Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DIARIO ILUSTRADO DEINFORMACIÓN GENERAL REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: PRADO D E S A N S E B A S T I A N SUSCRIPCIONES Y DIARIO ILUSTRADO DE IN FORMACIÓN GENERAL A N U N C I O S VELÁZQÚEZ, 11, SEVILLA. TEMAS DE ARTE E VELÁZQÚEZ Y EL MUSEO DE SEVILLA su vida a Corte de F e l i p e I V e n s muy frecuente escuchar a tos v i s i donde murió en su aposento del regio A l tantes del Museo de Bellas A r t e s cázar, sevillano lamentarse de la falta en dicha colección de cuadros de Velázqúez, Todos los retratos que Velázqúez pintó nuestro gran pintor, que llenó con su equien dicho periodo son muy parecidos de l u z l i b r i o y su sabiduría todas las escuelas picv de colocación. Todos ellos a r r o j a n una tóricas del siglo XVII en el mundo. E l e c sombra en el suelo, casi siempre gris ostivamente, Sevilla no tiene en su magnifico curo, que se pierde en i m difumiuado que Museo ningún cuadro del maestro sevihace más profundo el fondo; característillano. ca velazqtteña, en que. siempre da l a mayor importancia a ta figura, esfumando todo D e Velázqúez sólo ewisten en Sevilla dos que hay alrededor; p r i m e r paso hacia la cuadros: tío de ellos más conocido es el interpretación de la atmósfera en pintude San Ildefonso recibiendo la casulla de ra, que ningún otro pintor logró- hacer manos de la Santísima V i r g e n que se connuestro paisano. serva en el P a l a c i o arzobispal. E l otro es el retrato de don Cristóbal Suárez de R i Esta luz de que hablamos se debe a un bera, que fué pintado para l a iglesia de hecho muy natural y que se repite eti m u S a n Hermenegildo, de e ta, ciudad, y donchos pintores, al colocar los modelos en de aun se encuentra, por cierto en lamcrir un mismo sitio, generalmente, el p r e f e r i tabie estado de conservación y abandono, do del estudio, sobre todo en aquellos como por e l estado deplorable de d i c h a iglesia. el que Velázqúez poseia en Palacio, con un ventanal alto y con cuya luz debía de Recientemente, al reajustar e instalar de pintarlo todo en aquella su p r i m e r a época nuevo los cuadros de nuestro Museo en su de residencia en la Corte. total y espléndida transformación, el P a tronato del mismo, ayudado eficazmente O t r a de las cosas que observamos en el por nuestro paisano don D i e g o Ángulo, mencionado retrato, en comparación con conservador del Museo del Prado, consi- otros debidos al pincel de Velázqúez, son guió autorización para que los restauraln pardos v los negros, o diríamos medores de dicho Museo prestaran su valiosa colaboración con objeto de salvar algunos de los cuadros que necesitaban urgente arreglo. U n a de las obras que más necesitaban de esta restauración era un retrato de caballero de cuerpo entero y tamaño natural, que representa a don Andrés Conde de Ribera. E l cuadro se encuentra en el M u seo de Sevilla, desde hace más de medio siglo, y desde entonces, figura inscrita en ése círculo anónimo al que pertenecen tantas obras, que, a fuerza de parecer de muchos autores, acaban por no ser de ninguno. E n este transcurso de tiempo, el cuadro sufrió varias restauraciones, todas ellas bástame desafortunadas, que lo pusieron en trance de desaparecer. S i n embargo, previo a l gunos ensayos de limpieza, se pudo comprobar que lo que había debajo- de aquellos desdichados repintes era una pintura excelente, que parecía responder, aun dentro de su ruina, al dibujo y a la técnica tlel gran pintor sevillano Diego de S i l v a Velázqúez. X o sabemos cuál será el resultado de esta prueba que se lleva a cabo por los técnicos de M a d r i d pero antes de conocerlo, nos atrevemos a anunc i a r la posibilidad de que este retrato pueda pertenecer, a nuestro modesto j u i c i o a h serie maravillosa que nuestro gran pintor hiciera en M a d r i d en aquel período, de 1623 á 1 G 29, en que fué nombrado Retrato de D. Andrés Conde de Riber Museo de Bella pintor dei Rey, hecho que ligó Artes, de Sevilla. Retrato del infante D. Carlos, pintado por Veláiquec. Museo del Prado. j o r los negros pardos, o cuales, unidos a los grises, tanto contribuven a formar l a personalidad del pintor, sobre todo, en ese momento tjue trabajaba en M a d r i d antes de la llegada de Kubens a la Corte y del primer viaje que Velázqúez hiciera a Italia. De esta misma época son los retratos, del infante don C a r l o s de F e l i p e I V del conde- duque de Olivares, del príncipe Baltasar Carlos, del Museo de V i e n a y del de don Diego del C o r r a l y A r e l l a n o E n las dos ¡otos que reproducimos se pueden observar, claramente los distintos ensayos de limpieza, llevados a cabo en el cuadro de don Andrés Conde de Ribera, y sobre todo, la extraña coincidencia coa el del infante don C a r l o s del Museo del P r a do, que sujeta, como en el de Sevilla, en. su mano, un guante, con una sencillez y, al mismo tiempo, con una gracia velazquefla, que tatito nos dice de l a sensibilidad del g r a n pintor, E l retrato de que hablamos ha sido enviado a M a d r i d a l Museo del P r a d o a petición de don Diego Ángulo, y con la amable autorización del subdirector de d i ho Museo, don F r a n c i s c o Sánchez Cantón, en donde se llevará a cabo su restan- raciól) o casi podríamos decir su resurrección. A pesar de todo lo expuesto, que no es poco, esperamos, impacientes la última palabra de los técnicos, deseando de todo corazón que ello termine satisfactoriamente, para que nuestro magnífico Museo sevillano pueda ostentar como merece, por derecho propio, un cuadro del que está considerado como el más grande de los pintores de todos los tiempos. ALFONSO G R O S S O t ir or 1I11 Museo da Bellas ArUs, dr ticvillt!
 // Cambio Nodo4-Sevilla