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B O. y. S 13.405. MIÉRCOLES 9 P E OCTUBRE PE 1946. EDICIÓN P E ASrPAJjtJCIA. PAGDTOk 11. FALLECIMIENTO D E L CARDENAL OBISPO D E G R A N A D A ARZ- Puede decirse que el ilustre purpurado ha sido el maestro de ceremonias de su muerte, que le sorprendió elevando sus preces al Sefior Granada 8. A las siete en punto de la mañana ha fallecido su eminencia el cardenal arzobispo de Granada, doctor don Agustín Parrado v García. Estaba rodeado en aguel momento de su hermana, sus cuatro sobrinas. sus sobrinos, los obispos á Astorga v auxiliar de Granada, doctores Mérida v Hurtado G a r c í a su director espiritual, padre Lucas, superior de la Residencia de Tesuítas: el canónigo don Tose M a n a Martín, su. capellán: don Tose Timénez Faiardo. v el médico de cabecera, doctor Fernández Meiia. P las Diócesis pertenecientes a Granada: M á laga. Taén. Guadix. Almería v CartagenaMurcia. A las ocho menos cuarto diio otra misa don Lorenzo Rodríguez González, antiguo párroco de Fuensaldaña ValladolidL pueblo donde nació el cardenal v donde fué ordenado de sacerdote, estando aauél al frente de la parroauia. Llegada de personalidades a! Palacio Arzobispal Los primeros en llegar al palacjo arzobispal después de la muerte de su eminencia fueron el deán de la CatedraL doctor don Ttnn Cuenca Carmona v el canónigo doctor don Ángel Guevara Horcas. Bien pronto aparecieron ante la puerta de palacio numerosos grupos de personas aue se mostraban visiblemente emocionadas. Las campanas de Ta B a sílica Metropolitana repicaron, una vez ocurrido el fallecimiento de su eminencia, v luego tocaron a difuntos, de media en media hora. A las diez de. Ta m a ñ a n a se reunió el C a bildo Catedralicio en el coro v más tarde se trasladó al palacio arzobispal nara. recibir la noticia oficial de la muerte del cardenal P a rrado v confirmarla. Cómo pasó el cardenal la última noche L a última noche ha sido de grandes recuerdos v emociones. Cuando Iteró la sierva de María, míe asi tía a su eminencia, éste se dirigió a ella v le d i i o Hermana, esta es la última noche aue me acompañará. Pida usted mucho oor mí en sus oraciones, eme vo lo haré por usted v su Instituto. aue hace tanto bien, cuando esté en oresencia de. D i o s no po mi? méritos, sino por su misericordia. Cuando su médico de cabecera se lamentaba de no haberle podido proporcionar la salud, i n obstante sus esfuerzos, el cardenal contest ó Y a lo s é los milagros sólo los hace D i o s me has hecho mucho bien: Dios te lo pague. Como comprendiera aue su estado se agravaba en extremo llamó al canónigo, su familiar, v sus mayordomos, v tras haberle aplicado el médico un tónico cardíaco ordenó al canónigo aue dispusiera aue las personas aue había en el palacio tomaran algún alimento, v aue cuidara de ellas. Poco aittes de la misa aue diio en la cámara inmediata a su habitación el obisno auxiliar, a las tres v media de la madrugada encargó aue continuaran rezando salmos v aue comenzaran por él aue habían suspendido durante la tarde cuando sufrió un colapso, recordando aue había Quedado en aauel C I U P se dice a los moribundos. Proñciscere. cosa aue efectuó el capellán. Puede decirse aue el cardenal Parrado ha sido el maestro de oeremonias. de su muerte. Después de los salmos v de 1? misa nucofTció el obispo auxiliar, aue, fué la de adonizantes, a petición de su eminencia, éste recibió la Sagrada Comunión, bendiio a su hermana v sus sobrinos, v ouedó un momento solo, retirándose de la, habitación las personas aue había en su cámara. Y a después de las cuatro, diio a los aue habían vuelto a su habitación: Estov dando gracias a Dios por la paz aue me ha concedido. N o tengo ningún dolor: me encuentro perfectamente, tranauilo