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S g V í LLAÜ DF S E P T 8 R E P E 1941 NUMERO SUELTO 25 CÉNTIMOS EEDAOCION Tí A D M I N I S T R A C I Ó N PRADO DE SAN SEBASTIAN. -ANUNCIOS: VEIJAZQUEZ, DIARIO ILUSTRADO. A Ñ O TRIGÉSIMO S É P T I M O NUMERO JJ. 8 S 7 12, SEVILLA. APARTADO 49. EL VIAJE DEL CAUDILLO A B O R D O D E L A L M I R A N T E C E R V E R A Y E S C O L T A D O POR U N A F L O T I L L A D E D E S T R U C T O R E S SU E X C E L E N C I A E L 1 E F E D E L ESTADO LLEGA A SANTANDER Y LA NOBLE CIUDAD CASTELLANA L E T R I B U T A U N F É R V I D O H O M E N A J E L L E N O D E ENTUSIASM O Y EMOCIÓN INENARRABLES La travesía. El pueblo en masa recibe al Caudillo. En la zona siniestrada. Dos discursos de Su Excelencia Visita a Renedo. Soberbio desfile de antorchas. Impresión de la magnifica jomada. El Jefe del Estado es recibido con grandes aclamaciones en Santander Santander i o S u Excelencia el Jefe del Estado, Generalísimo Franco, se ha trasladado hoy, a bordo del crucero Almirante Cervera, desde San Sebastián a Santander. A las ocho de la m a ñ a n a salió el Caudillo de su residencia de Ayete. Vestía uniforme de capitán general de la Armada, con la Gran Cruz L a u reada de San Fernando en el pecho. Acompañado por el ministro de Marina, el comandante general de la Escuadra, jefes de sus C a sas Militar y C i v i l y sus ayudantes, se dirigió en automóvil a Guetaria. Millares de personas esperaban el paso del Caudillo para aclamarle a. lo largo del trayecto y en el puerto, en el que se había congregado una gran muchedumbre y donde aguardaban a S. E el gobernador civil de la provincia y el comandante de Marina, el alcalde, el jefe de Policía de San Sebastián y demás autoridades civiles y militares. A la entrada de la rada se había situado el crucero Almirante Cervera y la flotilla de destructores de su escolta. Después de saludar a las autoridades S. E el Jefe del Estado embarcó en una canoa automóvil, que le trasladó al buque almirante. A l ponerse en marcha el bote se hicieron al Caudillo las salvas de ordenanza en medio de la cariñosa despedida y los incesantes vítores de la multitud congregada en el puerto. E n el crucero Almirante Cervera la dotación, alineada en cubierta, rindió honores a S u Excelencia al tiempo que por. segunda vez sonaban las salvas de reglamento y se interpretaba por la banda de a bordo el Himno Nacional. E n este momento se arria la insignia del barco y se iza el guión del Caudillo, mientras el Generalísimo pasa revista a la dotación del crucero. Inmediatamente después el Caudillo se trasladó al puente de mando, desde el que presenció las maniobras, preliminares de la marcha. A las nueve de la, m a ñ a n a leva anclas el crucero Almirante Cervera, rumbo a Santander. Una unidad de la primera flotilla de destructores, mandada por el almirante Moreno, evoluciona, vigilante, a la salida del puerto. L a flotilla de destructores se sitúa por, parejas a ambos lados del crucero almirante, formando escolta antisubmarina. Rompe la marcha el destructor Ciscar, seguido del resto de la flotilla, que componen el Almirante ArJeqiiera, Alcalá Galiana, Jorge Juan y Gravina. E! mar presenta ligera marejada y el tiempo está despejado. E l crucero que enarbola la insignia de S. E alcanza pronto una velocidad de treinta nudos. Durante toda la travesía se puede observar perfectamente desde el barco el litoral santáferico. E l Generalísimo Franco permaneció en r puente de mando del Almirante Cervera hasta fea once de la mañana, a cuya hora pasó a popa, donde se encontraban el ministro dé Marina, tarde se trasladó S. E el Jefe del Estados, l a el almirante Estrada, los jefes de sus Casas tribuna monumental levantada en la zona maC i v i l y Militar y demás personalidades de su rítima, desde la que pronunció el siguiente séquito, con los que conversó hasta dar vista discurso: a la capital montañesa. Discurso del Jefe del Estado T o d a la ciudad de Santander espera en E s p a ñ o l e s todos: S ó l o unas palabras los muelles al Caudillo A las once y cuarto fué avistada la. Escuadra para que los sentimientos de mi coradesde el puerto. Y a esperan en e l muelle el z ó n vayan hacia los vuestros y los de ministro secretario del Partido, camarada todos í o s a q u í congregados hacia la P a A r