Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. W. o 18.468. JUEVES- 8 D E NOVIEMBRE D E 1962. EDICIÓN D E ANDALUCÍA. PAGINA 39, L A S E G U N D A JORNADA D E L P R O C E S O D E LIEJA Desfile de testigos en la dramática causa contra Susana Vandepu! y su familia París 7. Crónica telefónica de nuestro enviado especial. Para presenciar, el proceso del matrimonio Vandeput han ido a. Bélgica corresponsales de todos los periódicos de París. muchas mujeres de Francia, y juristas, y médicos. La Radiodifusión francesa nos tiene suspensos de los televisores y transistores. Él drama se va desenvolviendo escena. por escena. Cada ves más hondo, más patético, más huviano. Y en Lieja se acumulan ahora noticias de todo el mundo. Es el o ér tice adonde concurren todas las monstruosidades provocadas por la thalidom. ida. Hoj mismo, en Italia, ha dado a luz una mujer que no estaba casada; el niño era otro monstruo; la madre había tomado uno de ios treinta- -porque son treinta- -productos que, bajo denominaciones muy diversas, si calman el dolor, a partir del día treinta y nueve de- la concepción, corroen, en cambio- -por así decirlo- al feto, cupos huesos, al nacer, son cartílagos, como ocurrió a la niña de la señora Vandeput; niña que. tampoco tenia ano, ni miembros superiores ni inferiores. Sólo tenía cerebro. Pues esa mujer italiana que ha alumbrado hoy a un monstruo quiso guardárselo amorosamente para si, pero el niño murió a las pocas horas- Murió de muerte natural. La, hermana Filomena, importante les tigo en él proceso de Lieja y monjita que asistió a la señora Vandeput en el parto, ha declarado hoy humildemente ante ios jaeces de Lieja: Cuando supe le que querían hacer con la niña, me atreví a enfadarme, y les dije: Sólo Dios da. la vida; soto Dios puede quitarla Pero nunca pensé que hablaban en serio. Pensé qui expresaban un deseo. Todos estábamos muy tristes. Y yo lloraba desesperadamente junto a la- mamá que lloraba también sin. consuelo. La hermana Filomena tient en las fotografías un rostro noble, bello, sereno e iluminado, bajo las tocas, con una mirada sencilla e inteligente, de brava mujer como aquí dicen. En el proceso de Lieja hubo esta tarde otra escena dramática, inesperada, impresionante, y que se me perdone la adjetivación, cuando la elocuencia está, en ios hechos mismos. El abogado del doctor Casters. que es uno de los procesados, piuló la palabra y dijo: -Con gran emoción, y de acuerdo con los otros abogados defensores de los procesados, quiero comunicar. la nueva desgracia que acaba de atenazar a la familia de mi representado el doctor. Casters. La hermana de su esposa acaba de dar a uz, en la clínica des anglais a un niño deforme. Había ingerido un medicamento cue. se. llama, noetosedif (derivado de la thalidomida) Nos ha dicho la madre que ¡labia ingerido un comprimido diario a partir de la sexta semana del embarazo. Mi cliente quiere que sé conozca esta nueva desgracia de su familia y que se sepa uue el caso es diferente al de la niña de la señora Vandeput. El niño que acaba de nacer tiene brazos La manos están ra plegadas sobre si mismas, y será posible una operación. El doctor Casters quiere hacer saber a la Sala que en el caso de la criatura nacida hoy él hubiera procedido de distinta manera. Un médico- -me ha dicho, debe luchar cuando, como en el caso de su sobrinito, existen posibilidades de que el recién nacido sobreviva. Pero éste no era el caso de la niña del matrimonio Vandeput. La Sala -comentan los periódicos- -quedó petrificada. Había penetrado en ella una onda, una ráfaga vitrea de emoción. Eli seguida se requirió a. otra testlao importante: el doctor Wesrts, el médico iquja asistió al parlo con la hermana FJ- lomena. Los cinco acusados, a saber: Susana Vandeput, madre de la niña muerta; Juan Noel Vandeput, el padre; la señora Fernanda Yema, la abuela; Monique de La Marck, la tía de Corinne, hermana de Susana Vandeput, y el doctor Jacques Casters, están, en contradicción con el doctor Weerts, de quien dicen etlós que recibieron aliento tácito para hacer desaparecer a la criatura. Monique de La Marck ha hecho esta, rotunda declaración: El doctor Weerts me dijo textualmente: Yo no hago nada. Háganlo ustedes JSÍ su. cuenta. -Un médico, afirma el doctor Weerza, no debe matar nunca. El día en que el médico, tenga que matar, cambiaré yo de profesión. Presidente. ¿Cuál fue su reacción c ver a la criatura? Doctor Weerts. -De pena, de horror. Lcs madre, cuando lo supo, quedó verdaderamente aterrorizada. Me dio mucha lástima. Pero yo quería ganar tiempo. Que se hiciesen radiografías: llamarla cirujanos, ortopédicos; encerrar a la criatura: Nunca dije yo: evasivamente a la familia, que hiciesen ellos lo que quisieran. Presidente. ¿Estaba la niña amenazada? Doctor Weerts. Én seguida me di cuanta de que lo estaba. Presidente El doctor Casters afirrnit que en. una conversación que tuvo con usted, usted le dijo: Esa pobre gente ma -C o n, f i) a d o r b r. i! i a n t ¡n a i Peinad Se ia manaría- a la rtfi. oJiffl
 // Cambio Nodo4-Sevilla