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A B C. D O M I N G O 25 D E M A R Z O D E 1934. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. P A G i H a b e r e s de) C l e r o Continúa la discusión de este dictamen. E l Sr. G O R D O N O R D A S interviene para hacer historia detallada de! as discusion e s paralamentarias sobre el servicio religioso, a fin de establecer la situación j u rídica del problema. Trata del artículo 26 de la Constitución, y al examinarle se producen constantes i n terrupciones y protestas, que se acentúan cuando habla de la soberanía de ías Cortes Constituyentes. Y vamos- -dice- -al concilio de Trento. Grandes risas, que exasperan al orador. ¿Por qué esas risas? -pregunta- Y o estoy dispuesto a discutir del Concilio de Trento con cualquier católico. Trata después del concepto de funcionar i o público, y dice que no se puede admitir tal carácter, aduciendo como argumento que los obispos pueden castigar a lo clérigos sin ninguna intervención del Estado. También habla de los derechos del Episcopado a anular los títulos de los sacerdotes. Dice que un clérigo mayor puede ser reducido al estado laico por rescripto de 3 a Santa Sede, sin que el Estado intervenga para nada. H a bla después de los cánones y deí Estado. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A ¿Qué tienen que ver los cánones con el listado? Pido 3 a palabra para defender al Estado. (Risas. E l Sr. G O R D O N N o existe ningún estatuto donde los. funcionarios eclesiásticos tengan jubilación. Y dice que; h? presentado una enmienda pidiendo que los derechos que se trata de conceder los perdebaa preferentemente los viejos sacerdotes impedidos que están en las Hermanítas de ios Pobres. Afirma que hay muchos funcionarios públicos que no tienen haber, pasivo, como son los mismos diputados. E l Sr. R O Y O V I L L A N O V A N i los concejales. E l S r P R I E T O N i ios peones camineros. E l Sr. G O R D O N O R D A S se encara con el Sr. Rodríguez de V i g u r i y le dice que debe apearse de las alturas de su cienci? jurídico- eclesiástica, reconociendo el error en que incurrió al decir que ei Tribunal de la Rota era materia concordada. E l Sr. G O I C O E C H E A le interrumpe, hablando de Concordatos. E l Sr. G O R D O N replica que el primer Concordato fué el celebrado entre Urbano V v D Juan I I de Castilla, a petición de erte Monarca, eme no quería que los obispos los nombrara Roma. Dice que desde un punto sentimental la propuesta de concesión de un subsidio a los sacerdotes la admite, pero estima que no debe ser concedido por el Estado. E l Sr. M A U R A (D Honorio) N o van a vivir de milagro. E l Sr. G O R D O N E n efecto; pero el E s tado no tiene obligación. E l Sr. M A U R A (D. H o n o r i o) E l Estado se quedó con los bienes de l a Iglesia. E l Sr. G O R D O N Eso yo lo niego, y si se quiere ya lo discutiremos. Sería injusto que el Estado hiciera este sacrificio si la Iglesia tuviera medios suficientes. Y para ello sería necesario que se hiciera una investigación para saber dónde fueron a parar los grandes bienes de las sedes de Jaén y Ciudad Rodrigo. Dice que la de Calahorra estuvo vacante mucho tiempo y cuando se nombró administrador apostólico se mandaron varios millones a Roma. Añade que habría que saber los bienes que íecaudan las capellanías y las colecturías de n? isas, diciendo que de éstas cobra el nuncio de Su Santidad 25.000 pesetas. D i j o que el Obispado de Madrid tiene i n gresos por valor de 200.000 pesetas, y termina diciendo que prefiere una Iglesia pobre a una Iglesia rica pues aqueta: ctifífoftría mejor con su misión. (Aplausos de las izquierdas. E l Sr. J I M É N E Z F E R N A N D E Z popular agrario, dice que la primera cuestión a: dilucidar es la de las relaciones que existen entre el Estado y unos funcionarios- -no l a Iglesia- -que prestaron servicios públicos. H a y que distinguir entre el derecho cons- tituyente y el régimen constituyente. Sé muestra partidario de la separación, pero i n demnizando. Nuestra posición fué la de que había que liquidar un pasado de unión para, llegar a un estado de separación. Pero ocurrió o que sucede frecuentemente; y eso que se ha pasado de un estado de privilegio a 11 a estado de persecución. Se trata de las relaciones entre el Estado y aquellos ex funcionarios, aue no lo serán en tesis, pero sí en hipótesis. Para el católico eran funcionarios hasta abril de 1931. E l Sr. P R I E T O interrumpe. E l Sr. J I M É N E Z F E R N A N D E Z Perdone el Sr. Prieto. E l Sr. P R I E T O Nada, nada. Prosiga ru señoría. N o vaya a ocurrir que tenga que ser yo quien aclare todo esto. (Grandes r i- sas) E l Sr. J I M É N E Z F E R N A N D E Z diré que, planteado el asunto en los debidos términos, a los católicos, no puede agraviarles la presentación de este proyecto, en el cual desde unos puntos de vista coinciden con los radicales y en otros pueden coincidir con las izquierdas. E l abnegado Clero español acepta patrióticamente lo que se le da, sin plantear cuestión sobre la cuantía. Está seguro de que todos los parlamentarios coincidirían en l a concesión de una mayor cuantía si rio fuera, por los apremios del presupuesto. E n un inciso habla de las Cortes constituyentes, que no fueron tales Cortes, sino el j 1 ya nV gPues entonces, mucho cuidado con fo que toma! ES alimento que digerirá fácilmente es la eta Mario Artiach. Sabrosa, nutritiva, disfinta de todas, flecha con productos frescos, analizados. PAQUETE 2 0 GRS UNA PESETA; DEIOO GRS. 5 CTS.
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