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ABC. SÁBADO 5 D E DICIEMBRE DE 1936. EDICIÓN DE ANDALUCÍA PAG. jeto, es un belga, que fué antiguo soldado en la guerra europea y dice que él sufrió los efectos del gas, y por experiencia sabe que es verdad que hemos erripleado esos gases que llaman de l a C r u z Verde. Y para confirmar lo que dice el médico de l a Brigada Internacional, han pedido dictamen al doctor Frank, es decir, que no se les ocurre pedir el dictamen de un médico español, aunque sea rojo, sino que lo solicitan de un médico extranjero, otro de la Brigada Internacional. Son, desde luego, testimonios recusables, pero ¿quién- los va a recusar? E l capitán Botelho, director de Radio Club Portugués, de Lisboa, que lia seguido y sigue con frecuencia las operaciones de nuestro Ejército en las proximidades de Madrid, cuenta que al ocupar el cuartel de Ingenieros de Leganés, al entrar en la cabina del teléfono para celebrar una conferencia, se encontró con que había allí una bomba próxima a estallar. E s a bomba, examinada después, se vio que contenía gases asfixiantes, aunque en el exterior llevaba un letrero que decía que era una bomba de humos. L e atribuía el enmascaramiento al deseo de que los que habían de manejar esas bombas creyesen que, efectivamente, se trataba de humo y no de gases, para que no les tomasen miedo. E l capitán Botelho decía que él no creía que hayan sido usados gases asfixiantes; pero si se han dado algunos casos de intoxicación por gases ha de ser por estas bombas empleadas por los rojos y manejadas por gentes inexpertas o bien porque el cambio de dirección- del viento haya sido causa del envenenamiento de los propios soldados ro- jos. P o r nuestra parte, puedo decir que en distintas ocasiones en que se ha tratado, de gases, de bombas de gases echadas en algunos sitios, en algunos sectores por los rojos, hemos protestado siempre ante la idea del empleo de gases asfixiantes, mientras no los utilizasen ellos con intensidad; porque nosotros somos hombres de conciencia, somos hombres de dignidad y 110 podemos em, plear armas que están prohibidas por las leyes internacionales. Pero como para ellos r. o hay leyes, ni hay dignidad, ni hay hombría de bien, n i hay nada, no tiene nada de particular que los empleen, aunque Dios hace que esos gases se vuelvan contra ellos mismos en justo, castigo a- su perversidad. Tengo aquí unos extractos, de Prensa acerca de la visita de los diputados ingleses al frente. de Madrid, en el bando rojo, que voy a leer por curiosidad. The del día 30 de noviembre dice: N o bien llegados a l a capital española los parlamentarios i n gleses han recorrido l a ciudad para darse cuenta de los daños cometidos por los bombardeos y apreciar la urgencia necesaria de la evacuación de la población no combatiente. Uno de esos diputados, llevando consigo el informe hecho por él y sus colegas, salió esta mañana para Alicante. Se- ignoran las conclusiones de este i n forme; pero se declara en los centros bien informados que los diputados ingleses han decidido enviar un telegrama a los jefes de los Gobiernos de Inglaterra y Francia, p i diendo que cada una de esas grandes potencias envíe urgentemente m i l camiones con destino a activar la evacuación de Madrid. Le Journal de 29 de noviembre ha publicado un reportaje de su enviado especial en Madrid, referente a la visita de los diputados ingleses. L a comisión la integran dos conservadores, un liberal y dos socialistas. Estos diputados son guiados a través de Madrid por Margarita Nelken y l a Janta de Defensa les ha dado toda clase de facilidades. Nada investigan esos comisionados sobre la situación militar; sólo les inte esa l a situación de la población civil, U n o de los diputados británicos ve tan mal la situación de Madrid, que- estima que ningún extranjero puede sospechar lo grave que es. E l periodista francés copia sus palabras: E s evidente que el hambre y la epidemia se harán dueñas de la población si no se hace algo para combatirlas. ¿Qué hacer? Nosotros, como ingleses, no podemos hacer más que una sola cosa: organizar una evacuación de la población que sea lo más completa y rápida. Con esta fecha, uno de les nuestros saldrá inmediatamente para L a n dres para obtener los auxilios necesarios para ello. Agrega la información que uno de los d i putados, conservador, hizo a Margarita N e l ken uña pregunta: ¿N o cree usted, señora, que podríamos hacer una gestión cerca del general Franco para ver si obteníamos una promesa de que- trate bien a los madrileños, en el caso de conquistarse la población? Margarita Nelken, cuyos ojos se agrandan como por encanto ante su espejo de bolsillo, contesta: -T e n g a usted la seguridad, señor diputado, que aquí nadie le seguirá para realizar tal intervención. Además sería totalmente inútil, por la sencilla razón de que Franco jamás tomará Madrid. E l diputado conservador queda asombrado, y con esto la parlamentaria española i n dica con un agesto a sus invitados Qtie los automóviles de la Junta aguardanban. Después de este dato tan singular, vuelvo UN LIBRO OFRENDADO A L EJERCITO E l p r o d u c t o de l a v e n t a de esta e d i ción se empleará, en v e s t i r a n u e s t r o s soldados. E L LIBRO D E NUESTRAS F U E R Z A S ARMADAS Jefes y soldados, aviadores y marinos, g u a r d i a s c i v i l e s y de A s a l t