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DIARIO TRAPO ILUS DE IN- FO RMACION GENERAL REDACCIÓN Y ADMINISTRACIÓN: PRADO DE S A N SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y DIARIO ILUS T R A P O DE JN F O R M A C I O N GENERAL w ANUNCIOS: VELAZQUEZ, 12. SEVILLA SACRIFICIOS HUMANOS E L hombre ha sentido casi siempre que su tiempo se compone de dos partes, de cuantía variable: el tiempo que no le pertenece, el que invierta para poder subsistir, frecuentemente con desgana, es decir, el tiempo vendido, enajenado y por otra parte, el tiempo propio el suyo, de que dispone l i bremente para hacer lo que quiere, para hacerse, sobre todo, a sí mismo según su pretensión, su vocación- -o simplemente sus aficiones- Y ocurre que en nuestra época, á medida que la jomada de trabajo se ha ido reduciendo, que en principio al menos el tiempo enajenarte se acorta, hay una constante quejumbre universal, de falta de tiempo. ¿Cómo se explica? Ha surgido y va creciendo una tercera fracción de tiempo que amenaza devorar, como un dragón, las otras dos: lo que podríamos llamar el tiempo de nadie -como se habla de la tierra de nadie que mutila, -recorta, merma nuestras vidas. E l tiempo que ni es nuestro ni podemos enajenar utilitariamente; el tiempo que se pierde el que parece sometido a un. décimotercer signo del Zodíaco: el Perro del Hortelano. Son las horas consumidas en desplazarse- -no en viajar ni en pasear, que son dos maneras de invertir positivamente el tiempo- las horas muertas que se pasan en los tranvías, en los autobuses, en los metros en los trenes suburbanos; o, lo que es más refinado, en esperarlos. Las horas volatilizadas ante las taquillas de los espectáculos, o en sus descansos previos a todo cansancio, viendo pasar toscos anuncios. Los infinitos minutos que se evaporan delante del disco rojo en los cruces, ante los. ascensores que no acaban de bajar, en espera de que al teléfono le vuelva la corriente y con ella la voz, o de que al fin se encienda la luz y. podamos seguir nuestro trabajo. Sobre todo, las innumerables horas aniquiladas en los. trámites burocráticos. Esta. es lo más característico de nuestro mundo: así como se habla de la Edad de Piedra o de Bronce, la nuestra se llamará un día la Edad del Sello de Caucho- L a gran fuerza de la burocracia. es su inutilidad; en la medida, en que es necesaria, no es gran Cosa y río es una potencia, una cracia como la autocracia, la plutocracia o la democracia; es una simple oficina, algo donde se desempeña un oficio- -un deber- una función- -y por eso se trata de funcionarios- La burocracia es otra cosa: al desacreditarse la fórmula el arte por el arte se ha ensayado otra: el trámite por el trámite Si se hiciera la- cuenta exacta de lo que en ellos es necesario o al menos útil, se vería que se reduce a una fracción mínima. Alguna vez he dicho que la burocracia consiste? en interponerse entre cada dos actos de los demás por eso es aigo que se multiplica por sí mism o espontánea e inconteniblemente, como un tejido de- células cancerosas. Hoy empieza a sentirse en todas partes una consternación ante el incremento de la burocracia: el mundo se llena de máquinas de escribir, ficheros, carpetas, papel carbón para infinitas copias, tampories, sellos, huellas, timbres, lo que los americanos llaman red tape cinta roja, y nuestros abuelos conocían muy bien con el nombre de balduque. Es la forma actual de los sacrificios humanos- -también se practican á la- antigua, según viejos ritos sangrientos; pero es porque todavía quedan muchos espíritus arcaicos- E n esta nueva versión, más sutil, menos escandalosa, más amplia- -increíblemente más amplia- la víctima no es el hombre con sus miembros palpitantes, el terror en los ojos, el grito de dolor en la garganta. L a víctima es, directamente, la sustancia misma de la vida humana, de la vida biográfica: el tiempo. Por eso no es un sacrificio total, sino parcial; no nos quita la vida; sólo porciones de ella. Pero en cambio es universal, porque todos tenemos que hacer la libación, todos tenemos que verter porciones esenciales de ese fluido nuestro, más íntimo que la sangre, que se llama tiempo. Verter, ¿ante quién? Ante nadie, ante la nada, ante un poder vago y misterioso que es lo oficial un dios en quien nadie cree. Y así como en otros tiempos se