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belleza para darnos todo el regalado fruto de que son capaces. José Andrés Moreno tiene facultades exiImias para novelar. E s una víctima del pesimismo barojiano, y se considera obligado a la sumisión a esos dogmas. Bajo l a visión sombría de l a vida que, con obstinado empeño, se esfuerza por ofrecer, asoman fulgores de su sana sinceridad, agarrotada por la postura que candorosamente considera i n dispensable para vencer. Cuando en una página nos dice, por ejemplo: ¿Que por qué se casó? ¡A h! S i lo supiéramos y pudier a n decirnos por qué se casan todos los que se casan, sabríamos algo del amor, si es que él amor y el matrimonio tienen alguna relación. Ño se acuerda que en otra, en un arranque de bella y valerosa sinceridad, ha exclamado: ¡E l hogar! el único sitio en el que mostramos t i corazón como es, en don ¡de únicamente nos atrevemos a airear nuestro tesoro sentimental. Pero ¿es que si la relación entre el amor y el matrimonio es tan rara y dudosa, puede ser posible n i siquiera la existencia hipotética de ese remanso de paz y de consoladora verdad en que nos atrevemos a airear nuestro tesoro sentimental A lo largo de estas páginas son muy repetidos los casos en que se vierten estos raudales de generosa sinceridad, resquebrajando el caparazón de l a postura arisca y som ¡foría y excéptica, que considera indispensab l e adoptar y hasta se figura que adopta sinceramente, para realizar su obra. Pero desgraciadamente la malogra. Este escritor no tiene el fondo seco, auténticamente seco, que tienen los maestros que atraen su ingenua atención. S i tuviera el valor de romper las amarras de su sugestión, se convencería ele que tiene alas más poderosas. Y además, descargaría sus obras de discursos y elucubraciones que le salvan. Porque o se derivan del documento alegado, y en tal caso son sunerfluas, o no se derivan y entonces son ineficaces. Cuando se disfrutan las aptitudes de que ¡dispone este escritor para modelar acabadamente una obra de arte, crea que como mejor derivan sus eficiencias al campo ideológico es atendiendo, ante todo, al arte. De 3o contrario se esterilizan para uno y otro efecto. E s verdad que si se atiende, ante todo, al arte y éste es auténtico y las aptitudes para realizarlo, poderosas, como en este caso, es posible que padezcan algo las tesis ¡forjadas por el empeño de audacia, o por l a sumisión inconsciente a l a moda o al magisterio sugestionador. Pero téngase siemt ¡pre en cuenta que l a obsesión de la audac i a ideológica nos suele hacer caer en lamentables espejismos. A veces tomamos por audacia l a falta de esfuerzo para sacudir el yugo de una sugestión. J. LÓPEZ PRUDENCIO autor- -se ponen. en. solfa algunas- de lá- s- flaquezas y tachas clásicas de lá profesí. óji hipocrática, pero con más abundancia y delectación vienen solfeados los estilos y modas recientes de dichos profesionales: los inentólogos, los glandulares, los naturistas, los ases del quirófano, etc. Entre las reflexiones huñíofísticas acerca de cada, especialidad, se mezclan algunas narraciones, como cuentos largos o novelas cortas, que ilustran o amenizan los- particulares. E l ilustre escritor D -E d u a r d o González Blanco ha recopilado en un volumen diferentes trabajos del duce Mussolini, en los que este razona l a política que ha implantado en Italia. E l dictador sigue fel método de i r analizando los diversos componentes de un E s tado y las diferentes teorías políticas para gobernar un país, relacionándolos con el fascismo. D e este modo, por l a exposición de detalles particulares, da una idea de la totalidad del credo fascista y expone sus virtudes y los beneficios que reporta al- pueblo. L a compilación de textos del duce va, precedida de un extenso estudio original del Sr. González- Blanco, en el que después de precisar las circunstancias que concurrieron en el advenimiento del fascismo en Italia, hace un examen crítico de l a obra del dictador y de la política fascista. E L M I S T E R I O D E L ATAÚD GRIEGO, por ElleEL FASCISMO E X P U E S T O POR M U S S O L- I N I Elizabeth Mulder Dibujo de Solís Avila) en reflexión; rebaja su temperatura y colorido al hacerse pensador y algo filósofo. Pero con ello aumenta su poesía; aumenta su poesía en todo lo que tiene de bruma y de ensueño. Elizabeth Mulder canta en este libro sus estados anímicos y sus. impresiones de cosas. Y es más brillante en lo subjetivo que en sus descripciones del mundo exterior. C o n u n o y otro aspecto es, no obstante, la poetisa tierna y sentimental, que ofrece sus impresiones reflejas matizadas de espiritualidad, como ungidas por la propia alma de la narradora. Sus. poesías Venecia, Pirineos. Atlántico, entre otras de carácter objetivo, son ejemplo de cómo puede el espíritu del poeta adornar con sus propias galas el objeto