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DIARIO TRADO F G ILUSDE IN- DI TRA A RIO I LUS- DO D E. IN- ORMACION EN Y IUANDO FORMACIÓN G PRADO DE SAN SEBASTIAN. SUSCRIPCIONES Y ANUNCIOS: E ha- R A L E N E R 12. A REDACCIÓN ADMINISTRACIÓN: VELAZQUE 2, SEVILLA b l a m o s del a f r c anismo ¡español, no nos referimos solamente a organizaciones africanistas, sino que incluímos también a las colmenas de estudiosos que, esparcidos por el área de España, dedican su v i d a a las i n vestigaciones, c o n labor tanto más ejemplar y plausible cuanto que, normalmente, no tienen el estímulo que significa trabar jar en lugares en los qué es más fácil encontrar eco para los estudiosos. E n E s p a ña toda ciudad tiene sus investigadores apasionados de l a historia, del arte, y de l a vida c i v i l y religiosa en sus diversas manifestaciones, y cuando esa ciudad tiene u n marcado carácter de relaciones c o n África, entonces se perfilan también, en t o r n o al tema, recias figuras de estudiosos, cuyas aportaciones enriquecen l a c u l t u r a españole E s t o s hombres pasan, en muchas ocasiones, por l a vida s i n ser debidamente estimados, tanto porque el medio no le es favorable como porque demasiado cerca y viviendo entre sus convecinos, éstos no pueden apreciar en su justa dimen- sión sus méritos. E s t o que sucede para los i n d i v i d u o s no debe, s i n embargo, suceder para el Estado. (Recuerdo- u n trabajo de A l m a g r o San Martín sobre Gánivet en e l que se dice que los función narios que trabajaban c o m o él en F i n l a n dia no sospecharon nunca su valía; es posible qué en ocasiones los hombres destacados sufran u n a influencia ocasional que acentúe y hasta exagere su v a l o r excepcional, pero nadie puede d u d a r del genio y del talento del infortunado escritor granadino n i de l a noble inquietud que sentía por España. P e r o lo que para lá sociedad pudo pasar desapercibido o no ser justamente estimado, no puede admitirse para e l E s tado o tiene el deber, por su parte, de m i r a r más allá de los hechos para prever, en cuanto es posible, sus reacciones y sus consecuencias, y de otra, porque tiene, asimismo, e l deber de utilizar siempre las capacidades reales allí donde las encuentre y sirviendo él principio, del que tan apasionados defensores son los i n gleses, de colocar a cada hombre en el lugar justo en que pueda dar su mejor rendimiento. N o pasó así con u n grupo de españoles que vivieron- en T á n g e r en l a segunda m i t a d del siglo X I X que sintieron, cada uno a su modo y con su faceta especial, la inquietud africana de España y de cuya obra- no se recogió él fruto que l a P a t r i a podríamos haber cosechado. Se sabe, en efecto, que l a guerra de África y l a paz de, Tetuán (1860) abrieron a España u n amplio crédito en sus relaciones con M a rruecos, porque, aparté la victoria militar, a la que son sensibles los puebles guerreros, España se había mostrado con los marroquíes como lo hubiera hecho en G FRANCISCANOS E N TÁNGER una lucha c i v i l y por otra parte, había puesto claramente de relieve cuan poco era el afán de conquista n i de beneficios materiales que le habían llevado a u n a guerra que no deseaba. P e r o a l a vez, l a guerra del 6o había abierto a M a r r u e c o s contactos c o n el exterior y había establecido relaciones que habían de influir en sü evolución y ello coii independencia de que empezaban a despertarse los anhelos extranjeros sobre M a r r u e c o s despertar que favorecía el establecimiento de F r a n c i a en A r g e l i a E l lugar más importante de toda l a política marroquí era, en aquel momento, Tánger por residir allí el Cuerpo diplomático y p o r su carácter de corte diplomática avanzada del Imperio. Pues bien, en esa época tuyo España en Tánger un valor excepcional a l margen de sus personajes oficiales: nos referimos a l franciscano padre José L e r c h u n d i D e esta g r a n figura h a hecho u n estudio c o m pletísimo el padre José López, franciscano también y u n o de l o s