r e s e el capitán general de l a Sexta Región, tria, representada en nuestros muertos. el capitán general de l a Primera Región, los Somos poco amigos de palabras, como gobernadores civiles y jefes provinciales de Santander y Madrid y los generales Pedreiro tampoco lo fueron los c a í d o s en nuesy Borbón, el alcalde de l a ciudad y demás au- tros campos por levantarla. Por eso, las toridades locales con las jerarquías del Par- palabras no pueden ser nuestro instrutido. mento. Hemos de obrar con hechos. A las doce menos cuarto atraca en el mueE s t a masa a q u í congregada represenlle el destructor Ciscar, que manda el coman- ta la unidad de los pueblos y de las tiedante general del Departamento, almirante rras de E s p a ñ a la fe en nuestro resurMoreno. A las doce en punto entra en la bahía gimiento; fe y trabajo, que es la norma de Santander el Almirante Cervera, que enarbola la insignia del capitán general de la A r- de mi Gobierno y el e s p í r i t u que nos mada, Caudillo Franco, que, brazo en alto, con- anima. Tened la seguridad de que si no testa a los saludos de la muchedumbre, que le hubiera sido por la guerra que enfrenta aclama desde el muelle, y a las dotaciones de al mundo, E s p a ñ a ya h a b r í a resurgido; todas las flotillas pesqueras que, empavesadas, e s t a r í a levantada, y no h a b r í a problemas se habían concentrado en el puerto para para los pueblos ni para los e s p a ñ o l e s recibir al Jefe del Estado. E l momento es que no hubiera resuelto con mano firde gran emoción. L a muchedumbre vito rea sin cesar al Caudillo y suenan las me y paso seguro. Este entusiasmo vuestro, este calor, sirenas de todos los barcos surtos en el puerto, mientras se disparan las salvas de or- esta u n i ó n de e s p í r i t u son el reflejo del denanza por las baterías de la plaza. E l Cau- sentir de E s p a ñ a L o mismo que vuesdillo no deja de saludar brazo en alto a las tra a l e g r í a se alza sobre los dolores y; aclamaciones de la multitud hasta que desembarca. Son las doce y veinticinco cuando el desgracias pasadas y t e n é i s el optimisGeneralísimo Franco pisó tierra santanderi- mo de la fe y la confianza en vuestros na en medio del repicar de las campanas a puertos, a s í ha de levantarse E s p a ñ a envuelo de Santander y el incesante sonar de las tera, porque para eso hemos guerreado, sirenas. hemos dado la sangre de los mejores y E l saludo de las autoridades. A p o t e ó s i c o nos e s t á mandando la Historia con las glorias pasadas, reverdecidas por el esrecibimiento Su Excelencia el Jefe del Estado fué reci- fuerzo de nuestras juventudes. bido por el alcalde de la ciudad a su llegada Este es nuestro Movimiento, y e s t é al puerto. Inmediatamente después revistó a es el e s p í r i t u de nuestra Falange: levan- las fueras, que le rindieron honores en el tar a E s p a ñ a Hacer la r e v o l u c i ó n que muelle y se dirigió a ja iglesia parroquial de Santa Lucía, a cuya puerta el obispo de la dé el pan a todos los hogares y con la diócesis le do la bendición y le puso a besar justicia les lleve t a m b i é n el e s p í r i t u y i el Crucifijo. Miles de personas se apiñaban a l e g r í a Nuestras obras s e r á n m a ñ a n a en las calles para ver pasar al Caudillo. E l re- vuestra ejecutoria. Para esto os emplacibimiento puede considerarse como apoteósi- zo, que esto es el servicio de E s p a ñ a el co y el fervor de Santander por el Generalísi- destino de la Falange y el camino d e í mo Franco ha tenido en todo el trayecto reco- Imperio. ¡A r r i b a E s p a ñ a! í: rrido intensas demostraciones de afecto y cariA l terminar su discurso, el G e n e r a l í s i m a ño en esta primera visita de S. E a la capital montañesa. E n la iglesia parroquial de Santa Franco fué objeto de entusiastas aclamac Lucía asistió el Caudillo a un Te- Deum, des- nes. Desde l a tribuna presenció el brilla tepués del cual se dirigió a la Jefatura P r o v i n- desfile de las fuerzas del E j é r c i t o y de la cial del Partido, donde le fueron presentadas Falange de l a provincia. Numerosos g r u por el gobernador civil v jefe provincial todas pos folklóricos actuaron ante el Caudillo, las jerarquías provinciales y de servicios. M á s que, preseMó cpjni cida. los, M 1 c na tefel a ts
 // Cambio Nodo4-Sevilla