Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
B C. A Ñ O T R I G É S I M O MARTES r ¡v H, i- í. U ¡i- ÍÍ- J s Ü. D E 1938. P A G I N A CUARTO. SEVILLA 18 D E E N J 5 R O j otros encima de nuestras cabezas. Nadie pensó en el riesgo y todos miramos a lo alto con la incontenible emoción que es de suponer. Los pilotos de España, en zig- zag amplios y esbeltos, ganaron gran altura para inmediatamente caer sobre las presas que se les ofrecía, mientras que los cañones, desde tierra, seguían también las fintas de los pajarracos. E l chodeteo de las ametralladoras se hizo ronquido emocionante q casi instantáneamente se vio caer, heridos, a tres aparatos enemigos. Enemigos porque sus colores lo proclamaban, y enemigos porque nuestro instinto nos lo aseguraba. Uno de ellos logró escapar torpemente para ir a caer en las filas contrarias; otro se inclinó primero y ardió presto, y el tercero, luego de una cabriola inverosímil, fué una llama viva, de la que se separó un paracaídas, llevando colgado a un hombrecillo que parecía minúsculo muñeco. E l soplo del aire jugueteó largo rato con él, hasta que al fin le llevó encima de nuestras líneas, y más precisamente encima de: donde yo estaba, y ya podéis sospechar que eché a correr hacia él como un desesperado. Nadie me ganó en la carrera, pero yo perdí mi pantalón, que se rompió víctima de tanto esfuerzo. Y no es que me duela la herida del ¡pantalón! sino que a estas horas pienso si el ruso- -porque se trataba de un moscovita- -vale, no ya la carrera que me di, pero siquiera el pantalón rassrado y con difícil compostura. Con mi hombre y con todos los soldados que surgieron como por arte de encantamiento volvimos al puesto de Mando, donde aquel sujeto fué atendido con solicitud, visitado por un médico, confortado con una copa de coñac y conducido luego a la presencia de los jefes para interrogarle. Y o también logré sacarle algunas palabras del cuerpo, y por ellas supe que el farsante estuvo en París, donde se concentra toda la chusma al servicio del enemigo pasó luego a Barcelona y de aquí a Valencia, para venir, por último, al frente, donde ha caído. Varias consecuencias importantes No estoy triste, a pesar de la avería de mi pantalón, y reconozco que el enemigo tiene grandes virtudes. Son muy trabajadores. Es algo que llevamos adelantado para cuando, pronto, vencidos, se les exija la reconstrucción de España, no hacerles caso de monsergas societarias. Son esas dos las consecuencias poco importantes de la gran jornada de hoy. La otra, que he querido dejar para el final, es que España está más cerca cada hora de su gran, triunfo decisivo sobre las hordas comunistas, aliadas con todas las democracias de la bellaquería. E l paso de hoy es tan extraordinario que, en resumen, significa el hundimiento de la famosa línea roja, desde Alfambra hasta el Türia, quedando Teruel dentro de una bolsa, ¡con lo que yo se lo he advertido a los rojillos! que ahora mismo no sé si se agrandará para convertirse en flecha apuntada hacia el Mediterráneo. Todo esto, con quiebra enemiga, material abundante, cinvo aviones más para la cuenta y el disgusto para don Inda de no haberle dado tiempo para hacer la manifestación prometida en eruel. ¡A quien se le diga! -JUAN DEPORTISTA. ¡A LOS TRAFICANTES DE EUROPA E l Estado nacional español- -con atri- 3 butos y características de presente y de 3 futuro, el único Estado español- -sale al 3 paso de la maniobra atentatoria a la in 3 tegridad del patrimonio de España, que Ü para aminorar una desastrosa situación 3 financiera, intenta perpetrar el sedicen te Gobierno de la República. Trátase de 3 procurar fondos con el destino que es de 3 suponer- -adquisición de material de gue 3 rra- enajenando al extranjero una bue 3 na parte de la propiedad minera espa 3 ñola: el mercurio de Almadén y las po 3 tasas de Lérida. 3 Quedan advertidos los hombres de ne gocio de todo el mundo que de llevarse 3 a cabo tan criminal intento, ellos, los 3 que se atrevieran a dar beligerancia 3 económica y jurídica a los agentes de 3 Barcelona y de Valencia- -deberían to mar nota de esa dualidad de Gobiernos 3 rojos- -serían los primeros defraudados. Porque ya desde ahora el Estado espa 3 ñol anuncia la nulidad absoluta de tan 3 inicuo despojo. 3 E l decreto ley de g de octubre último, 3 firmado por el Generalísimo Franco, que 3 dejó en suspenso todos los actos de ena 3 jenación de propiedad minera, incluso las cesiones de acciones de Sociedades 3 mineras y los arrendamientos (que guiéis nes deben conozcan, por esta medida, 3 cómo se sirve aquí la independencia y el 3 decoro nacional) impedirá que tengan 3 validez jurídica de ninguna clase los ac- 3 tos que se proyecta otorgar y que, si se 3 formalizasen, no tendrían más que la 3 apariencia de contratos, dado el insubsa 3 nable vicio originario de que adolece 3 rían. E l Estado español, al proceder de esta 3 manera, al dispensar esta protección ju 3 rídica a un patrimonio de tanta impor 3 tancia en la economía nacional y en la 3 independencia misma de la Patria, no 3 hace sino aplicar los más puros princi pios de Derecho universal, acatados en 3 todos los tiempos por los pueblos que v i 3 ven en el concierto de la civilización. 