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í B C. Ñ. 17.238. MERCÓLES 26 DE NOVIEMBRE DE fe. paíabra, de 2 a familia, de l a amistad, de E s p a ñ a! De Víctor escritor, ¿quién no conoce l a fertilidad, l a gracia, l a belleza original d e su p l u m a incesante? ¿Quién no le es. -deudor de Una emoción estética, de un rasgo- de ingenio, de u n descubrimiento de bellezas, donde nadie veía nada, de esa delicia de su prosa fluida, maravillosamente construida, de una. r i queza y de una andadura tan noble y p o é t i c a como acaso no tuviera fácil comp a r a c i ó n con otra alguna? Víctor, era escritor por esencia y potencia; eirá u n temperamento de escritor artista. E s c r i b í a con alegría, con ingenio y. p e n e t r a c i ó n sobre cualquier lugar de E s p a ñ a y del mundo; no consultaba j a m á s n i n g ú n libro antes de adoptar esa actitud humilde ante el pliego en blanco. 1 1958. EDICIÓN DE ANDALUCÍA, PAGINA 31 T o d a l a emoción españolísima de sus escritos, toda l a gracia, el garbo, el quiebro y requiebro de su estilo- -que unas veces era piropo, otras madrigal y en ocasiones látigo flagelante que. sabía levantar tur- digas quemantes en l a fiebre encendida de l a s á t i r a y de l a polémica- -brotaba e ñ Víctor d e u n modo fluido, espontáneo, a l d i c t a d o de u n a misteriosa inspiración -como l a de los poetas- que n o e r a en él sino sedimento, -bien decantado, de- purado y alquitarado de l a m á s acendrada cultura. C o n f i r m a o sin ella, inventando s e u d ó n i m o s con los que sabía levantar y cimentar en media docena de artículos u n crédito, una expectación y un renombre p á r a l o s que otros necesitaban años y a ñ o s de tareas y labor, Víctor de la. Serna fué, es y será- -después de muerto, como aquel Mío C i d que él tanto a m ó y c a n t ó- -el ganador de incontables batallas en esta l i d ¡permanente que significa el enfrentamiento de un, escritor con sus miles de deseonocidos lectores y cada uno d é los cuales tiene su alma en su almario. P o d r í a eóincidirse con él ó disentir de sus postulados- -de gustos no hay nada escrito- pero de. lo bien que él escribía, de su prosa cristalina, elegante, vibrante como campanada de bronce, unas veces con resonancia c a tedralicia y otras con dulce eco de égloga y pastoral, de eso i no cabe opinar! Ahí está, en a l g ú n raro libro, recogida en miles de originales sobré los que vue- l a n las invisibles mariposas ávidas de las hemerotecas. Los que con él remamos codo a codo en las mismas galeras, hemos perdido a l mejor amigo, camarada y maestro. Lps lectores de los periódicos se vej a n privados en el curso de los tiempos venideros- -y conste que a l hacer esta a f i r m a c i ó n uno se acuerda de su responsabilidad crítica- -de l a mejor pluma, del mejor periodista español c o n t e m p o r á n e o La pluma se resiste a escribirla palabra irrevocable, pero es cierto: Víctor de la Serna Espina acaba de ¡morir. Descanse en paz del Señor. Está vestido con el hábito de San. Agustín, con los pies, que anduvieron tantos caminos descalzos y penitentes, como los de su madre, Concha Espina, que así, por voluntad humilde y religiosa, quiso ser enterrada. Su rostro tiene una serenidad maravillosa; su frente, noble y dilatada, no tiene c ontracciones ni una sombra. Entre las manos, breves y cordiales, un crucifijo, j iloto seguro del último y alto rumbo de esta alma navegadora e impaciente de vida, que norteó tantos mares para, al fin, rendir escala, bien pertrechado de ¡merecimientos, en puerto de seguridad, donde Dios tiene el secreto de todas las soluciones de la vida. E n la otra orilla le habrá salido ya al encuentro la que vio siempre esi Víctor la rama del árbol patrimonial, Víctor ha muerto del corazón; Descártese de esta frase su sabor fisiológico y désele toda su amplitud significativa. El era una pura combustión. A todo cuanto realizaba, con generosidad sin limites, le achacaba alma y carga emotiva. E l era pródigo de sí mismo. Dios le había dotado con anchura colmadamente. Y no se reservó nada. Gozaba haciendo el bien y nadie salía vacío de su presencia. Sintió, como pocos, la alegría de perdonar, de devolver beneficios por injusticias, de desarmar con un gesto de hidalguía Ja mano o, ue le acababa de herir. Quien a él se acercaba, salía mejorado. Su ingenio y su generosidad andaban siempre en noble competencia. Pero a este hombre tan bien dotado que se nos va, lo que le definía era su capacidad cordial, su vehemencia poética y emotiva. Era un intuitivo extraordinario, de una rapides de mirada y de tan certera visión, que sorprendía tanto como su sencillez, su temperamental, señorío y aquel decoro que éi tenía para no hacer alarde de su talento. Víctor estaba hecho para la amistad y la convivencia. Era un apasionado de la comunicación y el diálogo. Era profundamente humano. Entraba én los problemas de la vida y de la cultura con dominio y visión segaros. V i v i ó apasionantemente el drama de España, en todas sus derivaciones. Estuvo