v estov orando para eme el Señor me conceda la paz v la perseverancia final Continuó con su conocimiento hasta el último minuto v movía los labios, musitando oraciones, santiguándose v dando la bendición, cosa aue hacía de manera completa, con a r r é elo a la fórmula de ritual. Y a a las seis v media, cuando su director espiritual continuaba rezando oraciones v jaculatorias, aue el prelado, seguía con todr. claridad de inicio, fué perdiendo la vista, v el pulso apenas era perceptible. A las siete en punto se paralizó el corazón v su eminencia, cuva cabeza quedó inclinada suavemente a! lado derecho, blanca la cara, v del modo más tranauilo. fallecía. A l dar cuenta de su muerte el obispo, au xiliar. d i i o S u eminencia acaba de expirar; ha muerto santamente. Los nueie. hemos visto morir, hemos, recibido la lección m á s e r a n de de nuestra vida Seguidamente, abiertas las puertas de su modesto dormitorio en el aue se ve una cama sencillísima de madera, v, una cómoda, también inuv modesta, v presidiendo la estancia un eran cuadro de la Virgen de las Angustias. Patrona de la ciudad, se diio en la cámara inmediata una misa de corpore in sebulto. aue ofició el obispo de Astorga v, se enviaron telegramas comunicando el fallecimiento, por el obisoo. auxiliar, como, vicario general de la Archidiócesis al nuncio de Su Santidad v todos los prelados especialmente a los de r aauel aue ha visto la rectitud v nobleza de fedos sus actos. Y respondió el cardenal: Vea usted oué consuelo: cuando debería haber llevado una vida divina, me dice usted aue he llevado una vida honrada. Su eminencia, al escuchar los rep. iaues de las campanas de la Catedral, preguntó desde donde cantaban los motetes Piicarísticos v ordeno al sacerdote aue estaba a su lado oue se pusiera un roauetr suvo. A l preguntarle, según el rito, si pedia la. Extremaunción, respondió con vigor: L a pido ahora mismo. Dio gracias, acompañado del sacerdote oue se hallaba arrodillado al lado del lecho v alternó en las preces de, ritual. Desde aauel momento no Te, movió más oue la preocupación de la eternidad. Con serena entereza recordó detalles minuciosos de gobierno v los resolvió de modo definitivo. Y a administrados los Santos Óleos se levanto para recoger cierto documento, avudado por el obispo auxiliar, a auien con, filial cariño llamaba el báculo de su verez Una vez a u sus familiares se hallaban silenciosos abrió los oios el, cardenal Parrado v diio santamente: Este silencio me recuerda el de, los cuatro amigos de Tob. aue estuvieron Riendo su tortura ocho días sin abrir los labios. Su férrea esclavitud del deber Te llevo a leer oor sí mismo buena cantidad de documentos aue tenia aue firmar, v al terminar cada uno de ellos se recostaba un rato v acumulaba fuerzas para el siguiente. N n era desconfianza, era el hábito de perfección nue tuvo en todas sus cosas. E n uno de estos documentos descubrió la siguiente frase: Otras Diócesis. Y al punto p r e g u n t ó Por aué ponen otras con mayúscula? S e r á un error de máquina le respondieron. Y el cardenal añadió Pues corregirlo. P Tres horas se naso el cardenal ultimando el decreto de promulgación del Concilio ProHasta dentro de unos días no recibirá vincial de Granada, v al firmarlo, declaró con ver- i- dera a l e g r í a Bendito sea D i o s sepultura el cadáver Se cree aue hasta dentro de tres días no gracias, a Dios Tres veces se le vio llorar. Alguien le recordó oue oodía contar con el se dará sepultura al cadáver de su eminencia, o s a aue se efectuará en el Seminario de Sai cariño sincero del pueblo granadino. S é- -d i Cecilio. Para trasladarlo después, definitiva- io- -aue en estos momentos surgen los sentimente, al Seminario Mavor del Sagrado Co- mientos nobles, v