Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
CERÁMICA SEVILLANA S I E M P R E fue esta tierra de Sevilla buena, como l a mejor, para l a cera mica. E n la alborada larga, sin fechas, de la Prehistoria, una civilización que hoy vislumbramos a través de esquemas decorativos se fue extendiendo hasta las comarcas más distantes de Europa. Y esta civilización, que viajaba en barro cocido, el vaso campaniforme, tuvo muy seguramente su origen no lejos de aquí. Más tarde, otras vasijas, también viajeras, llevaron el aceite y los mostos andaluces hasta los confines del Imperio Bomano, con tes marcas de alfareros hispalenses. Vino d e s p u é s la aportación musulmana, que no fue poca, con la ciencia aprendida de los reflejos metálicos y de la estrella sin fin, delirio angular de lacería, geometría traspuesta en, laberinto. L a arcilla siguió, con los siglos, tomando forma y color, hasta que el maestro Francisco Niculoso, iniciado en el limo del Arno, nada menos, vino a traernos l a sabiduría polícroma de Italia. De entonces acá, de Triana, donde se afincó con buen acuerdo la artesanía, salen de continuo vasos y azulejos para utilidad y ornamento de vasares y zócalos de distantes meridianos. De aquí, el azulejo de lacería, o de cuenca o cuerda seca, o el liso e historiado, de limpia y brillante superficie; y la modalidad múltiple del bulto, desde el relieve heredado de Della Robbia, hasta el vaso de l a flor y del vino, pasando por la gama vastísima de las piezas decorativas o utilitarias. Todo cuanto se fragua en l a Por M A N U E L FERRAND conjunción Vte tierra, agua y fuego, primitivo y eterno oficio del barro elaborado, se hizo durante siglos, bajo e ¡patronazgo de dos Santas alfareras, en l a orilla derecha del Guadalquivir. E l primer tercio del siglo había de ser decisivo para l a cerámica sevillana. L a Exposición Iberoamericana atrajo mira das de todo el mundo hacia unos edificios en los que el barro vidriado adquiría un papel primordial. Centenares de metros cuadrados de azulejos y numerosas muestras de cerámica modelada cubrían paredes, hornacinas, zócalos y pilastras con un atrayente, inesperado cromatismo. Al m a t e r i a l sólido se le reemplazaba con la frágil materia que arrancaba destellos en relieves, florones, estatuas y hasta en balaustradas completas. Las fábricas trlaneras que habían acudido al llamamiento incrementaron su producción y del impulso recibido surgieron mejoras en instalaciones y métodos para atender a una demanda que desde otros lugares rápidamente se les hizo. Fueron años en que los patios sevillanos se multiplicaron desde California hasta la Tierra de Fuego, en residencias de Madrid y en chalets junto al Cantábrico. Guadalhorce llevó azulejos a l Metro de Buenos Aires, y parques y plazas de no pocos sitios de España se adornaron con la producción trlanera, Acuello dio lugar a unos moldes de nrofusa repetición. E l ánfora, el tejaron, la cetrería y la hojarasca plateresca, el
 // Cambio Nodo4-Sevilla