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OS TESOROS DE ARTE VUELVEN A BERLÍN A NTES de salir de Madrid, y como prólogo de nuestra excursión por Alemania, de Sur a Norte, con escala en Berlín, el doctor Voñ secretario de la Embajada en la capital de España, nos dio la grata noticia que sirve de título a estos comentarios. Efectivamente, os tesoros de arte. Vuelven a Berlín. Largó es el camino que han recorrido los cuadros que retornan añora- -como tantas otras cosas- -a la metrópoli alemana. A los diez años de terminada la guerra empiezan a recobrar el lugar en que, durante muchos decenios antes de la segunda conflagración mundial, dieron elocuente testimonio de la vida cultural, del sentido y del amor al arte del pueblo alemán. Los Reyes de Prusia habían adquirido, D e I g u a l m a n e r a q u e h a n v u e l t o a B e r l í n l o s t e s o r o s artísticos, h a v u e l t o a s i m i s m o e n t r e como se sabe, muchos de esos cuadros, con otras cosas, la vida universitaria. otros tesoros artísticos, echando así los cimientos para los Museos del Estado, que, laban meridianamente el singular carácter bach, Menzel y Schadow) y los Impresiohasta 1939, pusieron de manifiesto, en una de aquella Galería. Incluso cuando, des- nistas alemanes y franceses, con su. colecgrandiosa síntesis, el desarrollo del arte y pués de 1870, bajo las favorables Condicio- ción de dibujos, que abarca desde los tiemde la cultura de la humanidad. Esos Mu- nes políticas y económicas del momento pos de Goethe hasta el expresionismo, y, seos, lo mismo que la Biblioteca del Esta- cobró su decisivo relieve, se mantuvo siem- finalmente, con el arte contemporáneo. Su do de Prusia tenían poderoso prestigio. en pre el programa que había sido norma en colección de estampas, con miles de grabael mundo todo, pero la guerra destrozó la su fundación: el de conseguir la idea más dos sugestivos, obras principalmente de arhomogeneidad de las colecciones y eclipsó completa posible de t o d a la pintura tistas -alemanes- -Durero, Altdorfer, Grüeuropea antes de 1800. Precisamente en newald, Holbeín y Schonbauer- así como su esplendor. La colección prusiana de pinturas se ini- aquel tiempo se adquirieron muchos cua- de Rembrandt, Goya, Boticelli y otros mució durante el Gobierno del Gran Elector, dros célebres de Durero, Rembrandt, Hals, chos, completaban espléndidamente la coen el siglo XVII, el cual pudo adquirir, en- pintura holandesa de costumbres, la La- lección de la Nationalgalerie El primer golpe serio lo recibieron estas tre otras, numerosas y excepcionales obras vinia y la Venus del órgano del Tiziade Rubens. Rembrandt y Van Dyck. Sus no, cuadros de. Boticelli y las correspon- colecciones bajo lá dictadura artística del dientes obras magistrales de todas las épo- nacionalsindicalismo. La formación y el sucesores fueron completando sistemáticamente las colecciones. Incluso el económi- cas. Más tarde, se añadieron la Madona orden de la obra fueron destruidos por la co Rey Sargento, Friedrich Wilhem I, con- en la iglesia de Van Eyck; la Dama del ingerencia de ios gobernantes nacionalsotribuyó a su enriquecimiento, aunque ce- collar de perlas de Vermeér, y otras mu- cialistas, dirigida, ante todo, contra el lladiese a la Corte de Sajonia, a cambio de Chas holandesas del siglo XVÍI. Un inten- mado arte degenerado de los modernos. dos regimientos de dragones, algunos cua- so celo coleccionista, que no tuvo fronte- Fueron arbitrariamente confiscados 500 dros de valor que alborotaban su severidad ras de tiempo y espacio, fué convirtiendo cuadros, y, por razones ajenas al arte, se de costumbres. La Galería de pinturas re- 1 a Galería, cada vez más, sin prisas, pero almacenaron en sórdidos sótanos partes cibió su principal impulso formativo con sin pausas, en una fuente incalculable de preciadísimas de la colección. Federico el Grande, entusiasta del arte y enseñanza para los devotos, para los coPero más grave fué el golpe ciego de la constructor, como, se recordará, de Sans- leccionistas, los doctos y los historiadores guerra. Cierto que en los años de 1939 a del arte. souci. Ya en 1830, cuando el tesoro artísti 1943 quedaron poco menos qué intactos los co de lqs Hohenzollern se trasladó al MuEn aquellos años comenzó asimismo la Museos, sus depósitos y los precarios reseo levantado por Schinkel, pudieron colo- fundación de la Nationalgalerie con fugios en que se habían resguardado los carse casi 1.600 lienzos valiosos, que reve- obras de ¡os románticos (Bocfclin, Feuer- tesoros seleccionados, pero cuando en el otoño de 1943 se emprendieron los duros bombardeos aéreos, fueron incalculables las pérdidas y ninguno de los diversos Museos de Berlín quedó libre de ellas. Los refugios a prueba de bombas eran escasos, y, por si fuera poco, hacia el final de la guerra se utilizó el ardid precautorio de llevar los tesoros artísticos a minas de sal paralizadas y a solitarios castillos de toda Alemania. La noticia de que iba a defenderse Berlín dio más impulso a estos heroicos esfuerzos, y desde marzo de 1945 salieron diariamente transportes. con cuadros, de las Galerías de pintura. Sin embargo, cuando el cerco de Berlín se cerró, no se había completado la tarea. Las tropas soviéticas obligaron inmediatamente a abandonar su puesto a los vigilantes de los Museos y, consecuentemente, hoy se ignora exactamente lo que ha sido de muchas piezas de las colecciones que desaparecieron entonces. Y lo que fué peor. Como los soviets no tomaron medidas de seguridad de ningún género, pocos días después de la capitulación ardió completamente un bunker antiaéreo, en el que se albergaba una parte importante de las obras de la Galería Nacional. La pérdida es irreparable. Lo que quedó fuá trasladado no se sabe a dóndfc. Y como el tema lo merece, y nos queda poco espacio, otro día proseguiremos. C o m o h a v u e l t o también l a v i d a n o c t u r n a d e qué e s b u e n a m u e s t r a e s t e a s p e c t o d e l a K u r fürstendamm, l a f a m o s a y f a p r i n c i p a l d e Berlín. A, RODRÍGUEZ DE LEÓN
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