3 Por lo que resaecta a las minas de 3 Almadén, sobre las que el Estado tiene 3 el dominio pleno, como propietario ab 3 soluto de ellas, es evidente que sin su 3 consentimiento es írrito todo cuanto se 3 h aga. 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 3 S is 3 En lo que afecta a minas que hoy pertenecen a particulares o a Sociedades, el Estado español, al dejar en suspenso el derecho de disposición sobré ellas, pone en juego los poderes de limitación de la propiedad privada, que por razones de interés público le corresponden de siempre; que nuestros tratadistas tradicionales compendiaron en la vieja fórmuía del dominio eminente y que el Derecho moderno de todos los países cultos ha localizado en el imperium como efecto necesario de la soberanía estatal. E l Estado moderno, que tiene facultádes para expropiar forzosamente y para imponer servidumbre, para impedir exportaciones de capitales y de objetos 3 históricos y artísticos, y para prohibir 3 vinculaciones, que aun bajo l a añeja s postura del Estado- -gendarme y del Es- 3 tado- -policía usaba de estos poderes con plena conciencia de legitimidad; que en 3 la famosa tabla de los derechos del hom g bre y del ciudadano estampó el princi- 3 pió de privación de la propiedad por cau l i sa de necesidad pública; es incuestiona- ble que actúa dentro de las más elemen- 3! tales y comunes normas de derecho al 3 Í declarar la nulidad de la operación que ü j se denuncia. Esto para no hablar de los 3 Estados comunistas o pseudosoviéticos (Rusia, Méjico) donde encontraríamos 1 campo, más ancho a esas facultades de limitación. Precisamente por ello, la República jÉj de 14 de abril, queriendo prevenir co- 3 artada a la reforma agraria, se apresu- ró, por decreto ley de 2 8 de julio de 3 ¡1931, a sujetar a autorización del Go ji bienio la adquisición por extranjeros de 3: bienes inmuebles rústicos. L a España- s í nacional, previniéndose también contra 3l posibles fraudes, hace uso de las mismas Üj facultades en una materia, como l a pro- j ¡j ¡piedad minera, que tan tradicionalmente ü se halla ligada a su soberanía, emla que el Estado ejerce un auténtico dominio 3 eminente al percibir un canon sobre sus ü concesiones, que él mismo otorga, y que Ü en ciertas sustancias, como las sales po- 3! fásicas, disfrutan de la situación privile- ¡giada de un estatuto jurídico singular ¡i que arranca de la ley de 2 4 de julio de 3i 1918. El llamado Gobierno de Valencia no 3 osará ostentar la voluntad, y su declara- 3 ción del Estado nacional- español. 3 No vamos ahora a extendernos en 3 consideraciones sobre la legitimidad de 3 nuestra entidad política. Vivimos tiem- 3 pos demasiados duros para dedicarnos a 3 cultivar el academicismo jurídico. Bas- 3; tara con replicar a nuestros detracto- 3 res- -revolucionarios permanentes, pero 3 legalistas en cuanto de la considera- 3 ción de los poderes de nuestro Estado se 3 trata- -que la legitimidad de los suyos 3 arranca de una razón históricamente Ü análoga, aunque moralmente inferior a 3 la nuestra. Sobre esto y sobre el derecho 3 a la insurrección y la resistencia a l a 3 opresión; sobre la ratificación expresa o 3 tácita (en el caso de España, abrumado- 3 ra) ellos y el Komintern que dirige pue- 3 den encontrar en Barchelemy, por ejem- 3 pío, del Instituto de Francia, respuesta 3 autorizada y reciente. 5 Nosotros apelamos al dictamen objeti- 5 yo y a la conciencia honesta de los j u- 3 ristas de Europa. Concretamente a los 3 eminentes jurisconsultos franceses. Ex- 3 cepción hecha, claro está, de aquellos 3 que, como Gastón Jéze, ponen su inne- 3 gable competencia al servicio de todos 3 los Negus que en el mundo sean... Hasta 3 íioN S E R R A N O SUÑER, Abogado del- 3 Estado. 3 Burgos 16 de enero de 1938. 3 mero el puesto de penitenciario y luego el que últimamente ocupaba, era respetadíslmo y muy querido. Descanse en paz el ejemplar ministra del Señor, y reciba el sincero pésame de A B C el Cabildo Catedral, el Oratorio d ¡San Felipe Neri, en que en varias ocasión nes fué prepósito el finado; sus hermanos, sobrino s jr demás parientes. que llega el destierro o la derrota. -RA- 3 En Las Palmas ha fallecido el ilustre orador sagrarlo, canónigo magistral de la Santa Iglesia Metropolitana do Sevilla don José Roca y Ponsa. El ilustre sacerdote había nacido en Vich, el año 1852, y en aquel Seminario sursé con gran brillantez su sagrada carreRecibió las sagradas órdenes en la capital canaria, donde ahora ha- fallecido, y NOTICIAS N E C R 0 L, 0 G 1 C A S Don José Roca y Ponsa illill i! l! lli! l! UII J! ll! m en difíciles oposiciones que dio luego el cargo de lectoral en aquella basílica. En cada etapa de su virtuosa vida caracterizó el señor Roca y Ponsa el arraigo y vehemencia de sus convicciones tradicionalistas, expresadas elocuentemente en sus admirables sermones, dechado de inspiración y apostólico celo. E n nuestra capital, donde alcanzo, prj- I
 // Cambio Nodo4-Sevilla