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A B C. M I É R C O L E S 7 DE ABRIL DE 1937. E D I C I Ó N D E A N D A L U C Í A P A O xT. REVISTA Inglaterra y España DE PRENSA Nin. ete. enth Century una de las mejores revistas de estudios de Londres, publica un trabajo de Mr. Douglas Jerrold- autor de obras importantes por su trascendencia histórica. Mr. Jerrold, sin que en toda su vida haya mostrado predilección por. lo que en el mundo se llama fascismo no oculta sus simpatías por el general Franco, en el que ve un ejemplar, español y católico del míenos inglés de nuestros héroes: el general Gordon Y sintiéndose severo ante la actitud de Inglaterra en la guerra de España, escribe: En España se nos considera a los ingleses como hombres que hemos aceptado los crímenes de los rojos y hasta como hombres que los hemos favorecido. La acusación es injusta, pero es inevitable y pagaremos caro el hecho de habernos obstinado en rechazar los consejos de los que conocían perfectamente las cosas por estar cerca de irnos y de otros. Su opinión es muy conocida entre aqiieUas que se toman mi. poco la molestia de informarse. Baste decir categóricamente que esa opinión no es la que el Forevng Office desearía oír. Termina diciendo sutilmente: Cada vez que un inglés que se siente, malicioso anuncia que, a su- juicio, no hay gran diferencia entre los dos bandos que dividen a España, se expresa exactamente como los comunistas desean... Las grandes Repúblicas sudamericanas no tolerarán que la Sociedad de Naciones rechace el reconocimiento del Gobierno nacional de España. Y si se quiere dotar de vida y de vigor a la Sociedad de Naciones, el reconocimiento de jacto del Gobierno de Salamanca, ha de ser el primer paso. Mr. Douglas Jerrold no registra sino un sólo defecto de este Gobierno nacional: La altiva indiferencia y el silencio con que contesta a la propaganda frenética y a las mentiras vergonzosas de los rojos. L o s rojos franceses no son franceses He aquí lo que escribe Dommique en Republique de la capital de Francia: Los ingleses no tienen sino ingleses en los alrededores industriales de Londres. Pero nosotros estamos en una encrucijada de Europa y tenemos muchos extranjeros, la mayoría de los cuales viven en París. Un detalle importante que prueba lo que decimos: en ciertas Comunas del Sena, las escuelas tienen una mayoría de niños extranjeros. Otro d etalle: de los cinco muertos hechos entre los amotinados de Clichy, uno era italiano, nacido en Turín; otro era alemán, nacido en Colonia. En algunos puntos de nuestros alrededores los extranjeros representan un treinta, ten cuarenta y a veces hasta un cincuenta por ciento de la población. Algunos de estos extranjeros están naturalizados, pero ninguno de ellos está asiTenemos cerca de París verdaderos villorrios árabes y hasta un pueblo chino. En estas masas de extranjeros sin asimilar pueden deslizarse agentes provocadores cuyo éxito es muchas veces seguro, puesto que se dirigen con preferencia a aquellos ue viven en la miseria y cuyo espíritu es francamente spartakista. Es la gran plaga de París y una de las debilidades de Francia. L a d i p l o m a c i a en España Es nada menos que el Times, de Lon dres- -nada píenos que el Times- -el aue r cuenta en qué circunstancias algunos países, especialmente Inglaterra, se vieron obligados a retirar sus Embajadas de Madrid, añadiendo que, aparte Rusia y Méjico, que tienen sus representantes en Valencia, y Alemania e Italia, que los tienen en Salamaca, ningún jefe de misión acreditado en España reside actualmente en territorio español Al subir al Poder Largo Caballero- -añade- -los jefes de misión se vieron sorprendidos ante su teoría de no aceptar las comunicaciones diplomáticas, que habían de ser sustituidas por la entrevista personal. Para no rendirse al ultimátum del Lenin español se hizo un arreglo: los jefes de misión que estaban circunstancialmente fuera de España seguirían fuera de España y se designarían encargados die negocios para calmar a los marxistas y a sus aliados los republicanos. Esta fórmula sobrevive a su, primer objetivo. Por un lado el resentimiento del Gobierno de Valencia, que pretende ser el único constituido en España, no disminuye con el tiempo y los embajadores continúan ausentes. Por otro lado, los nacionalistas exigen el reconocimiento de su Gobierno, en atención a las liecesidades de una zona más importante que aquella sometida a la dirección de Valencia. En efecto, la vida económica de la España nacional está mucho más cerca de la normalidad que en él otro lado, el comercio está organizado, nacen nuevas empresas industriales, funciona un servicio regular, de ferrocarriles y el dominio de los mares deja la