o etc. etc é t e r a a p a r e c e n en estas p á g i n a s en sus combates, h e r o í s m o s y t r i u n f o s E L LIBRO D E LAS MILICIAS V O L U N T A R L A S E n él se r e c o g e n l o s l a t i d o s de p a t r i o t i s m o y de r e l i g i o s i d a d de A c c i ó n P o pular, Falange, Renovación Española, R e q u e t é etc. etc. E L L I B R O D E L A S M A D R E S ESPAÑOLAS E n estas p á g i n a s se r e v e l a n t a n t o s c o r a z o n e s de m a d r e s b u e n a s a l s e r v i cio de D i o s y de E s p a ñ a E L LIBRO D E LOS MAESTROS E s t á n en él l o s p r i n c i p a l e s episodios de esta c r u z a d a de l a N u e v a E s p a ñ a E L LIBRO D E LOS OBREROS E s p a ñ a les d e s c u b r e a q u í l o s d e l i t o s y e n g a ñ o s de l a a n t i e s p a ñ a m a r x i s t a E L L I B R O DI 5 L O S NIÑOS Y D E LOS JÓVENES E s t á e s c r i t o en e s t i l o a m e n o y f á c i l a- t o d o s e i m p r e g n a d o de s e n t i m i e n tos de R e l i g i ó n y P a t r i a tjue han de s e r el a l m a de. W. educación escolar. E L L I B R O D E TODOS LOS CIUDADANOS E n él, c u a d r o s y episodios de l a E s p a ñ a c r i s t i a n a y h e r o i c a desde el a l z a m i e n t o ha, sta l a t o m a do M a d r i d L o s c a m i n o s de l a g u e r r a -G e n e r a l e s y jefes d e l m o v i m i e n t o -M e s n a d a s españolas. -J u v e n t u d e s g u e r r e r a s -C o m b a t e s y v i c t o r i a s -L a t i d o s de l a fe t r a d i c i o n a l -H é r o e s y m á r t i r e s E L P R O D U C T O D E L A TONTA D E E S T A EDICIÓN S E E M P L E A R Á E N VESTIR i- -A NUESTROS; SOLDADOS i- ai parte oficial de los rojos D i c e L o s observadores ingleses condenan públicamente la barbarie fascista Y después, más adelante, dice: Los parlamentarios ingleses envían un mensaje a Franco protestanáa de los bombardeos sobre Madrid, que ocasionan miles de víctimas en la población civil, principalmente mujeres y niños Estos diputados ingleses deben haber di- cho también al general Franco, porque sin duda lo. ignora, de qué medio se va a valer un Ejército para combatir una población que se convierte en guarida de fieras, porque a nosotros no se nos alcanza otra cosa que hacerlo por medio ele los cañones y por medio de la Aviación, como se ha hecho siem- pre, desde que hay Aviación y. desde que hay. cañones. L o que se ha hecho siempre es que cuando una población como M a d r i d debe ser defendida, lo sea ep líneas de comunicación, en líneas hidrográficas, en sitios, en fin, en que, dilucidada la batalla, el derrotado debe huir, dejando el campo abierto y la población para que la ocupen los que han vencido. Pero u n caso como el de Madrid, una defensa tan canallesca, una defensa tan criminal, no se ha dado nunca. E n M a d r i d se están utilizando para la defensa a las mujeres y a los. niños ¿poniéndolos delante de los milicianos y hostilizándonos desde ese parapeto humano e indefenso, de una manera cobarde y miserable, para luego, hipócritamente, protestar de nuestra actuación. ¡Canallas! Podrían hacer también, si esas gentes tuviesen un resto de sentimientos humanitarios, que los rusos que defienden Madrid saliesen de la capital y se fuesen a Valencia o a su tierra, que es donde están haciendo falta, o bien a la tierra de Compays. Porque si los rusos no estuvieran en Madrid, la capital no se hubiera defendido y hace mucho tiempo que estaría en nuestro poder. Véase si no lo que dice el enviado ae Le Matin en el frente rojo de Madrid, con el título La lucha en Madrid se prolonga gracia a la poderosa ayuda prestada por, Moscú, y después dice: L o s Soviets suministran al Ejército rojo personal y material en abundancia Entre otras cosas, dice luego: L a luchai en Madrid, sanguinaria para los que combaten y atroz para la población civil, se pro- longa gracias a la ayuda recibida de Moscú por las milicias a las órdenes del comunismo y del anarquismo, tanto en alto mando como en el subalterno, tanto en armamentos como en aprovisionamientos Cuando los m i l i cianos huyen, a columna internacional, á pesar de las pérdidas formidables que ha tenido, resiste y ge sostiene, gracias a sus mandos y a su armamento moderno Y a saben, pues, esas naciones europeas interesadas en que la guerra se acabe, el mejor procedimiento para llegar pronto a su fin: hagan que se marchen de Madrid todos esos extranjeros y dejen solos a los españoles para que terminen la guerra en que se enuentran metidos V verán qué pronto caerá Madrid y terminará también la guerra. Para los que protestan por los bombardeos de M a d r i d el general da lectura a una carta que ha recibido de una persona que reside en Granada, con el relato verídico del bombardeo de L a Alhambra por los aviones rojos. Dice que las bombas alcanzaron a varias personas que se hallaban en el Hotel Washington Irving, situado, como es sabido, en el Parque, matando a seis personas inocentes: tres señores y tres niños, cuyos nombres y circunstancias detalla. También da los nombres de diferentes personas que resultaron heridas por la metralla. E l general recuerda que cuando se efectuaron estos bárbaros atentados a la riqueza artística de Granada, esta pcblción no estaba sitiada y tampoco podían pensar los rojos en. tomarla, lo que demuestra la perversidad égl 1 1
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