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te Stavislcy, en sentido reverencial de la gallina en el puchero, tiembla e incita al pueblo francés contra los gobiernos y contra el régimen, contra el Estado y contra todo lo que se oponga a la consubstanciaÜdad de la gallina y del puchero. U n a humanidad cansada de azarosos peligros en la existencia mediocre, acorralatía por el hambre, llega en ciertos momentos definitivos a no poder ceder ni un paso mas en el retiro de su bancarrota. Entonces, esa humanidad atribulada da el paso adelante y sale de la opresión auténtica o sugestionada, en fuentes de sangre. L a gallina en el puchero ha desaparecido de España. Amedrantado y hundid. o en su economía y en sus valores morales, nuestro pueblo español, en todas sus clases, no puede dar un paso más hacia atrás. E l ner gocio de las internacionales y el negocio de l a fragmentación de la marca hispánica, es nuestro affaire Stavisky. ¡Cuidado! Postres y platos de confituras, ninguno. A B C E N LISBOA P o r eso, sin duda, hay tantos huevos. A l arbitrio y sapiencia culinaria del guardamange y cocinero. Desfile de coches Aquí en este otro papel triunfa Doña Cuaresma. E l arcipreste no repudiara los L a Comisión Administrativa del Ayuntaproyectiles en otra guerra con D o n Carnal. miento de Lisboa ha tenido una idea muy L a lista no está completa ni puedo deciros el interesante y muy feliz: 3 a de proporcionar orden del menú, pero los pescados del día- a la capital lusitana una serie de fiestas, y a son éstos: arenques, lampreas, bermejuelas, que está probado que la alegría es casi tan besugos, sardinas, merluza fresca, sollo y necesaria como el pan. unas cuantas libras de pescado cecial... De dicha Comisión Administrativa forma Con todo, mesa modesta. Comida de Cua- parte el ilustre arqueólogo D o n L u i s Pasresma barata. Eso del pescado cecial es poco tor de Macedo, apasionado de la Lisboa anmás que el humilde bacalao, que dudamos tigua. Y fué suya la iniciativa de promover si entonces sabrían ponerlo a la vizcaína- el reciente desfile histórico de coches, superior Abramos, al fin, este legajo del x v m en número y en variedad a los que se hicieron que nos habla de los pescados para la mesa en París y en Londres, a pesar de la contridel Rey Esto ya es otra cosa. H a n corribución que para este último dieron los r i do dos siglos, y los caracoles y las ranas quísimos museos ingleses. Abrió el cortejo, han pasado a la H i s t o r i a iluminado por un sol primaveral, un grupo Nota curiosa. A h o r a sabemos cuáles son de timbaleros, seguido de un palanquín y, los pescados que de cada puerto van a M a de una litera, reconstituidos por el A y u n drid en los días de Jueves y Viernes Santo, tamiento, como recuerdos del siglo x v i CÉSAR G O N Z A L E Z- R U A N O paira estar en la Corte lo más tarde el Del siglo XVII se presentaron timbaleMiércoles Santo por la mañana y ser dis- ros, una litera, un carromato rural, tirado tribuidos, en nombre del Rey, entre los po- por bueyes, en el cual, la condesa de Penha bres y necesitados, y en las mesas de EstaLonga, iba a misa, un churrión encantado de tales días. C U R I O S I D A D E S H I S- Veamos. Todos estos pescados están desti- dor, con sus dibujos ingenuos y coloreados, y cuatro caldeirinhas TÓRICAS A L R E D E D O R nados para los días de Samana Santa. ¿Qué Quince coches representaban el siglo manda cada puerto? Coruña, rodaballos, soD E L A S E M A N A S A N T A llos y merluzas. Santander, lubinas, lengua- X V I I I viéndose entre ellos cuatro traquitanas una de las cuales perteneció al Rey dos, salmonetes, xayos y sama. Alicante, don Juan V I una berlina que don Juan VI brecas, pajeles, corbiñato, cántaras, bdniUna comida de Cuaresma en el toles, chemas v turones. Cartagena, dentó- regaló a la Iglesia de Santa María de O b i las, recasotes, cachochos y minjoles. Sevi- des, cinco estufas, un estufín- -que fué del siglo X V I lla, lisas, pajeles y doradas. (Se le pide al- célebre conde de Farrobo- otro, en estilo H o y vengo a Simancas acuciado por el barroco, que entró en Portugal con la argunos años algún masisco, como Íapas y Interés que suscita la carátula de este lega- almejas en cascara Rivadesella, salmón, chiduquesa de Austria, doña María Leopolj o en la que se lee: Pescados para la dina, cuando se casó con el que después fuá Valencia, langosta, escapa y mero. Y otra mesa del Rey Rey don Pedro I V un churrión rústivez Alicante... langostinos. Quiero escribir una crónica de Semana ca, un coche Directorio y un carruaje- coP a r a los días de Cuaresma, v especialSanta. Y ya no intento- -ni intentarlo siche, que fué del marqués de Valada. mente los de Semana Santa, solíase autoquiera- -dar a los lectores de A B C nada de rizar el aumento de parejas para la pesL a principal participación fué la del siglo imaginería castellana. Bien o mal- -porque ca, por tanta que demandaba M a d r i d y otras X I X un estufín Imperio, carromatos de; yo les informé- -están informados de todas ciudades del centro. bueyes, una calesa Imperio, seguida de sollas obras de Pasión que salieron de los cinPero ocurría alguna vez, por lo que dados vestidos con el uniforme de los C a celes de Berruguete, Juni y Hernández, que