descuartizaba a las víctimas, se mandaba cada miembro a una ciudad y se clavaba la cabeza en una pica, ahora, simbólicamente, se mandan cuatro copias en papel carbón a otras tantas oficinas y se guarda el original en un archivo. Julián MARÍAS está constituida por las mujeres: secretarias inteligentes, mecanógrafas veloces, traductoras cultas, empleadas con título académico... U n a oficina con algunas mujeres es una oficina menos administrativa que una oficina sin mujeres; es decir, menos áspera, más alegre, más humanizada. Las muchachas se encargan de ir poniendo en la oficina a, lo largo, de cada jornada unas ciertas cápsulas de ternura y de comprensión, como se encargan, sin que nadie se lo mande de colocar unas flores en la mesa del jefe. He aquí un trabajo, pequeño y dulce, que no está reglamentado, pero que contribuye a que el trabajo reglamentado se desarrolle con un aire de cortesía y de gracia, siempre muy estimable. A las muchachas de oficina habrá que sacarlas der unitivamente de las llamadas novelas rosa y de las malas comedias de amor. Que no siempre, ni mucho menos, la mecanógrafa coquetea con los compañeros ni la secretaria se casa con el director. Existe un concepto pobre y sentimental de la muchacha dé oficina, que debemos eliminar de nuestra mente. Si somos observadores, nos percataremos de la eficacia de muchas dé estas amables y diligentes oficinistas, que también tienen derecho a enamorarse, a ir al cine a Vestir bien y a gozar, cuando el servicio lo permita, de las cosas bellas de la vida. Junto á las mujeres que pueden permitirse el lujo ¡cuidado que va entre comillas! -de vivir sin trabajar, aquellas otras que se ven en la necesidad de practicar unas oposiciones, cada vez más fuertes, para ingresar en una oficina y mantener de esta manera l a economía de su casa o ayudar a su familia, limitada de recursos. ¿Qué problema habrá detrás de cada una de estas muchachas de oficina? Algunas v i virían hace tinos años en la opulencia. Otras, al contrario, vivirían pobremente. Todas, ahora, viven con una limpia dignidad, Unificadas en el cauce del compañerismo en el trabajo. Cuando surge en la oficina con mujeres una discusión, en seguida se apagará, bbr respeto a ellas. Y no es imposible que la orden tajante, de acuerdo con el papel, sea suavizada en el modo por la mecanógrafa o la secretaria. -E l jefe dirá a la muchacha: Diga usted a ese señor que no puedo recibirle. L a muchacha dirá al señor: E l jefe lamenta mucho no poder atertder a usted en este momento. ¿Será usted tan amable que quiera volver mañ a n a? Y. ya se arreglará la muchacha para que m a ñ a n a e l jefe reciba al visitante. Muchachas de oficina: Rosa, María, Luisa, Mercedes, Amelia... Gracias a vosotras, muchas oficinas han cobrado un ambiente familiar. Porque vosotras, siempre un poco hermanas, madres o novias del público, comprendéis, iOs. h? c is cargo, os ponéis, mejor que nosotros, l o i hombres, al nivel del que se acerca a uttfc ventanilla con unos papeles y quizá con ese miedo del que se va a examinar ante un Tribunal con cara de pocos amigos. Francisco Javier M A R T I N A B R I L S MUCHACHAS DE OFICINA I E M P R E ha pesado sobre las oficinas una especie de propaganda melévola y, por lo tanto, tendenciosa, en cuyos, cuadros de combate todos hemos, participado alguna vez, dejándonos arrastrar por la comodidad de la inercia. Nos quejamos de que en las oficinas se nos hace esperar, de que no se nos trata con el debido respeto, de que en ellas se trabaja poco, lo suficiente para salir del paso, que es una, manera de cubrir el expediente, de que allí todo anda manga por hombro. E n pocas ocasiones elogiamos la organización y la marcha de una oficina. Consideramos la oficina como un mal necesario para el público y como un modüs vivendi de menor cuantía para, los empleados. Hay una literatura, triste y ramplona, en torno á las oficinas, de chistes fáciles y de anécdotas vulgares, que suele ser aplaudida por la colectividad. Sin embargo, hemos de reconocer que hoy en las oficinas, en muchas oficinas al menos, se trabaja bien, se atiende al público con exquisita amabilidad y hasta se nos presta una colaboración desinteresada cuando estamos desorientados y no sabemos lo que tenemos que hacer. Una parte importante de! buen clima de las oficinas
 // Cambio Nodo4-Sevilla