Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LA PROPAGANDA E C U E S T R E D E LOS ROJOS confortable. Cualquiera otra cosa resulta E o an artículo publicado en Buenos Aires rriuy incómoda. Pero quizá esos servicios de sobre l a vida privada del doctor Negrín- -propaganda se pasan un poco de rosca cuanjno podían llegar a menos las vidas privado describen al doctor Negrín, en su cabadas! -se asegura, que el doctor N e g r í n monllo Manco, repartiendo saludos a un lado y ta, a caballo, y que es fácil verle por las caotro de las Ramblas, como si todo fuera allí lles de Barcelona en actitud ecuestre, trastan apacible como, en un sendero sentimenladándose sobre un blanco corcel desde su domicilio particular a la Presidencia del tal cualquiera del Bosque de Bolonia o del Parque de Hyde, en Londres: ¡Consejo. A l doctor N e g r í n le fascina ta ¡tracción hipomóvil. Advierto gue- este tra -Adiós, doctor; cómo madruga usted ¡bajo no aparece firmado por- un extranjero, hoy... I a l que habría que perdonar su fantasía tra- -Buenos días, señor González Peña. Nos dicipnal, sino por un español; por un espa ¿eremos luego en el despacho. ñol qu vive en l a E s p a ñ a roja. -Encantado. H o y hablaremos, si usted Hasta ahora los servicios de propaganda quiere, de l a vuelta a las clases de Doctride nuestros adversarios se movían en una na Cristiana en las escuelas públicas. órbita de relativa. discreción. Describían con -Muy interesante, muy interesante. qué elegante respeto contemplaba L a H o r- ¿C ó m o dice usted, doctor, que se llania da el paso de. una procesión católica, sin su caballo? que la procesión fuera atacada con bombas -Jovial. de mano... ni nada, y señalaban la alegría- -E s un sol. Buenos días, doctor. de Jos í a c h i s t a s de Madrid, Barcelona o- -Hasta luego, caballero. ¡Valencia, cuando se enteraban de que seSe añade a todo esto que el paso del docrían ejecutados, no por un asesino, cualquietor Negrín por. las calles de Barcelona, a ra, sino por un grupo de ellos, reunidos en bordo de Jovial, no descompone ni en unos torno á una mesa, con el nombre de T r i segundos la serenidad de l a urbe, tranquibunal Popular. la, afanosa y feliz. E s t a familiaridad de l a población con el hombre que está elaborani N o era excesivo. E l mundo siente una do su dicha sólo había sido registrada hastendencia a considerar que. hay en la tierra ta ahora en presencia de algún príncipe mucha mejor buena fe y mucha m á s ternuescandinavo, cuando los príncipes escandir a de la que se ha dicho, porque es lo m á s 1 navos se dirigen a caballo a conversar dti- rante algunas heras con los pescadores d 9 arenques. Es curiosa la atracción del caballo en los dirigentes marxisías. O en sus alcaloides. Napoiéonclra Aguirre y el señor M o n zón habían cogido una perra de tal clase con las jacas del jugador de polo don José Luis Aznar, que acabaron por llevárselas y por pasearse sobre ellas, todas las mañanas, a lo largo de la playa de Algorta. D o n M a nuel A z a ñ a no ha visitado nunca los frentes de guerra, cuando los ha visitado, sin sus buenas polainas y su buena muía... Pero el periodista español que ha- publicado en Buenos Aires el artículo a que me refiero, tiene una idea catastrófica de l a credulidad de sus lectores. D e l auto blinda- do en que pasa el doctor, N e g r í n por las calles de Barcelona, como. -el. rayo, a la lenta y graciosa majestad del corcel, ha distancias que ni una estupidez químicamente pura puede llenar co í honestidad. Los servicios de- propaganda de nuestros enemigos exageran De improviso pasean a l doctor N e g r í n a caballo. Un poco de pudor- -el pr ¿dor mínimo- -les hubiera aconse jado pasearle antes en bicicleta, durante a l gunos meses por lo menos... M I Q U E L A R E N A V VIGO. -DIA D E LOS HITLERISTAS MUERTOS flo. oloenr coronas flcflorfis en los restos de los alemanes enterrados en Pereiró con asistencia de tas a; os oliciaíes del acorazado alemán Sch ¡5 ilcístein cales 1
 // Cambio Nodo4-Sevilla