autos, comprensión de c i razón, aue se halla en construcción v aue tas pobres víctimas Y con vigorosa fuerza era la obra a la aue dedicaba sus preferen- se secó las lágrimas co: i oue el corazón traicias el cardenal Parrado Este ha deiado a! cionaba a su voluntad. Sus manos sujetaban, v sus obispo auxiliar el texto de! sobria inscrip- continuamente, un neaueño Crucifijo, jaculalabios, continuamente, pronunciaban ción aue se grabará sobre la lápida aue ha torias predilectas: Corazón de Tesús en vos de cerrar su sepultura. confío Miserere mei Deus en. tus manos encomiendo mi espíritu La vigorosa personalidad del cardenal arzobispo L a vigorosa personalidad del cardenal de Granada, era conocida en toda España, v fué admirada én Roma. Algún Prelado comparó su línea física v moral con la de Cisneros. v otro, repitió, aue así debieron ser los imponentes obispos españoles de la Edad Media. E n los últimos días del cardenal Parrada la fuerza v pureza de este carácter surgió al desnudo con una nía ¡estuosidad cr. e imponía. Desde su lecho, apovado en almohadones roios. aauella figura venerable v marfileña siguió ordenando los detalles hasta e! mínimo de los asuntos de su gobierno v de su vida i n terior v de su círculo familiar. Para la ceremonia del Santo Viático v Extremaunción se confesó largamente. Después de este grave momento un sacerdote le d i i o Puede su eminencia confiar en iMiii ¡r, M: i! i! i; ¡nin: 5: im! i! iin! ini! Ht miiiMniiomi! rwinnin! Ui El fervor de su eminencia en sus últimos instantes E r a sorprendente, en medio de su dolor, el fervor aue demostraba su eminencia. A l verse rodeado de tantos cuidarlos, confesaba humildemente Todos colgados de m i me da vergüenza Ante un ataaue aue padeció al esoectorar. le diio un familiar: N o debe su eminencia hacer eso v respondió el cardenal Parrado: Entonces. a u é hago? Cuantío le anunciaron la muerte ¡nésperada de un sacerdote conocido suvo. le diieron: Vea señor cardenal, que los aue se van son los ióvenes v su, eminencia se apresuró a responder: Creéis aue los. vieios nos vamos a auedar aauí? Su mavor sufrimiento auizá era el comer. A sorbos neaueños. iba nutriendo aauel cuerno descarnado. Cierto día rechazó la comida, diciendo: Y a nn puedo más Su médico le invitó a nue continuara tomando los, alimentos, aunaue fuese como una penitencia. Le miró serenamente el cardenal, v calló un, segundo: tomó la cuchara v se tomó después, toda la comida. E n la paz de su aposento siembre hubo durante su enfermedad una grandeza, aue sobrecogía. A las ocho se decía misa, v después et cardenal, tomaba ¡a Sagrada Comunión. U n o 4 e los días su eminencia d i i o O u é buen día hace hov para morir, núes es primer viernes. n auizá- mañana. aue es primer sábado E n c a r g ó al obispo auxiliar revisara todos los detalles, para aue la ceremonia fúnebre se hiciera como ordenaban los cánones cardenalicios, v a sus familiares les p r e g u n t ó J Tenéis todo preparado? crue luego con la emoción todo se hace al revés Uno le preg u n t ó s Será ls. mitra blanca sencilla? No- -respondió el cardenal- L a preciosa, la, aue, tiene bordados la Inmaculada v San Tose Y a en la anterior enfermedad el cardenal Parrado, personalmente, había c o m p r a d o y S presentará muy pronto la película más j ¡sensacional de la temporada: Ll o r e n s 1 RECUERDA... I S g 3 I S en ella, por primera vez, a GREGORY PECK, con la primérísima INGRID BERGM AX, dirigidos por el experto y genial director A L F R E D HITCHCOCK. Es producción dé David O Selznick, para United Artists, y exclusiva para España de PROCINES, S. A. Informes sobre el estreno, en taquillas, ¡f 3 n iti! in nuii! K S! ni; i: i: i; ii IÍJÜÜÜ tanis iiiíjRnjgiHigí
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