valoras actuales más destacado de España en T á n g e r en ese libro se reflejan bien todas las cualidades del padre L e r c h u n d i y l a utilidad que habría tenido para España e l aprovechar sus sabias y acertadas sugerencias. E l padre L e r c h u n d i fué u n gran arabista, su gramática árabe y s u diccionario han servido a muchas- generaciones y casi hasta en nuestros días; conoció y amó fraternalmente a los marroquíes; deseó vivamente; que los españoles tealizaran en Tánger y en M a r r u e c o s u n a labor que tanto había de contribuir a l a evolución del Imperio marroquí y a l prestigio de nuestra patria, Y dentro de sus rñedios escasos, inició empresas como la de l a E s c u e l a de M e d i c i n a las viviendas para los españoles modestos, el. H o s p i t a l Español y tantas otras como le acreditaron de observador inteligente de u n medio en e l q u e España tenía, en parte m u y importante por los méritos seculares de los propias franciscanos, u n alto prestigio. Basta recordar que el padre L e r c h u n d i acompañó a la E m b a j a d a marroquí que fué a R o m a a felicitar laí Pontífice León X I I I en sus bodas de oro sacerdotales, en r a zón a l afecto que el g r a n Sultán de Marruecos M u l e y H a s s a n profesaba al ilustré franciscano español. P e r o l a O r d e n franciscana dio, paralelamente al padre L e r c h u n d i y durante ese período a que nos venimos refiriendo, otro valor sobresaliente: el que fué historiador marroquí distinguido, él. padre M a n u e l Castellanos, a quien se debe u n a H i s t o r i a de. M a r r u e c o s que significó un positivo avance en su época y en l a que recogió m u c h a documentación de obras españolas y extranjeras con u n sentido y u n a ponderación que le gran- jearon admiración y respeto. L o más interesante de ello e señalar que la O r den franciscana de M a r r u e c o s posee en Tánger u n a documentación importante de su permanencia en tierras marroquíes durante siglos y que en esa época se comprendía y se veía ya c o n claridad l a importancia que tenían los estudios científicos sobre Marruecos. A l padre Caste llanos se le prestó oficialmente poca o n i n g u n a atención y sus méritos pasaron desapercibidos para u n Estado en ceguera permanente y sensibilidad atrofiada y, en cambio, en los primeros años del siglo se creaba en Tánger l a Misión C i e n tífica de M a r r u e c o s francesa, que había de publicar los interesantes A r c h i v e s M a r o c a i n e s Y no se diga a l a vista de lo que sucede hoy. que ese esfuerzo francés ha sido perdido; por el contrario, las huellas de l a cultura son las que quedan c o n el correr de los tiempos y l a influencia de aquellos esfuerzos franceses se manifestarían hoy, claros v patentes, en la evolución marroquí. s Anuncíese en todo el mundo por medio de la Edición Semana! Aérea de ABC O t r o valor más; también en el área franciscana, destaca en esta época: e l padre Sarrionandíá, que estudió l a lengua rifeña y mostró así uña inquietud por u n tema tan difícil como importante y que se relaciona intensamente con l a población autóctona del Magreb, constituyendo por ello u n hecho cultural y social de valor innegable. P u d o y d e b i ó España alentar este esfuerzo al servicio de l a evolución de Marruecos y al servicio d e l deber de España de ayudar al pueblo hermano. P e r o nuestros políticos tenían otras preocupaciones y las reiteradas cartas y los valiosos informes del padre L e r c h u n d i a los ministros de E s t a d o y a las diversas personalidades, a las que insistentemente llevó su inquietud se perdieron sin result a d o s porque nuestra política, demasiado cárgacla de incidencias internas y estériles, carecía de horizonte lejano sobre el que proyectar los acontecimientos y de- H etas claras hacia las que se hiciera m a r c h a r nuestra política africana, ya e n aquella época, como hoy, e l r u m b o mejor definido de nuestra política exterior. Tomás G A R C Í A F I G U S R A S
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