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ABC. AÑO TRIGÉSIMO C U A R T O S E V I L L A M A R T E S i D E F E B R E R O D E 1938, P A G I N A i í 8 goza entra ellas, y singularmente en N a v a rra, de prestigio solidísimo. Desde el primer momento se incorporó sin reservas y con devoción al Movimiento nacional; y aun antes de que se produjera, pues él fué quien con elevación y patriotismo, ejemplares superó ciertas dificultades que en las horas cargadas de ansiedad que precedieron al Alzamiento se habían producido en determinados sectores del T r a d i cionalismo, con el general M o l a en el Norte de España, había de dar el grito de l a rebelión redentora. Con el gran m á r t i r Pradera, conoce como pocos el pensamiento del Tradicionalismo español y por eso, con la seguridad del que no improvisa y. sabe bien que el plano de una comunidad de pensamiento y sentimiento sobre auténticos anhelos nacionales es cabalmente el emplazamiento y desembocadura lógica de lo que ha significado el Tradicionalismo militante, recibió sin reservas mentales el decreto unficador dictado por el Caudillo y cooperó desde el Secretariado a la organización de l a entidad política nacional. A l constituirse el Consejo N a cional fué nombrado consejero, cargo que j u r ó ante Dios en el R e a l Monasterio de las Huelgas, de Burgos. E s orador muy correcto, atildado escritor e historiador notable singularmente de todos los episodios que atañen al Tradicionalismo, que conoce como nadie y muchos de los cuales ha vivido en su intimidad. Con su autoridad de viejo carlista y l a que le da su conducta ha podido desentenderse de consideraciones pequeñas. L a figura del conde de Rodezno es lo suficientemente conocida para que se trate de alargar estas notas biográficas de una personalidad conocida de. iodos. se hace cargo del Gobierno de Burgos. T o ma parte luego, en la Junta de Defensa N a cional y extinguido este. organismo pasa a la Presidencia de la Junta Técnica. E n ella realizó el general Dáviia magnífica labor. Sus dotes de inteligencia y de capacidad de trabajo fueron pt stas al seiviciq del organismo citado. Las personas que fueron sus colaboradores y quienes tuvieron ocasión de relacionarse con él para tratar de asuntos de E s tado, quedaron impresionadísimos del j u i cio atinado y certero con que este hombre modestísimo llegaba siempre a lo hondo de los más intricados problemas y ponía en sus resoluciones el invariable. sello de su justicia. Allí prestó servicios que hemos de calificar de extraordinarios. Cuando E s p a ñ a sufre la desgracia nacional de la pérdida del general Mola, el Generalísimo, con la cualidad magnífica de llevar a cada hombre a la misión indicada, saca al general Dáviia de su misión sedentaria y lo lleva a continuar la obra guerrera del general fallecido. Con alegría es recibida la noticia por el general Dáviia, que venía sintiendo cada vez m á s la nostalgia del frente de combate. Así asume el mando del Ejér- cito del orte y lleva a término feliz la obra de la conquista de Bilbao para avanzar luego, victoriosamente, sobre Santander y A s turias, siendo un colaborador leal y fidelísimo del Caudillo. v E l ministro de Defensa Nacional don Fidel Dáviia Nació en el a ñ o 1878. A los dieciséis años ingresó en la A c a demia de Infantería. Apenas terminados sus estudios en l a Academia de Infantería y con el grado de segundo teniente fué destinado al E j é r c i t o de Operaciones en l a isla, de Cuba, donde tomó parte en numerosas operaciones, alcanzando muchas menciones honoríficas la Cruz del Mérito Militar. Cuando prestaba sus servicios en Cuba fué destinados l a Escuela Superior de E s tado Mayor en calidad de alumno. Tras de tres cursos fué promovido a capitán de E s tado Mayor. Desde ese momento, cuantos puestos ocupa va demostrando l a dotes de inteligencia y trabajo que le son características, junto a una noción exacta, del sentido del deber, Después de obtener la Cruz Blanca militar y con l a graduaciación de teniente coronel, es destinado al Ejército de Operaciones de Melilla, en cuya Comandancia se hace cargo de la Jefatura de la Sección de Campaña e interinamente, en algunas, ocasiones, de la de Estado Mayor. V a perfilándose su extraodinaria capacidad como Jefe de Estado Mayor y su figura se cubre en repetidas ocasiones del m á s alto prestigio, ganado con frecuentes éxitos. Su hoja de servicios, magnífica, podría susti- tuir perfectamente toda. nota biográfica, ya que en ella están escritas las cualidades de este buen soldado. Después de la campaña de África, de l a que regresa con un grave quebranto físico, pasa a ocupar la Capitanía General de la Sexta Región. E n 1920 es ascendido a general. Llegada la República solicita el retiro voluntario. E n él se halla cuando se produce el Alzamiento nacional, Inmecha ajn at incorpora a el tor de la Academia de Infantería, donde, como siempre, da pruebas. de su recio temple de soldado y de su gran inteligencia. E n 1914 se le promueve a. general de b r i gada. Vuelve de nuevo a África, donde permanece hasta fines de 1916, en que realiza una visita al frente ingjés en la gran guerra, incorporándose a su destino en Tetuán, en el mes de febrero del 1917. E n enero de este mismo año le había sido concedida l a gran Cruz Roja de la Orden del M é r i t o Militar, en