Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A 3 C. A Ñ O T R I G É S I M O T E R C E R O S E V I L L A JUEVES i D E JULIO D E 1937. P A G I N A 7. R LA JUSTlCiA E N L A ESPAÑA NACIONAL A N T E E LCONSEIO D E G U E R R A E N JUICIO SUMAR 1 S 1 MO, S E V I O A Y E R SEGUIDO CONTRA E L PROCESO SOCIAE L SINIESTRO LISTA GARCÍA A T A D E L L Y SUS CÓMPLICES POR LOS DELITOS COMETÍ DOS A L F R E N T E D E SUSB A N D A S E N M A D R I D L o s h e c h o s E n sus p r i m e r a s d e c l a r a c i o n e s rrogatorio de los procesados. Acusación y una de reclusión. A t a d e l l confiesa q u e su D o s p e n a s de m u e r t e B r i g a d a realizó detenciones, requisas y fusilamientos. L a fuga. Intefiscal. E l fiscal s o l i c i t a q u e A t a d e l l sea e j e c u t a d o r rece en este momento. A i J J vA f 1 ¿i i y se pone ai ña- era con las autoridades de L a Coruña para decirles que en el buque Mexique, donde viaja, hay varias personas sospechosas, entre ellas un procurador llamado Elisalde y un periodista apellidado Rafart, que llevan una misión reservada del Gobierno rojo a Cuba y Méjico, respectivamente. Cuando el barco toca en Las Palmas, l a autoridades de la ciudad tienen aviso cablegrárico de que en el buque viaja. gente sospechosa y que deben proceder a la detención de aquellas que señale Ricord y V i v ó que y a a bordo. E n el sumario. se hace historia de todos los incidentes habidos hasta l a detención de Agapito García Atadell y Pedro Penabad, asi como de la vida que ambos hacían a bordo del Mexique; vida fastuosa, con frecuentes convites y fiestas. s Se reúne el Consejo Constitución del T r i b u n a l L a concurrencia A las diez en punto de l a mañana, y en una de las salas de la Audiencia T e r r i t o rial, se constituyó el Consejo de guerra. Actuó como fiscal el de la División J u r i dicomilitar, y como defensor, el designado previamente. Fué relator el juez de la causa. Cuando se dio la voz de audiencia pública, por el presidente, penetraron en l a sala numerosos jefes y oficiales del Ejército, que tomaron asiento en los estrados; bastantes señoras y mucho público, en general, que llenó por completo el local, desmostrándose de ese modo la gran expectación producida por este Consejo de guerra. Informe de la defensa. Los hechos M i l- veces se ha descrito ya en la Prensa el horror de las jornadas que siguieron al 18 de julio en Madrid. E l monstruoso terror que se abatió sobre la indefensa ciudad fué iniciado y mantenido, principalmente, por aquellas escuadrillas policiacas, creadas por el marxismo y por el anarcosindicalismo, y sacadas por ambos partidos políticos de sus fondos más bajos. E l 25 de julio, estos forajidos, con una embrionaria organización, eran dueños de todo. Los perseguidos que lograban escapar dé sus garras iban a refugiarse en la Dirección General de Seguridad, donde pedían que se les detuviera; y los mismos policías, acobardados, sintiéndose odiados por sus jefes y por el Gobierno, los felicitaban en voz baja l í a tenido usted suerte... aquí, pollo pronto, no perderá el pellejo. A l correr de aquellos días alucinantes hubo un cambio en la manera de actuar de aquellos criminales. L a s partidas sueltas, las brigadiílas, se concentraron y surgieron verdaderas escuadras, bien armadas, con edi ficios propios, automóviles, dinero y la benevolencia de las mismas autoridades. Operaban con las primeras sombras de l a noche o en la alta madrugada, y sus rassias eran siempre fructíferas. E l automóvil de turismo, con el piquete ejecutor, iba seguido siempre de la camioneta para cargar el producto del robo. ¡A qué grado de vileza y de crueldad llegarían la Escuadrilla del Amanecer y la brigada de Los linces de la República para alcanzar fama y celebridad en aquel caos teñido de sangre! Todas fueron superadas, en el rumor público, por l a brigada de García Atadell, establecida en la Castellana. N o hay idea del espanto que ese nombre producía en Madrid. Cuando los coches de la b r i gada- -llevaban todos el fatídico letrero, en esmalte blanco, sobre los capots- -cruzaban las calles de la ciudad, las