sólo llanto amargo y arena. ¿Mañana? M a ñana Dios dirá. S i hay como aquí un millóri de mozos capaces de dar, porque quieren, su vida y su muerte por la causa sagrada de sus mayores, entonces todavía pueden sacar- el tí 1 pecho los ríos ibéricos, porque l o que hoy ¡balbucea el mundo es una sílaba de la gran palabra católica que dijo, que rezó España Si hay un millón de mozos como esos, enton- ees sí. P o r ahora llueve en la Unter den L i n den y llueve en mis ojos. ¡E n angustia y temor de soledad, mientraá cantan los nazis por todo lo alto, yo por lo secura el arranque I s j o y lo hondo canturreo coplas tristes de en frío n mediato adioses, penas de siglos. Canturreando ro manees iba Juan L u i s Vives por los puenn REPRESENTAOS EXCLUSIVOS íes de Brujas. P o r este puente del Spree, c a AUTOCESORIOS mino de Castilla, ya no v a nadie. ¿Nadie jj M o van conmigo al menos, santa compaña, santa compañía, las huestes, que una ley y, 8 SRCEL 0 NA MADRID VALENCIA una estirpe unió a m i ley y a m i estirpe, mi comunidad y a mi patria? Siento cruzan por el aire, por la lluvia 1 4 1! 1 ir; Los p v: Trátesele mejor sin darle drogas. Frótele VtCKS aquellos capitanes! en la divina rueda colocados por quien los alemanes... Muertos de Ceriñqla y Pavía, de Mühlberg y de A r r a s Los invoco y responden: ¿Capi tañes? ¡Presentes. EUGENIO MO NTi ¿S. 0 8 RA DE, Q. MOPQS A LA VEZ.
 // Cambio Nodo4-Sevilla