descrito, y cómo la maravilla física puede adquirir el color. de un temperamento. E n lo exclusivamente lírico, Elizabeth Mulder goza de gran facultad sintética, para sugerir con pocas palabras muchas e intensas emociones. Derroteros es una verdadera novela en doce versos; Pudor, síntesis de un proceso psicológico, expuesto con magistral delicadeza; Molinos de viento, h o n da reflexión en seis versos cortos. Y de igual carácter son La extranjera, pincelada elocuente que marca lo que. una diferencia étnica obliga a pensar y sentir de otro modo. N o soy una loca; -dice la mujer de otros cielos, y añade como suprema justificación: ¡mas no soy de aquí... Súplica es otra poesía brevísima, que desborda la ternura de un alma sobre los dictados de la voluntad. D e j a ¡oh, D i o s! que mi mano- -se extienda sin temblar- -hacia las cosas que amo. ¡Dame, oh, Dios, l a serenidad! Libro de versos lleno de sugerencias éste de Elizabeth Mulder. -A. C. ry Queen. -He aquí una nueva novela policíaca, género que cuenta con tantos apasionados lectores. Y en verdad que éstos no saldrán defraudados, porque se trata de una nueva novela; y nueva, efectivamente, por su concepción, por el desarrollo de l a farsa y por un desenlace totalmente insospechado. Ellery Queen demuestra sus. dotes de infatigable coleccionista de sucesos truculentos, sabiamente distribuidos en esta obra, sin olvidar un detalle n i dejar pendiente un resorte, que debe. ser movido en el momento oportuno. E n l a portada del libro aparece el juicio de la princesa Bibesco, publicado én l a Week- End Review. N o es libro que se lee; es un libro que no se sabe soltar E n efecto, cautiva e interesa. L a pulcra traducción del inglés está hecha por Gonzalo F de Córdoba y Pafrella. DE M A D R I D -A c a b a de aparecer el tomo X V I de esta publicación, editada por el ilustre Colegio de Agentes de Cambio y Bolsa, que tiene consagrada su reputación a través de los años en que, con indudable autoridad, viene elaborándose. E l hecho de ser esta publicación dirigida por nuestro querido compañero de redacción. D Alberto Caamaño nos p r i va de elogios. Pero sería injusto ocultar que las materias que contiene, relativas a la reseña de todos los valores oficialmente cotizados en M a d r i d las tablas de interés, las anotaciones legislativas y arancelarias bursátiles, las cotizaciones máximas y mínimas, el movimiento de las monedas y cuantos otros temas son propios de estos Anuarios, constituyen la esencia de este libro, conocidísimo j a del público, dé los Bancos, de las Sociedades y de los demás numerosos elementos a quienes interesa. E l libro se adquiere en l a propia Bolsa y en las principales librerías. De l a Editorial Juventud hemos recibido los siguientes e interesantes volúmenes- P r i m de José Poch, N o g u e r U n a sombra entre los dos de Elisabeth M u l d e r E l demonio del Cáucaso de Jesús de A r a gón; E n t r a el Santo L a evasión de Leslie Charteris; L o s nueve osos de. E d gar Wallace, y M i cuna, el mar de Joan s ANUARIO O F I C I A L D E VALORES D E L A B O L S A rabeth M u l d e r -E l Parnaso de cada país suele marchar acorde con su sol. E l P a r naso de España- -no hay que decir que nos referimos al acervo de sus poetas- -se ha manifestando siempre como el sol: brillante, ¡fogoso, activo. Sólo un cierto cansancio de vivir, unido prurito snob de copia, determina en el tránsito defrxix al x x un carácter de poesía nórdico, brumoso, soñador. Nótase, sin embargo, en seguida que este (carácter es ficticio, pegadizo y artificial. ¿P o r qué en el libro que hoy viene a nuestras manos tal sensación es de cosa natuiral y verdadera? T a l vez porque l a poetisa, que escribe el castellano como lengua, ver. rrjcula, tiene, por su abolengo, influencias del Norte que se filtran por su segunda naturaleza con fuerza bastante para dar carácter a la poesía. E n Paisajes y meditaciones impera la ¡nota romántica, soñadora. E i clásico verso español Eierde. en dinamismo lo flue gána P A I S A J E S Y M E D I T A C I O N E S poesías de E l i- E L OJO CLÍNICO, ensayo por Lorenzo R o dero. -Lorenzo Rodero es uno de nuestros escritores ironistas. Lorenzo Rodero es también doctor en Medicina, aunque no ejerza. Uniendo ambas aptitudes ya puede figurarse el lector l a calidad del producto resultante. E n este su último libro, El ojo clínico, aplica el autor sus dotes de ironía sobre la profesión y ejercicio de la Medicina. Y si cualquier ironista, que no sea médico, ha encontrado tan ancho campo en este tema para escribir felices páginas, el ironista mejor conocedor del paño, por ser también médico, ha de hallar inagotable cantera de chistes y alegrías. Este es el caso de El ojo clínico, colección de ensa 3 0 s de humor sobre aspectos de la Medicina, los médicos y los pacientes. -En. los. ejisayqide ásí. cüiñcsíáps por ¡el