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UNA CIUDAD NEVADA L A nieve ha puesto una pincelada blanca en el panorama multicolor de España. Acaso ningún rincón de nuestra anchurosa geografía habrá quedado esta vez indemne de la embestida atmosférica. Nieve, f r í o y ventisca. Estos son los tres elementos que más vienen preocupando a toda Europa, ya que constituyen, unidos o por separado, un activo peligro para los campos y las poblaciones. Por ello, la estampa de la ciudad nevada reclama la actualidad del momento, un momento angustioso e incierto, que ya se prolonga demasiado y sabe Dios hasta cuándo puede extenderse. Los pronósticos, en verdad, han sido más afortunados los que preveían nue- La novada aumenta ios encantos naturales de Granada y so convierte en este maravtlluso panoram; vas llegadas de masas de no, visto desde la Alhambra. aire frío siberiano que los que, optimistamente, se refieren a una pronta recuperación de la bonanza en el y surtidores cesan en su alegre y armo- su gusto. Desde el bulo que atemoriza a tiempo. Las nieves, en m audaz incursión nioso canto. Un misterioso silencio, en ín- ancianos y niños para que no salgan de de este año, han llegado aJ borde mismo tima connivencia con el aire frío y la casa, pues sus organismos no resistirán del mar, sin el menor respeto para cl nas pincelada blanca que todo lo envuelve, las bajisimas temperaturas del día siy regiones templados y hasta empavesan- alumbra una nueva y original perspecti- guiente, hasta los que empiezan a ocupardo, orgullosas. la arboladura de algunos va. Todo es propicio entonces, con ima- se en serio de que todas estas anormalidaginación fértil, a forjar deliciosos sueños des meteorológicas provienen de la insisbarfos en puertos españoles. y quimeras en torno a los regios alcáza- tencia con que los hombres se empeñan Pero quizá donde las nevadas se mani- res alhambreños. Lo oriental, revestido de en realizar experiencias atómicas y nucleafiestan con perfiles más reciamente marares. Lo cierto de ello es que la nieve y el blanco, espectáculo grandioso. villosos es sobre la delicada arqueología La ciudad, nevada, puede ser una más frío no abandonan la actualidad, y, franoriental, más bien concebida para rigores camente, yá están molestando demasiado. estivales que para estremecerse con la de las muchas estampas que ofrece Esblancura y opacidad de los copos Inverna- paña, pero con matices propios, que auLuis DE VICENTE mentan sus naturales encantos. Aquí el pensamiento no puede sustraerse a las incurables nostalgias que Ganivet vuelca sin descanso en sus Cartas finlandesas porque si él confiesa sobre el paisaje nórdico que lo que más angustia no es el frío, es la falta de sol podemos aplicarlo íntegramente a esta situación invernal. Granada sabe muy ¡bien de nieves perpetuas. Pero no es lo mismo acariciarlas casi con la mano cada día por la proximidad de Sierra Nevada, que tenerlas bajo los pies en sus jardines y carmenes floridos. La psK cologia meridional necesita de sol y de luz sin mengua alguna, porque son su media vida. El agua y el árbol complementan luego la mejor razón de su existencia y de sus panoramas. Para los andaluces, una ciudad nevada es como una ciudad inerte, sin vida. La nieve sobre la Alhambra es el ensueño, la maravilla. Granada bajo la nieve es el padecer, la ingrata imposición de la invernada cruda. Muchas ciudades, pueblos y aldeas de España y de Europa han padecido, y quizá sigan padeciendo aún, los persistentes rigores de estas olas de frío que no acaban de retirarse. Los hombres de Europa han sido sorprendidos, indudablemente, por esta nueva y auténtica guerra fría en la que Rusia, una vez más, logra la iniciativa, pues que de Sitoeria tvienen las, No es un paisaje nórdico, sino torres alham- masas gélidas que trastornan la atmósfebrertas y caminos de aooeso al monumen- ra prolongadamente. Una autentica gueto, cubiertos de nieve. rra fría cruenta, ya que causa víctimas les. La Alhambra y el iJeneralife son, por y daños tremendos y provoca una conti- Macetas y Jardines de la Alhambra cambian ejemplo, el más elocuente testimonio ar- nuada serie de partes de la situación, a lo su habitual fisonomía por eeta deliciosa pers- r tístico de la insuperable belleza que la largo ya de varias semanas. Lo cual per- peo tí ya que impone la nevada. (Foto Torres Molina. nieve puede imprimir al paisaje. Fuentes mite que las gentes comenten también a 4, t
 // Cambio Nodo4-Sevilla