piernas de los viandantes temblaban y sus rostros palidecían intensamente. U n o de aquellos automóviles parado frente ante un portal, en las sombras de la noche, era un signo de muerte próxima. L a brigada dirigida por García Atadell actuó en M a d r i d desde los primeros días de agosto hasta los primeros días de noviembre. Consta en el sumario, por declaraciones de diversos testigos, que García Atadell figuraba en el Tribunal de l a Tcheka de Bellas A r t e s que su decisión era inapelable, cuando se trataba de. fusilar q libertar a cualquiera de los detenidos por la brigada que él dirigía; que se pueden caucular en dos mil los fusilamientos que ia brigada realizó; que al mismo tiempo se incautaban, los que figuraban en ella, de dinero, alhajas, títulos de la deuda, etcétera, encontrados en las casas objeto de la requisa o el saqueo; que la influencia de García Atadell era tal en Madrid que hasta los diplomáticos extranjeros le. visitaban para pedirle la libertad de algunos detenidos... García Atadell tuvo que huir de Madrid, perseguido por la F A I. y por el partido comunista. Tuvo parte en este suceso un L o s procesados asunto tenebroso que saltó a las columnas Constituido el Tribunal, su presidente prede la Prensa y en el que figuraba el rapto guntó al juez de la causa si los procesados de una señorita que vivía en la calle de G o- deseaban asistir a la vista. Contestada l a ya. Este rapto lo ejecutaron los comunispregunta afirmativamente, fueron introdutas, y García Atadell descubrió el paradero cidos en la sala los procesados Agapito G a r de la muchacha. P o r esto, y porque los cocía Atadell, Pedro Penabad Rodríguez y, munistas querían participar en las rapiñas Ernesto de Ricord y Vivó. E n l a concude la brigada de Atadell, y éste no lo conrrencia se produjo un movimiento de gran sentía, sobrevino su huida. curiosidad. Entraron apareados en l a misma Consta también en el sumario, por declaGarcía Atadell y Penabad, y conduraciones de varios testigos, que los miliciacido por un guardia civil el Ricord y Vivó. nos y policías que figuraban en la brigada García Atadell es hombre de treinta y se mostraban indignadísimos por la huida cuatro años, alto, de buena coplexión. V i s t e de su jefe Atadell, y decían que éste se ha- pulcramente. Lleva los ojos ocultos tras los bía llevado de Madrid unos veinticinco m i- gruesos cristales de unas gafas con montura llones de pesetas. negra, de concha, y en su rostro, algo páGarcía Atadell, acompañado de Penabad, lido, hay un gesto agrio, cuando penetra en que figuraba en la brigada, y de un tal O r- la sala. tuño, se dirigió a Santa Pola, arregló en Penabad es joven. kj- i t ¿Alicante, en el Cosulado cubano, su pasacon el pelo rizado. Viste u n traje, gris. porte y el de sus compañeros, embarcaron Ricord y Vivó es un tipo vulgarísimo. en el 25 de Mayo hasta Marsella, y de allí Viste pobremente, y su rostro es poco simse dirigieron a Saint Ñazaire, tomando papático. Representa unos veinticinco años. saje en el buque de la Transatlántica franLos tres procesados escuchan la lectura cesa Me. vique. García Atadell y Penabad del largo apuntamiento, inmóviles. iban acompañados de sus respectivas mujeres. E l apuntamiento. Numerosas d e E l tercer procesado, Ricord y Vivó, apa- claraciones L a causa comienza eri Santa Cruz de T e nerife, después de ser detenidos a bordo del vapor Mexique, en el puerto de L a s P a l mas, los tres procesados y otros pasajeros del buque, para los que fué sobreseído el procedimiento. Garcia Atadell declaró ante l a Jefatura de Policía de Santa Cruz de Tenerife que tenía treinta y cuatro años de edad, era natural de Vivero, de oficio tipógrafo, y vivía en Madrid en la calle de Bravo Murillo, Cuando surgió el movimiento del 18 de j u lio era auxiliar en las oficinas del partido Contra las enfermedades rebeldes de la pie) socialista, y como Galarza quisiera reorgay cuero cabelludo. Antisárnieo idieal, de nizar la Policía, fue escogido para figurar en aplicación sencillísima. Venta en farmacias, ella y agregado a una brisada comouesta
 // Cambio Nodo4-Sevilla