puerta abierta a todas las comunicaciones marítimas. De e, sta forma se hacen prácticamente necesarias las relaciones con la España nacional y, como consecuencia, el secretario comercial de la que fué Embajada inglesa en Madrid, se ha dirigido a Burgos. Contrariamente a lo que sucede en la zona de Valencia, en la zona nacional las actividades diplomáticas tienden a aumentar. L a Esquerra reconoce... Rauret, el representante de la Esquerra, al evacuar la consulta presidencial, ha insistido: El Gobierno surgido como solución de la crisis anterior, a pesar de haber elaborado un programa coincidente de Gobierno, ha padecido del defecto de ineficacia para desarrollarlo... Entendemos que no es posible que continúen más las ir ¡ediatisaciones que han hecho inoperante la acción del Gobierno. Lo que transcribimos en boca de un correligionario del primer consejero dimisionario, es lo que se quiera... menos una glorificación de Terradellas. Y los socialistas son todavía más severos L a Rambla, órgano de los staünistas moscovitas, comenta la crisis con mayor severidad todavía: El descontento se ha extendido en la retaguardia y no sabemos lo que hubiere ocurrido eí la retaguardia dé no ha bernos encontrado con un pueblo tan. sufrir do como el nuestro... Pero el pueblo ya no puede más. La voz del pueblo pide de la misma manera que un Ejército regular, un Gobierno efectivo, un Gobierno que no haga más decretos para que se los lleve el viento. El Gobierno Terradellas está teniendo- -hay que rendirse ante la evidencia- -unos funerales magníficos. (V- EL GENERAL CANT 1 CAVAL- Necesítanse máquinas de coser periódicos. Envíen condiciones, indicando modelo, a A. Z Apartado. 49. -Sevilia Don José Cavalcanti de Alburquerque y Padierna nació en Cuba el año 1871. E n 1888 ingresó en la Academia General M i l i tar de Toledo. E n 1895 marchó a Cuba en el Escuadrón expedicionario de Húsares de L u sitania. E n Cuba obtuvo el empleo de comandante y varias preciadas cruces. Permaneció en Cuba hasta el año 1898. Desempeñó varios empleos y luego fué como agregado a la Embajada de España en Roma, cargo que desempeñó durante cuatro años. E n 1909 ascendió a teniente coronel y. marchó a Melilla con el general Tovar, que mandaba la División de Cazadores. Tomó el mando de los Escuadrones de Caballería de la División, y al frente de los de Alfonso X I I en septiembre del citado año, se cubrió de gloria en el combate de T a x d i r obteniendo la Cruz Laureada de San Fernando, que por tmanimidad le otorgó el Consejo Supremo de Guerra y Marina. E l nombre del glorioso jefe alcanzó entonces la máxima popularidad. Se distinguió en cuantas operaciones se realizaron en la zona de Melilla, muy especialmente en Zeluán y Zoco el Jemis de Beni B u Ifrus. A s cendido a coronel cuando sólo contaba treinta y ocho años, fué objeto de varios homenajes por parte de sus compañeros de A r m a E n 24 de octubre de 1910 casó con doña Blanca Quiroga, hija de ía Condesa de P a r do Bazán. Fueron padrinos los infantes doña María Teresa y don Fernando. E n 1911 tomó el mando del regimiento dé Húsares de Pavía. Ascendido a general, desempeñó la Comandancia de Melflla, en 1921, a raíz del desastre. Allí realizó una magnífica labor, organizando los servicios y el Ejército de Melilla. Bien pronto tuvo ocasión el general Cavalcanti de reverdecer sus laureles africanos, y casi en el mismo l u gar que obtuvo su primera Laureada, fué propuesto para la segunda, al levantar el asedio a la posición de Tizza, en una acción que fué resuelta por su valor personal. Regresó a la Península el general Cavalcanti, y al producirse el levantamiento del genera Primo de Rivera formó parte del primer Directorio Militar. Alejado de los cargos de responsabilidad permaneció algún tiempo, hasta que en 1930 fué destinado a la Capitanía General de Andalucía. Su estancia en Sevilla granjeó al ilustre generalelevado ya a las más altas jerarquías de la Milicia, el respeto de todos y sorteó con l a mayor dignidad las dificultades que ya entonces surgían en el camino de los hombres, que desempeñaban funciones de autoridad en aquellos tristes días. Envuelto en la represión que el Gobierno de Azaña desencadenó a raíz del 10 de agosto, sufrió el general Cavalcanti las iras de los que detentaban el Poder y fué encarcelado. A I producirse e! actual movimiento, don José Cavalcanti se puso al frente de las foerzas leales de Galicia y de la brillantez y eficacia de ese su último servicio a la P a tria, habla bien alto lo que ha significado la aportación de Galicia. Descanse en oaz el laureado general, grori caballero, prestigio del A r m a cumplidor ¿t sus deberes militares y ejemplar patriota,
 // Cambio Nodo4-Sevilla