atención a los extraordinarios servicios prestados en el Protectorado, maní dando la brigada de Cazadores. E n la p r i mavera de este año es destinado a la Península como gobernador militar de San Sebastián. E n 1918 asciende a general de d i v i sión, y en 1919, ante la necesidad de enviar al Gobierno militar de Barcelona, sumida en la anarquía, y en el crimen, se busca a una persona de gran energía, capaz de superar el difícil puesto. E l general Martínez Anido ocnpa tal cargo con el éxito en él característico y prueba que al. mismo. tiempo que gran soldado concurren en él cualidades magníficas de hombre de Gobierno. Su actuación en Barcelona es bien conocida por todos los españoles. Primero como gobernador militar, luego como gobernador civil, consigue a fuerza de riesgos acabar con el terrorismo catalán. Su labor abnegada no es bien apreciada en aquel momen- to tan confuso de la política española, y su dimisión al Gobierno civil, en octubre de T 922, es admitida, pasando a situación de Este hombre inteligente y magnífico soldisponible. E n los cortos meses que nos. dado, va al nuevo Ministerio a ocupar: el separan del 13 de septiembre, el general puesto, para el que lleva sus cualidades de Martínez Anido desempeña el Gobierno- Mi experiencia, laboriosidad y caballerosidad litar de Cartagena, general de la 15 D i v i ejemplar. sión, comandante general de Melilla y disE n atención a ser una de las principales ponible. figuras del Alzamiento y a sus. ideas y temE l 22 de septiembre de 1923, apenas lleperamento de hombre actual, de sentir hongado a M a d r i d el general. Primo de Rivera, damente todo el contenido social e innivaes nombrado subsecretario del ministerio de dpr del Movimiento nacional, el Generalíla Gobernación, encargado de despacho. E n simo le nombró consejero de Falange E s 1924 es nombrado delegado del Directorio pañola Tradicionalista y de l a s j o n s Militar y presidente de la Junta Central de Abasatos. E n 1925 es nombrado ministro El ministro de Orden P ú b l i c o de la Gobernación y vicepresidente del Consejo de ministros. Durante los años del Go- general Martínez Anido, bierno del general Primo de Rivera sustiNació el 21 de mayo de 1862, ttuye en el ministerio de la Guerra al duque El primero de septiembre de 1880 ingrede Te. tuán, durante su enfermedad, y al gesó en la Academia de Infantería. Allí perneral Primo de Rivera, en sus ausencias, maneció hasta mediados del 1884, en que en la Presidencia, fué ascendido al empleo de alférez v destiHasta el 30 de- enero de 1930 ejerce el nado a la guarnición de Gerona. E n 1886 cargo de ministro de la Gobernación. E n pasó a prestar sus servicios al Ejército de África. Vuelve a la Península después de esa fecha tiene lugar la salida del general Primo de Rivera, a quien sigue fielmente el año y medio y entre ésta y el Protectorado general Martínez Anido. Desde entonces, reparte sus actividades en los años que sihasta la fecha, el general vive desde el exguen. E n 1894 fue comprendido en la Real orden de 28 de marzo y felicitado por el tranjero la inquietud de España, de la que conoce sus causas y sus peligros. valor, abnegación y disciplina demostrados Apenas estallado ti Movimiento nacional, durante las operaciones realizadas en aquel el general Martínez Anido vuelve a E s p a territorio contra las- cabilas fronterizas a ña decidido a poner su espada al servicio da dicha plaza, que ultrajaron la bandera l i i la Patria. E n octubre del 1936 es nombrado cional. presidente dtl Patronato Nacional A n t i t u E n 1896 pide voluntario formar parte de berculoso, y en octubre del 1937 es elevado la expedición a Filipinas y embarca en d i a la jefatura de Seguridad Interior, O r l e n ciembre de dicho año con rumbo a esas isPúblico y Fronteras. las. Tomó parte allí en un gran número de H e aqui, sintetizada hasta el máximo, la! acciones, y el 27 de febrero del 97 fué aslarga actividad de ese hombre magnífico que cendido por méritos de guerra contraídos es el general Martínez Anido. Mejor rme en la acción de Silang a comandante de Inpor su limpia y magnífica hoja de serviros fantería. Asiste a la toma de Salitrán y continúa activamente en el frente hasta el puede juzgarse de su valía por los ata r s que ha merecido de todos los enemiga e mes de julio en que regresa a Manila enEspaña. E l general Martínez Anido e; fermo. Allí es reconocido y se decide su rediscusión, el hombre más odiado y mágreso a la Península, a donde lleva numelumniado de cuantos incondicionalmenío rosas citaciones y menciones ganadas en la guerra. Continúa en la Península en el serven a España. N o pueden perdonarle vicio activo y en 1909 es ascendido a teenemigos el valor y la inteligencia d niente coronel y vuelve a África. P o r su gados cuando acabó con el terrorismo heroico comportamiento gana la M a r í a Barcelona, primero, y en España después. Cristina y es ascendido por méritos de gue, Su actuación al frente del Orden Público rra a coronel, en 1910. de España es recordada con gratitud por los españoles y calumniada por- aquellos pistoleE i mismo año es nombrado a 3 udante de ros, más o menos declarados, a los- Que Su Majestad, volviendo, con este motivo a -V la Península. E n 1912 es nombrado dirgc- j 1 rrió definitivamentef
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