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H e aquí cómo dejaron los rojos el magnífico pueblo del Pirineo aragonés Blelsa. AI fondo puede apreciarse l a Belleza del valle del mismo título. (Foto M Gascón. ALCALÁ D E G 1 SBERT tiempo el matutino de la nueva aurora, y afirma que empieza a amanecer tras la noche. D e aquella procesión en Viernes Santo, donde gemía la trompa en forma de dragón con sollozos que parecían de dioses, han queaado sus ecos en el viento. Y hoy también, en esta otra hora, ante el glorioso Descendimiento de la divina Enseña, se estremece el airé con temblores de calentura, y hay un lamento desgarrado que sube de los hombres hacia Dios. Cuando vuelvan á cantar las esquilas sobre la paz de los campos, en la hora del Ángelus, ya no ha de gemir, el clarín que reza su oración heroica por los caídos de España a la hora del atardecer; porque entonces ya habrá llegado el tercer día de l a resurrección, y habrá de ser el rezo heraldo de aurora en cada una de ellas, como la trompeta del Arcángel que anuncia Ja A s censión. Deberá sonar el clarín únicamente al a l tarse la. Enseña en símbolo de ruelo, pues y a habrá pasado el día del descendimiento, y será prito c. triunfo y gallo, de amanecer es- i Hí -d- tlo, qua nos despabile de nuestra pei ra y, nos una en un mismo despertar cuajado do esfuerzos. ¡JÍARIAüg T O M A S Santa Magdalena de Pulpis tiene un castillejo para la defensa del poblado. E r a n frecuentes las incursicnes de los piratas berberiscos y toda la costa estaba sembrada de atalayas. De Santa Magdalena llegamos a Alcalá de Chisvert c de Gisbert. Se alza ya la Sierra de Irla, compartiendo un valle. Las atalayas de Alcalá están a! a izquierda. E n lo alto hay un gran castillo. E n sus lomas, hace más de un mes, se libraron rudísimas batallas, y el agua de las tormentas bajó enrojecida por la sangre. Aquí se estrellaron varias divisiones de Carabineros. E n Alcalá de Chisvert también se combatió en la guerra carlista. E n esta de ahora ha padecido mucho bajo la dominación marxista y hubo que luchar para arrancarla de ese yugo. Su bella Iglesia está totalmente destruida. Entre cuadra y garage vino a quedar en poder de los rojos. Y o la he visto como un almacén de cosas podridas. L a esbelta torre es la más alta de toda esta r i bera. Para sufragar los enormes gastos, todos los vecinos pagaban la treintena de la cosecha, y se alzó al fin la hermosa Iglesia, cuyo interior es ahora un lastimoso estercolero. Empezaron las obras del templo en 1736- y la construcción de la torre duró desde 1784 a 1803. Sigue el camino, de Norte a Sur, por tierras de ojiyar y de siembra. E l ferroia? rrfl y la carretera van juntos y gustan dé pasar uno sobre otro los dos caminos. Pot ¡ambas vías, con tren blindado y con tanques, se acercaron los rojos varias veces al nuestras líneas, y todas ellas fueron reebi? zados sin un solo éxito local. El Cabo Oropesa y su línea de fortificaciones H a sido salvada esta defensa que el ene- migo dispuso apoyándose en el mar. Estamos ya ante el Cabo Tenebrario de Ptolomeo. A l otro lado comienza et Seno Sucronense y se inicia el golfo de Valencia. Entre las peñas de Oropesa se ccuítabári las justas corsarias. Eran aquellos peñareis en otro tiempo nidales de piratas. E n la guerra de las gemianías, que lucharon los plebeyos con los nobles y el Duque de Segorbe ganó la partida. El Duque de Segorbe, que cifró su victoria de Pavía sujetando una Corona Real, y puso la orgullosa leyenda: P o r una que sujeté, imperial la merecí. A la izquierda quedó el campo fortificado de Oropesa. L a maniobra sobre Castell 6 tí se dispuso más al- Oeste, más a la deracl. ia de la carretera y del ferrocarril que bajan de Barcelona a Castellón y Valencia. Benicasím y su hermosa playa quedaron también a la izquierda del avance- a t i t a h dose Ja guerra de ellos,
 // Cambio Nodo4-Sevilla