siempre en la brecha. No regateó ni su brazo ni su pluma, ni su consejo ni sus cauteías. Donde m á s mereció por adelantado y pródigo fué acaso donde encontró m á s penitencias, y menoscabo. Pero él supo mirar siempre agradecidamente a la vida, y ver las cosas y la vida por el lado de la bondad y de la fceJieza. Sin cansancio y sin tregua, sin un desentono ni desgana. Con Víctor desaparece una de las figuras m á s nobles, m á s empeñadas y brillantes del periodismo militante. E l elevó la labor cotidiana del periodista a Categoría estética y noble empresa de servicio permanente. Descanse en. paz entre el dolor y las oraciones, entre las lágrimas y la admiración de los que fueron beneficiarios de la ancha y entrañable vena de su bondad y de su corazón. Con su desaparición, hay cosas que quedan en. orfandad. Todos necesitábamos de este Víctor entrañable y ardiente, generoso y humilde, que ahora descansa en l a paz del Señor. -P. Félix GAKCZA. M i s a por los señores R esa y De la Serna Reunido en M a d r i d él Consejo directivo de Ja F e d e r a c i ó n Nacional de Asociaciones de l a Prensa de E s p a ñ a acordó- Celebrar hoy miércoles, a l a s once y media de l a m a ñ a n a en la iglesia parroquial de S a n M a r t í n una misa. de Réquiem, por- el alma del que fué consejero y presidente de laAsociación de l a Prensa, de Sevilla don P món R. esa. Con la misma i n t e n c i ó n se a p l i c a r á a l a m o m ó r i a del ilustre periodista fallecido en el d í a de ayer don Víctor de l a Serna, vicepresidente primero de l a Asociación de l a Prensa de M a d r i d y presidente que fué de dicha- Federación. Asimismo se acordó, en señal de duelo y como expresión emocionada del sentimiento que ha producido a los miembros del Consejo el fallecimiento del señor De l a Serna, isvantar l a sesión que estaba celebrándose. 1 Hay u n tópico que urge arrincona? (decíamos en l a crónica de Arriba y que supone a Mercurio incompatible cois Minerva y opone el libro de caja á l l i El poeta santandérino don José bro de versos. Pudo ser verdad en algadel Río Sáinz evoca en el siguiennos casos, pero no en todos, n i siquiera te articulo los antecedentes famien la m a y o r í a Y mucho menos en aquel liares del amigo que acaba de Santander h a n s e á t i c o de finales del. s i- desaparecer y rinde a su memoglo X I X en que los comerciantes eran ría el tributo que más hubiera señores con prestancia de burgomaestres agradecido Víctor de la Serna: el holandeses y las bibliotecas de sus casas tributo a la gran novelista Concha Espina, su inolvidable madre. las mejores del pueblo. P o r si esto no E n su n ú m e r o del 10 de: inarzo de 1948 bastase, -que sí, que basta, para determinar u n c a r á c t e r l a hija de los mercadepublicaba é ñ A r r i b a el que esto firma una crónica sobre ios antecedentes f a m i res santanderinos unióse én u n temprano liares de l a ilustre Concha Espina. Aquella matrimonio con otra estirpe de hombres crónica, que se titulaba Raíz de escritoextraordinarios, predispuestos d e s d e ía res es en l a hora actual, con motivo del cuna, para l a aventura, las artes y l a i n fallecimiento, de Víctor, de l a S e r n a (cuya quietud, espiritual. Nos referimos a los noticia nos h a herido a traición, atraveGutiérrez Cueto, e n c u y a descendencia se s á n d o n o s come u n venablo) de u n a doloh a dado todo, menos l a mediocridad y rosa actualidad, -porque casi todo lo que el conformismo burgués. H a habido enentonces decíamos de l a autora de las tre ellos u n c a p i t á n de barco legendario Pastorelas y de L a esfinge maragata (don Fernando) que se ilustró en 1893 es aplicable a este hijo suyo, que se v a de rompiendo, e- 1 bloqueo de l a isla de Cuba las letras y de nosotros en u n momento de y que luego en Santander f u n d ó con sus madurez vital, cuando las espigas granadas estaban m á s en sazón. hermanos el diario m á s finamente literario que en su tieí. rpo honró l a Prensa Concha Espina era hija de unos mercaespañola, E l Atlántico en que colaboderes letrados y señores, como los h a b í a raban Pereda, los dos M e h é n d e z Pelayo en los principales puertos españoles desde (el sabio y el poeta) y Amos de Escalan- el siglo de l a I l u s t r a c i ó n mercaderes que te, y en el que publicó sus- primeros verdieron u n tono a l a vez fisiccrático e i n sos y sus primeras crónicas Concha E s telectual a C á d i z -a Santander, a Bilbao, pina, -apenas salida de la; infancia: Otro a L a Corana. de estos Cueto- -Sixto- emigrante én el P e r ú fué fundador de, pueblos: e l puerto de. Molledo. Víctor de l a Serna gustaba recordarle con- emoción y orgullo en sus crónicas y en su conversación. Infórmese de ¡as preparaciones para él De esa familia nació t a m b i é n l a gran ingreso pintora M a r í a Gutiérrez B l a n c h a r d A C A D E M I A O. EAD Para lá muchacha que había, de set Pasaje, Andreií, Z. -Sevilla. Concha Espina y Víctor de la Serna CARRERAS ESPECIALES v
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