toca a los pescados que iban a la Casa Real, zadores que tomaron parte en la Guerra P e brillan en Valladolid y son gala de Esque una cosa era lo que decían las cartas ninsular, un carruaje de batalla, que perte- paña. de los ministros de M a r i n a de cada puerto necio al mariscal Berthier y tomó parte en Una a una, y año tras año, las joyas dé- al intendente, cartas que acompañaban a las el combate napoleónico de W a g r a m caldeila escuela escultórica de Castilla destilaron remesas del pescado, con detallada cuenta rinhas ómnibus de familia una v i n a por aquí, ilustrando estas páginas, para llede lo que en ellas iba, y otra lo que en reagriera una malaposta de correo, un ¡var en vuelo a todas partes el arte soberano lidad contenían al llegar a su destino, que no mail- coach que fué el conde de Farro 1 de sus imagineros, cuando en el siglo x v n era, ni con mucho lo que de ellas se decía en bo, un carro de campo, una traquitana las procesiones de Valladolid eran las priel punto de origen... una B r o w n carruajes reales, que pertemeras de España, y aún, como decían muT o t a l que llegaron a ser tantas las pérnecieron a la infanta doña Isabel María, h i chos que las vieron, las primeras del mundo... didas, los extravíos o las equivocaciones, ja de don Juan V I al duque de Pálmela (el E l tema está agotado. Y en el apuro y que para poner las cosas en su lugar se de éste figuró en el cortejo de la coronación: ídeseo de servir a mi lector algo curioso que dictó, con motivo de cierta Semana de de la Reina V i c t o r i a de Inglaterra) a don se refiera al tema y no toque a nada de eseste siglo, esta carta- orden a todos los Fernando II, a D. Pedro V etc. dos coches culturas de Pasión, vengo hoy a Simancas puertos, que, transcrita al pie de la letra, a ver si consigo documentarme y saber cómo dice así: E n las remesas de pescados que de caza que fueron del infortunado Rey D Carlos I, y en los que se paseó D Alfonso era una comida de Cuaresma en el siglo x v i hacen los ministros de Marina, y especialX I I I cuando su visita a Portugal; un co Bástela, pero no exenta de cierto interés. mente el de la Coruña, para la mesa de S u che de viaje de la Reina doña María Pía ¿Y a tengo el legajo ante mi. ¡Tanto escriMajestad, se experimenta con frecuencia la d tipo italiano. dos landos y dos couto para decir cuáles eran los pescados que falta de este género, porque los postillones pás de gala, de D Caros, un break saen estos días abastecían la mesa del Rey! a quienes se entregan lo extravían u oculx? un- phaeton un coche de caza parti Pero, ¡ay! este legajo es del siglo x v m tan, y conviniendo aplicar remedio que concular, un docker- phaeton que. fué del co ¡No me sirve por el momento. L o dejaremos tenga este exceso, lo advierto a V S. para ronel Birch, antiguo Embajador norteameriaqui, sin embargo. A l g o habrá que llame que en su inteligencia expida órdenes a los cano en- Lisboa, una jardinera, un doblenuestra atención. maestros de Postas, a fin de que celen el faetón un vitoria, un cab inglés, v a Este otro documento sí que es del si- cuidado que debe tenerse, con el supuesto rias arañas, un tilbury inglés, un char- á ¡glo xvr. Leamos. L i s t a de la compra de la de que las cartas que escriban los minisbanes un cupé, que fué del último. -Reyí Casa Real el lunes 24 de marzo de 1567. tros, avisando el número y especies que d i 14 libras de atún de ijada. 13 de sardinas. de Portugal. D Manuel II, varias calesas, rijan las entregarán abiertas, para que qada 8 docenas de ranas. 4 libras de sábalo. 24 postillón sepa lo que ha recibido. un breack de paseo, una m i l o r d de lujo, Üe mielga. 7 de lenguados. 5 y media de un velocípedo y un coche depunto... Carta abierta y serón o serillo abierto. congrio. 1.146 huevos. 44 libras de aceite. L a medida era justa, pero un poco cruel. E l siglo, se presentó discretamente- cort 28 y media de manteca, 29 de peces frescos. De Coruña, de Valencia, de Alicante, de bicicletas, automóviles de los primeros y de 8 tortugas: 2 platos de caracoles. 1 barrileSevilla, de Santander a Madrid, en tal los más recientes modelos, motocicletas y caro de ostras. 18 libras de congrio. 2 de sollo, tiempo eran no pocas las jornadas necesaballistas ataviados a la última moda. lio de carnero. 2 lampreas. 1 capón. 3 gallirias para salvar tales distancias. E l postiAsí logró el Ayuntamiento de Lisboa d i nas, ó pollas. 2 libras de lardo. llón bien merecía en tantos días de porte vertir al pueblo, darle un espectáculo históA primera vista parece el festín de B a l- -y disculpado estaba en su disimulo si el rico y educativo, y atraer a la capital a m i tasar, pero, reparad que la compra es para hambre azuzaba- -el regalo de unos besugos les de forasteros... Y conste que todo estoi l a Casa Real, y si vais a desmenuzar, entre o rodaballos, aunque no llegaran a Madrid, fué organizado como un ensayo para el des. Cámara, furriería y oficios, aparte del guar- en aqueUa Semana Santa, todos los que se arrollo de nuevas iniciativas de carácter fesdajoyas y mujeres de servicio, hay muchas pescaron en el mar... tivo, x ptáWSaral. personas en la Casa que comen de la corn IfiES; CORREIAj, p x i s c o M E N D I Z A B A a jgra del Rey. 4